El grupo Kei-Wayak’ K’aay se ha presentando en varios escenarios locales, como el Museo del Mundo Maya
El grupo Kei-Wayak’ K’aay se ha presentando en varios escenarios locales, como el Museo del Mundo Maya

El K-pop dejó de ser exclusivamente coreano para convertirse en un fenómeno universal, como lo demuestra un grupo de niñas y adolescentes que adoptó este estilo, lo hizo suyo y le imprimió un sello particular al cantar en lengua maya mientras ejecuta las coreografías características del género.

Kei-Wayak’ K’aay es el nombre de la agrupación originaria de Chechmil, Chemax, que se formó en enero de este año. Desde entonces se ha presentado tanto en su municipio como en otras localidades de la entidad. El sábado pasado llegó a Mérida para participar en un evento realizado en el Gran Museo del Mundo Maya.

El grupo está integrado por siete niñas y adolescentes de entre 7 y 14 años, quienes muestran que es posible tomar un género popular a nivel mundial y adaptarlo a su cultura.

La agrupación surgió por el gusto de Keisi Itzel por el canto. Ella comenzó a participar en eventos escolares interpretando canciones en español hasta que un día decidió ponerle voz a “La llorona” en lengua maya.

A partir de esa experiencia surgió la idea de que continuara cantando en maya. Sin embargo, Keisi no se identificaba con las canciones disponibles en esta lengua, pues, además de las tradicionales, encontró temas de rap y cumbia, estilos que no son de su agrado.

En cambio, el K-pop sí le atrae, por lo que, con ayuda de sus padres, comenzó a traducir al maya canciones del género coreano.

Al principio practicaba y montaba coreografías junto con su prima Alma Rosalinda. Después vio bailar a una joven durante un evento y la invitó a integrarse al grupo. Con la incorporación de María Itzel se convirtieron en un trío.

Más adelante se sumaron Yatzil, Katia y Maty Estefanía. Hace apenas 15 días se incorporó Naybi, quien debutó con la agrupación en el Gran Museo del Mundo Maya, con lo que el grupo llegó a siete integrantes.

Keisi era inicialmente la única cantante y las demás la acompañaban con las coreografías, pero ahora María Itzel también participa poniendo voz.

Las menores seleccionan las canciones de K-pop que les gustan y las traducen al maya. Sin embargo, cuando encuentran elementos que no corresponden a la cultura local adaptan las letras. En algunos casos las cambian por completo y conservan únicamente la música para crear nuevos temas.

Los padres de Keisi y las demás integrantes colaboran en las traducciones y en los cambios que consideran adecuados para los temas.

Preservar la lengua

Lucy Nayeli Cocom Cen, madre de Keisi y licenciada en Lingüística y Cultura Maya, señala que la idea de cantar en esta lengua surgió con el propósito de fomentar y preservar la lengua y la cultura mayas. Las integrantes se reúnen tres veces por semana para ensayar y montar las coreografías.

Sin embargo, cuando tienen tareas escolares más complicadas de lo habitual suspenden los ensayos y aprovechan el tiempo para hacerlas juntas.

Keisi y María también se reúnen para practicar las partes cantadas, pues son las dos intérpretes de la agrupación. Las letras de sus canciones hablan de la fuerza interior, de sonreírle a la vida, del amor a la tierra y, en algunas ocasiones, del amor hacia otra persona.

Durante los meses que llevan en actividad se han presentado, además del Gran Museo del Mundo Maya, en su comunidad de origen y en localidades aledañas a Chemax, donde son invitadas a participar en eventos y cumpleaños. También han estado en un festival en Valladolid, en escuelas y en actividades organizadas por el programa de Lenguas Maternas.

A la mayoría de la gente le ha gustado su propuesta, que consiste en tomar un género tan popular entre los jóvenes de ahora como es el K-pop y darle un estilo propio al interpretarlo en maya.

Sólo algunas compañeras de la escuela les han lanzado indirectas para expresar su desagrado por lo que hacen. Las integrantes consideran que se debe a la envidia, pues su propuesta ha tenido buena aceptación. Además, disfrutan lo que hacen.

Las madres de las integrantes de Kei-Wayak’ K’aay también apoyan al grupo con la confección del vestuario. Para evitar gastos, reutilizan prendas que ya no visten y aprovechan elementos como encajes y botones para crear nuevos diseños.Así recorren Yucatán mostrando cómo una tendencia musical puede adoptarse y fusionarse con la cultura local para crear una propuesta innovadora que disfrutan y las hace felices.— Iris Margarita Ceballos Alvarado

De un vistazo

K-pop ahora en maya

Niñas y adolescentes de Chemax interpretan canciones de K-pop en lengua maya, acompañadas por coreografías propias de este género musical.

Una propuesta diferente

Las integrantes traducen y adaptan canciones que disfrutan, cambiando algunas letras para acercarlas a su cultura y conservar su identidad.

La familia, su apoyo

Padres y madres colaboran con las traducciones y vestuario.

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