Maestros Roberto García (sentado) y Óscar de Haro Loera en un hotel del remate de Paseo de Montejo

Los profesores mexicano-estadounidenses Roberto García y Óscar de Haro Loera tuvieron ayer un reencuentro en Mérida donde estrecharon más su amistad que nació hace varios años en el Valle de Napa, California, pero ahora éste último tiene el estatus de secretario general de la Rectoría de la Universidad de Napa.

Roberto García es yucateco por adopción y vive en Mérida desde hace 20 años. Fue profesor de secundaria en el condado de Napa, donde conoció y trabajó junto con el maestro en Educación y Administración Pública Haro Loera, quien es oriundo de Zacatecas.

Fue el yucateco adoptado quien invitó con insistencia al maestro Haro para que viniera a pasar sus vacaciones en Yucatán y hoy esa invitación se concretó.

En su reencuentro en un hotel del Remate de Paseo de Montejo, el maestro Haro Loera contó que su padre emigró a Estados Unidos en el programa de bracero en 1942 cuando faltó mano de obra en ese país para el cultivo del campo porque los americanos fueron enviados a la Guerra Mundial.

Familiares

Para suerte de su papá y sus tíos fueron asignados a un viñedo famoso y su eficacia y lealtad les valió para que el dueño les tramitara su residencia permanente. Luego de que su padre llevó a su madre y a él, en su adolescencia y juventud pizcó manzanas, fresas, algodón y trabajó en los viñedos, pero no quería continuar con esta actividad por lo que enfocó su mira en los estudios. Vio un cartel de la Universidad de las Américas de Puebla, mandó su solicitud, respondió al cuestionario y para su sorpresa fue admitido y becado para que estudiara su preparatoria. Luego ingresó a la Universidad de San José, California, donde estudió su licenciatura en Ciencias Políticas y luego su maestría en Educación.

Su sueño de ser un académico se cristalizó cuando ingresó a un programa de asesoría para estudiantes mexicanos y latinos. Junto con Roberto García organizaban talleres para padres y exposiciones de las carreras que ofrecía la Universidad de Napa y de allí ascendió a profesor y luego a secretario general hace dos años.

“He estado inmerso en el ramo del viñedo desde la época de mis padres”, recordó. “A los jóvenes mexicanos, desde la secundaria y la prepa, la gran idea era que nosotros sustituyéramos a nuestros padres en el trabajo del campo. La oportunidad de estudio era limitado, no nos inculcaron el estudio, pero yo tenía mucho interés por la academia”.

Ahora que es un académico reconocido en California, el maestro Haro dice que en estos tiempos es más fácil destacar porque hay servicios especiales, becas y oportunidades en las universidades estadounidenses. Por ello, hoy día hay millones de abogados, ingenieros, doctores, psicólogos, enfermeras, y hasta un astronauta de México ya viajó a la Luna.

Solamente lamenta que el actual presidente Donald Trump regrese a la época de los años 50 y 60 con su política antimexicanos e inmigrantes y de racismo.

Los otros presidentes reconocieron la fuerza laboral de los mexicanos porque contribuyen a la riqueza.— Joaquín Chan Caamal

 

Maestros Valle de Napa, California

En Mérida se reencontraron dos catedráticos de EE.UU., de ascendencia mexicana.

Yucatecos

En su paso como profesor y ahora como directivo de la Universidad de Napa, Óscar de Haro Loera se ha encontrado con estudiantes yucatecos, cuyos padres son de Peto y Oxkutzcab, pero los alumnos son en mayor cantidad de Michoacán, Oaxaca y otros estados de la república mexicana.

Recorrido

Es la primera ocasión que visita Mérida y tiene un extenso itinerario de visitas donde irá con la guía de su amigo de corazón, Roberto García, de quien dice que casi es su hermano por la amistad y el trabajo que realizaron a favor de los migrantes mexicanos para encaminarlos a la educación.