Daniel Alfaro Huendo

Manos a la guitarra

Sus padres emigraron a Paracho tras la erupción de un volcán en la comunidad donde vivían, así que Daniel Alfaro Huendo nació en ese poblado michoacano famoso por la manufactura artesanal de guitarras y otros instrumentos de madera.

Creció viendo cómo se elaboraban los instrumentos desde cero y el gusto por este oficio se le metió por los ojos, tanto así que a los 12 años se escapaba de la escuela para ir a los talleres donde los lauderos trabajan en la manufactura de las afamadas guitarras de Paracho.

A los 13 años hizo su primera guitarra de manera completa, un instrumento musical como para niños de ocho años de edad.

Daniel cuenta que cuando sus padres llegaron a Paracho comenzaron a aprender el oficio, pues uno lijaba los instrumentos y el otro los barnizaba.

Él aprendió la laudería de un primo, hijo de un hermano de su papá que ya vivía en Paracho y quien como muchos otros vecinos de la comunidad se dedicaba a la manufactura de guitarras.

Cuenta que siempre veía cómo trabajaban y él quería hacer lo mismo, y así fue. A los 16 años ya competía en la elaboración de guitarras, y cuando se casó, a los 18, ya era un fabricante que vivía de esta labor.

Según comparte, elaborar una guitarra lleva tres o cuatro meses, y se pueden hacer una gran variedad de ellas, pues en su manufactura se pueden utilizar una, dos, tres o cuatro tipos de madera.

Las guitarras más económicas son las que se fabrican con cedro y les siguen las de ciprés, nogal, encino australiano, arce, ojo de pájaro (australiano o canadiense), palo de rosa de la India o ébano, también de la India.

Entre las manufacturas más finas que se pueden tener figura la que lleva el arco y la parte de atrás de palo de rosa, la tapa de pino canadiense y el diapasón y el brazo de ébano.

Asegura que es una de las guitarras más finas que se pueden hacer a nivel internacional.

Es su vida

Ser laudero es su vida y no solo significa fabricar los instrumentos desde cero, sino que también hace reparaciones, que en ocasiones resultan más difícil que realizar una guitarra nueva. De acuerdo con el daño puede tener, tarda un mes o dos en reparar una guitarra.

Alfaro Huendo dice que hay personas que llegan a su taller con una bolsa llena de pedazos, pues la guitarra se les cae y se rompe, o a veces se les zafa el puente o se les quiebra la palma.

También le ha tocado ver a personas llorar de emoción cuando se encuentran con su guitarra restaurada, pues hay quienes tienen el instrumento porque es de alto valor estimativo y se conmueven al verlas otra vez como nuevas y listas para tocar. Esos momentos son de gran satisfacción para él, al darse cuenta que su trabajo puede conmover corazones.

Cada año, una o dos veces, regresa a Paracho, poblado que dejó hace ya unos ayeres para radicar en Ciudad del Carmen, hasta que hace cuatro años vino a Yucatán para tomar unos cursos, en los que se aprenden aspectos sobre el sonido de las guitarras, no sólo por el tipo de madera, sino por el barretaje que se aplique.

Cuatro de los hijos de Daniel Alfaro siguen la tradición de la laudería, lo que enorgullece a su padre, quien dice que nada se compara con una guitarra hecha a mano, de manera artesanal y a la medida, si así se les solicita.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Laudero Taller

En el taller de Daniel Alfaro se venden guitarras ya listas y recibe otras para reparar.

Ubicación y horarios

Se encuentra en la calle 52 número 568 con 73 del Centro. El horario de atención es de martes a viernes de 9 a 12 y de 14 a 15 horas, y lunes y sábado de 9 a 13 horas.

En Yucatán

Daniel cuenta que vino a Yucatán hace cuatro años para tomar cursos sobre el sonido de las guitarras, no solo por el tipo de madera, sino por el barretaje.

Barretaje

El barretaje son cortes de maderas que se colocan en la tapa armónica y que puede ser sencilla y llevar cuatro piezas o muchas más, y tener amplia variedad de formas de colocarse, que es lo que da el sonido.

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