Síntomas del suicidio
Cuándo hay depresión

Todavía hay muchos obstáculos que impiden hacer frente de mejor manera a ese problema de salud pública.— Multifactorial

“Hola, soy psicóloga y he intentado varias veces suicidarme. ¿Por qué no lo he hecho otra vez? Porque la última vez me fue muy mal en el hospital, la pasé muy mal…., pero sé que lo voy a volver a intentar en mi vida. ¿Cuándo? No lo sé”.

Lo anterior es solo un fragmento de un breve pero impactante relato de la doctora Laura Hernández Ruiz, investigadora de la UNAM, en un foro sobre el suicidio efectuado en el Diario.

Los principales factores que rodean a éste que es considerado un problema de salud pública por la Organización Mundial de la Salud fueron abordados en el encuentro que tuvo como invitados a:
1) La doctora Hernández, investigadora del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM en esta ciudad.
2) Doctor Miguel Ángel Viveros Erosa, coordinador de Programas Especiales de Salud Mental de la Secretaría de Salud de Yucatán.
3) Doctora Yeusvi Flores Cazola, médico general.
4) Víctor Roa Muñoz, director del Centro de Integración Juvenil.

Los participantes en el foro sobre el suicidio: Dr. Miguel Ángel Viveros Erosa de Programas Especiales de Salud Mental de la SSY, Dra. Yeusvi Flores Cazola, médico genereal; Dra. Laura Hernández Ruiz, investigadora del Cephcis de la Unam,y el Lic. Víctor Rúa Muñoz, Director del Centro de Integración Juvenil

Para dar pie a la exposición de las ideas, se plantearon en el foro cuatro preguntas:
1) ¿El suicidio se debe tratar como una enfermedad?
2) Dicen que el que se quiere matar no avisa. ¿Cómo saber si una amenaza de quitarse la vida no es solo chantaje?
3) Cuáles son los síntomas o señales que presenta un suicida en potencia y qué se debe hacer si se detectan?
4) ¿Qué papel juegan los medios de comunicación? ¿Cómo pueden ayudar en la prevención?

En esta primera de dos entregas —mañana lunes será la segunda—, nos referiremos a las dos primeras preguntas.

¿El suicidio se debe tratar como una enfermedad?

Al responder a la primera pregunta, el doctor Viveros dice:
La OMS declara al suicidio un problema de salud pública porque es una de las principales causas de mortalidad en el mundo, además del impacto importante que tiene en la sociedad.
Si bien los manuales de diagnóstico internacionales, tanto de la OMS como de la Asociación Americana de Psiquiatría no lo consideran una enfermedad, sí ha habido acercamientos como para manejarlo de esa forma… se le considera un problema de salud pública, pero no una enfermedad específica.

Sin embargo, la conveniencia de manejarlo como una enfermedad tiene que ver con el fenómeno del estigma que produce al catalogarlo con criterios de moralidad, culturales o religiosos.
El suicidio tiene un estigma tan importante como el asesinato, como lo fue en su tiempo la esclavitud…

De acuerdo con los datos que tenemos, el 90% de las personas que se suicidan tienen algún tipo de trastorno mental; además, 40% de los suicidas tienen un factor genético implicado, aunque esto se está estudiando.

Sí hay una base biológica importante en el suicidio, aunque también sabemos que es un fenómeno multifactorial, en el que no solo el factor biomédico juega un rol, sino que hay factores de tipo cultural, social y religioso inclusive.

La conveniencia de manejarlo como una enfermedad es, por un lado, para que haya mayor información a la sociedad sobre este problema. El estigma, al final, es por una suma de miedo más ignorancia o desconocimiento

Las enfermedades mentales, que son sumamente estigmatizadas, no tienen en su mayoría una causa única. La depresión no solo tiene el factor biológico, sino también una serie de factores psicológicos, sociales e incluso culturales.

Entonces, si seguimos con el estigma de considerar al suicidio en términos de tipo moral y si nos cerramos, la información para combatirlo no puede llegar a más gente, como ha sucedido cuando se han estigmatizado otros padecimientos.

Algo así ocurrió con el sida. En los años 80 había un estigma tremendo relacionado con esta enfermedad y entonces los pacientes en un año se morían…, todo giraba alrededor de cierto tipo de poblaciones, personas con adicciones, con relaciones homosexuales…

Pero cuando se da el gran salto y se desestigmatiza el sida es cuando realmente se empieza a invertir mucho más en la investigación.

Podemos hacer una comparación que ilustra muy bien esta situación del estigma: cuando aparece la epidemia del sida, una de las víctimas famosas fue Rock Hudson, quien se murió muy rápido (en octubre de 1985). Entonces había muy poco conocimiento sobre la enfermedad y su tratamiento.
Pero por otro lado, vemos ahora al basquetbolista “Magic” Johnson, quien tiene el virus y lleva una vida casi normal.

En su intervención, Víctor Roa señala:
El suicidio está considerado como un problema de salud pública. Las estadísticas son alarmantes debido a la prevalencia que hay de esos casos y lo más preocupante es que vemos que en los últimos años las edades se han acortado entre las personas que se quitan la vida.
La conveniencia de que sea manejado como una enfermedad es que nos permite prevenir, incidir en los factores de riesgo.

Doctora Hernández Ruiz:
La OMS dice que se debe tratar como un problema de salud pública. Hay tres grandes grupos de factores: los universales, los selectivos y los indicados. Los universales están dirigidos a toda la sociedad, como las drogas y el alcohol. Los selectivos se refieren a zonas específicas, por ejemplo detectamos que en Umán había muchos casos. Esto nos lleva a identificar a la población vulnerable.

Los indicados son cuando han intentado suicidarse.
Doctora Flores Cazola:
Completamente de acuerdo en que debe ser tratado como enfermedad y como un problema social. Tiene un sustento en la base de la población. Es un problema multifactorial, se tiene que tratar como una enfermedad de diferentes factores.
La sociedad debe asumir un papel activo, no espectador.

La segunda pregunta fue:

¿Cómo saber si una amenaza de quitarse la vida no es solo chantaje?

Doctora Hernández:
Una de las cosas importantes es abordarlo de modo abierto.
En cuanto a si es chantaje o no, recuerdo una de las investigaciones que hice en una familia donde se dieron dos suicidios, hijos de una familia, varones. El tercero tenía siempre una soga colgada en una mata de tamarindo y cada vez que se enojaba, cada que había fiesta, en la que tomaban y se drogaban amenazaba al papá con que se iba a ahorcar, que se iba a quitar la vida, hasta que el papá dijo “ya estuvo”: quitó la soga.

Sin embargo, sí hay ciertas señales, indicadores, como son los trastornos psiquiátricos que pueden ser no solo enfermedades mentales sino también el abuso en el consumo de ciertas sustancias o alcohol, o enfermedades físicas.

Se ha encontrado que ahora muchas personas se suicidan por el problema de la diabetes, porque van perdiendo funciones poco a poco, por amputaciones. Esto les hace sentirse muy mal.

También hay que considerar si hubo intentos de suicidio previos, antecedentes familiares de suicidio o estatus de divorcio, viudez o personas que viven confinadas. Ocurrió un caso así en Mama, donde un viejito vivía solo y sus familiares lo visitaban una vez al año, el 31 de diciembre, y él tenía que esperar todo un año. Esto lo orilló a tomar la decisión de colgarse.

El desempleo o retiro, pérdida sensible de algún ser querido.

El suicidio es multifactorial, pero es común identificar el detonador como la causa. Es más peligroso cuando el paciente está bajo tratamiento psiquiátrico o sicológico y tiene una etapa en la que pensamos que está bien, pero es cuando retoma su energía y con más fuerza su intención de suicidarse. Es cuando hay que estar más alerta.

Doctora Yeusvi Flores:
Tenemos que partir de la base de que es un fenómeno multifactorial. Tenemos que pensar en una máxima: que estamos ante una vida humana, que no tiene precio alguno. Podemos pensar en si es chantaje o no, pero no podemos basarnos en ello.

Tenemos que estar pendientes no solamente de paciente psiquiátrico, inclusive de aquellos que sufren una insuficiencia renal y saben que el pronóstico es que la calidad de la vida no es a la que están acostumbrados. Esto los lleva a tomar decisiones por desconocimiento, por no saber cómo actuar.

Definitivamente estamos ante un problema severo. A mi me tocó el caso de un joven que en un periodo de dos meses había intentado suicidarse de diferentes maneras. Es bastante frustrante como profesional médico el no sentirte capacitado para poder brindar una ayuda y tratar de agotar todas las instancias . Es muy triste ver ese tipo de situaciones, en que un joven que tiene el deseo total de morirse.

Hay que estar muy pendiente no solamente de las señales verbales que dan sino también de los mensajes entre líneas, que tenemos que aprender a leer.

La realidad es que no tenemos los conocimientos ni las habilidades ni las destrezas para tratar a un paciente con estas características. En muchas ocasiones pecamos de no reconocer cuáles son nuestras debilidades.

Doctor Viveros Erosa:
Las personas que tienen tendencias suicidas realmente sí dan señales. Si bien hay conductas suicidas más dramáticas, en las que se utilizan métodos más letales, muchas veces se tiende a minimizar o banalizar cuando se piensa que es por chantaje o manipulación. Aquí lo importante es que la persona que lo ha intentado, aunque sea tomándose tres pastillas tranquilizantes o rayándose los brazos o con un método más letal, va a tener un riesgo más alto de volver a intentarlo. De hecho, más del 50% de las personas que se suicidan tuvieron un intento previo cuando menos.

El chantaje y la manipulación no son normales. No es normal que una persona trate de evadir sus problemas tomándose unas pastillas de un medicamento que no va a causar la muerte.
Aunque sea por chantaje o manipulación el intento de quitarse la vida y aunque no haya tenido secuelas, hay que darle un seguimiento porque entra a un grupo de riesgo más alto.

La doctora Hernández interviene para comentar el caso de una joven de unos 20 años que en una jornada médica pidió el micrófono y se fue hasta el frente del auditorio de más de 100 personas y dijo: “Soy psicóloga y he intentado varias veces suicidarme. ¿Por qué no lo he hecho otra vez? Porque la última vez me fue muy mal en el hospital, la pasé muy mal…., pero sé que lo voy a volver a intentar en mi vida. ¿Cuándo? No lo sé. No tengo realmente una motivación. La única motivación que tengo ahora es terminar mis estudios, voy a clases en las mañanas… mi siguiente motivación es comer rápido e ir a mis consultas y luego mi siguiente motivación es ayudar a un investigador. Termina mi motivación del día y me siento mal: estoy en casa sola, sola, no sé qué hacer, …me duermo con la esperanza de levantarme temprano para iniciar con mis motivaciones , pero yo sé que lo voy a volver a intentar….”.

La doctora Hernández destaca el hecho de que ella es una sicóloga, ya está incluso dando consultas…

“En casos como este tendríamos que ir con un especialista para que se haga un estudio muy completo para ver el factor de riesgo”, dice.

Víctor Roa comenta lo siguiente:
Sin lugar a dudas, la persona que quiere matarse lo va a intentar y tenemos que estar atentos no solamente al lenguaje verbal porque puede enviar señales con ese mensaje. No es lo mismo decir “me quiero morir a me quiero matar”. Hay niveles de riesgo bajo, cuando se tienen problemas en el trabajo…. hay riesgo moderado, cuando se empieza a ver que la persona cada vez está más triste, se aísla…y el riesgo alto, que es cuando la persona empieza a atentar contra su vida y da información muy clara, como hacer cartas de despedida, regalar sus cosas, etc. Aquí se requiere una atención inmediata y una derivación a los servicios de salud.

Doctor Viveros.
Hay una teoría de un psicólogo estadounidense, el doctor Thomas Joiner, que plantea que tienen que darse tres factores para un suicidio:
1) Poco a poco se va perdiendo el miedo al dolor, al sufrimiento.
2) Tener la sensación de ser una carga para los demás
3) El deseo de morirse.

La mayoría de los suicidas que lo consuman ya llevan varios meses, si no años, pensando en quitarse la vida.

En el caso de la anorexia existe este proceso de ir perdiendo el miedo poco a poco. En este grupo de personas es sumamente alto el número de suicidios.

El caso del cantante de Nirvana (Kurt Cobain se mató de un disparo en abril de 1994) ilustra la teoría de la érdida del miedo, porque él tenía varias fobias: a las armas de fuego, a las agujas.
No podía entrar a una casa donde hubiera armas de fuego, pero poco a poco empezaron a gustarle las armas, hasta que se mató con una de ellas. Lo mismo sucedió con las agujas, porque luego él se inyectaba heroína.

Pensar que el sucidio es por cobardía, por egoísmo, es un mito, porque la persona ha perdido el miedo a morirse. Piensa que su vida vale más muerto para los demás.

Todo esto es lo que debe conocer la gente y así pueda buscar ayuda sin el temor a ser catalogado desde un punto de vista moral.

El suicidio está asociado al consumo de alcohol y sustancias, pero la mayoría de los casos no son de ese tipo.

Doctora Hernández:
Las conductas irresponsables no son necesariamente de tendencias suicidas, como manejar autos en estado de ebriedad. Aquí lo que habría que ver es si hay otros indicadores.
El alcohol es solamente uno de los indicadores, porque hay gente que toma con frecuencia y nunca va a intentar suicidarse, pro hay otros que toman una sola vez y se suicidan.

La OMS declara al suicidio un problema de salud pública porque es una de las principales causas de mortalidad en el mundo, además del impacto importante que tiene en la sociedad.— VÍCTOR MANUEL DZUL ZUM

Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.