TikTok y WeChat afrontan veto en Estados Unidos
PEKÍN (EFE).— Los vetos anunciados por el presidente estadounidense, Donald Trump, a las redes sociales chinas TikTok y WeChat desataron gran incertidumbre en la que se habla de posibles pérdidas millonarias, ventas forzadas, recursos judiciales y represalias.
Trump firmó el 7 de agosto una orden ejecutiva por la que se prohibirían en un plazo de 45 días toda “transacción” —sin especificar todavía— con las dos aplicaciones chinas y sus desarrolladoras, ByteDance y Tencent, por suponer un peligro para la seguridad nacional debido a la supuesta captura de información personal que se compartiría con el Partido Comunista de China (PCCh).
TikTok ha sido uno de los grandes éxitos globales de la tecnología china en los últimos años, y Tencent es un auténtico gigante digital valorado en más de 695,000 millones de dólares. Ahora, la pregunta es: ¿cómo les afectará este posible veto en Estados Unidos?
Esta misma semana, Tencent aseguraba que menos del 2% de sus ingresos totales provenían del mercado estadounidense, un porcentaje que en el segmento de facturación por publicidad se rebaja a menos de 1%. Y buena parte de los usuarios de WeChat en Estados Unidos son inmigrantes y estudiantes chinos.
Pero Tencent no es solo WeChat, como demuestran los miles de millones de dólares que en los últimos años ha invertido en múltiples compañías internacionales como Tesla, centrándose en los sectores de los videojuegos y entretenimiento.
“Estos sectores han sido excluidos en la orden ejecutiva hasta ahora. No está claro si Tencent se vería obligado a deshacerse de esas inversiones. Y, si la orden ejecutiva se amplía para incluir empresas de juegos de propiedad total o parcial de Tencent, el impacto financiero sería mucho mayor que la prohibición de WeChat”, explicó la economista jefe de Natixis para Asia-Pacífico, Alicia García Herrero.
La relevancia de Tencent en Estados Unidos, según la economista, también es simbólica: “No es una plataforma cualquiera. La cantidad de información que acumula es gigantesca y, además, es una bandera de la tecnología china en pagos y redes sociales. Es un símbolo de la innovación y el ‘soft power’ de China y, como tal, un problema para Trump”.
Obstáculos para venta
En las últimas semanas se ha especulado con una posible venta de los negocios de TikTok en Estados Unidos a una compañía estadounidense —tal y como había reclamado Trump—, y al nombre de Microsoft se ha unido últimamente el de Twitter, que parece arrepentirse de haber cerrado en 2017 otra “app” de vídeos cortos con la que obtuvo gran éxito, Vine.
Por ahora, el gigante de Redmond parece el principal candidato y, aunque aún se desconocen los detalles, se trataría de una operación multimillonaria: García Herrero calcula que se podría cerrar en al menos 15,000 millones de dólares y no le sorprendería que se acercase a los 50,000 millones.
“La presión de Washington parece no dejar otra salida a TikTok, que podría correr la misma suerte que la ‘app’ de citas LGBT Grindr, que fue vendida por su propietaria china a una compañía estadounidense después de que el Comité de Inversión Extranjera en los Estados Unidos (Cfius), que también investiga ahora a la red de ByteDance, resolviese que suponía un peligro para la seguridad nacional”, recuerda García Herrero.
Pero, mientras muchos dan por hecha la compra, en China no están tan seguros: según analistas citados por el diario oficial nacionalista “Global Times”, si la negociación no se lleva a cabo de forma justa, TikTok podría abortar la operación. Y eso no significaría necesariamente que, pasados los 45 días del plazo, la red social se viese automáticamente abocada a la desaparición en Estados Unidos, ya que la compañía ya ha anunciado que recurrirá ante la Justicia estadounidense si la Administración Trump no revierte su decisión, algo que no parece probable.
A este respecto, cabe recordar también que la principal razón que esgrime Trump en su decreto es que TikTok recopila información de sus usuarios, y las redes sociales de ByteDance ya han recibido sentencias adversas tanto en Estados Unidos como en China por irregularidades en el tratamiento de datos personales.
