El gobierno “flexibilizó” oficialmente el precio de las gasolinas en la Península de Yucatán desde el sábado

Aunque el gobierno federal “flexibilizó” oficialmente el precio de las gasolinas y el diésel en la Península de Yucatán desde el sábado, para dejarlo al libre mercado, los combustibles no aumentarán ni aquí ni en el resto del país, por lo menos a corto plazo, afirma Juan María Mateos de Souza, director de GIB Consultores, una empresa especializada en asesoría fiscal a gasolineras.

Las autoridades mantendrán el nivel actual de precios hasta por lo menos los próximos nueve meses, porque siguen subsidiando el precio de los combustibles, dice el entrevistado. “No se pueden arriesgar a dar un nuevo gasolinazo en vísperas de las elecciones, no obstante la merma en la captación fiscal”.

La Comisión Reguladora de Energía determinó flexibilizar los precios de los combustibles en 2017, por zonas geográficas, recuerda Mateos de Souza.

Los primeros estados en liberar los precios fueron Baja California y Sonora, el 30 de marzo, y los últimos, Yucatán, Campeche y Quintana Roo, el sábado. De este modo, a partir del primero de enero de 2018 los precios de las gasolinas en todo el país se determinan bajo condiciones de mercado.

“Los precios máximos serán diferentes para cada una de las regiones”, dice el entrevistado. “La diferencia en costos obedecerá, principalmente, a la distancia entre la localidad y las refinerías de Pemex o los puntos de importación, así como a la infraestructura de transporte y distribución disponible”.

De esta manera es posible que en algunas regiones, como Yucatán, el precio sea un poco abajo que el promedio, como sucede actualmente.

“Con la liberación no hay riesgo de que aumente el precio de los combustibles en la Península ni en el resto del país”, enfatiza Mateos de Souza, entrevistado en esta ciudad en breve visita.

“México es el único país que decreta la liberación del precio de la gasolina, aunque éste no sube ni baja, porque permanece bajo control de Hacienda”, indica.

“Después del error de aplicar un fuerte aumento en enero pasado, ahora el gobierno no considera un nuevo incremento, porque siguen los estímulos fiscales, es decir, los subsidios que se entregan mediante la manipulación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que en la práctica mantiene congelado el precio al consumidor desde enero”.

Debido a una mayor diferencia semanal entre los precios promedio referenciados de las refinerías de la costa este de Estados Unidos, donde se adquieren gran parte de las gasolinas que se consumen en México (el país ya importa casi un millón de barriles por día de distintos productos refinados) y los precios vigentes de esos combustibles en las gasolineras mexicanas, los estímulos fiscales a las gasolinas y el diésel alcanzaron un máximo en lo que va del año.

Estos estímulos son los que la Secretaría de Hacienda resta semanalmente a las cuotas del Impuesto Especial (IEPS) aplicables a cada uno de los combustibles y que inciden finalmente sobre los consumidores finales.— HERNÁN CASARES CÁMARA

 

El precio de las gasolinas Proyecciones

Un especialista en temas fiscales considera que las gasolinas no subirán.

Lo sabe…

“Hacienda sabe que la población no toleraría otro gasolinazo, porque el registrado en enero le pegó directamente en la economía popular y elevó dos puntos porcentuales a la inflación anual”, dice Juan María Mateos de Souza, director de GIB Consultores.

Artificial

Hoy se mantiene artificialmente el precio de la gasolina por motivos políticos, agrega. “Es un costo que el erario podrá absorber un tiempo, con fines electorales, pero no siempre. El costo y el riesgo macroeconómico crecerán en la medida en que siga subiendo el precio de la gasolina importada”.

No lo transfiere

El precio de referencia ha estado subiendo continuamente, por el aumento del dólar y del precio del barril de petróleo, pero el gobierno no transfiere esa diferencia al consumidor, como debería ser en un esquema de liberación de precios, sino lo absorbe, disminuyendo la captación del IEPS. Este impuesto a gasolina y diésel de enero-mayo bajó 29.1% en relación con el año pasado.