Santos May Sunza

Crece la venta de un ambulante por altas temperaturas

“Cuando el calor está terrible, las ventas son muy buenas”, comparte Santos May Sunza, vendedor ambulante de granizados, chamoyadas y machacados, en colonias del oriente de la ciudad.

Con el sonido de una campana, que anuncia su cercanía, y un “calabazo de la suerte”, el vecino del fraccionamiento Polígono 108 recorre muchas calles con su triciclo y cargamento de sabores, para refrescar los paladares de empleados de oficinas, talleres, comercios y vecinos del rumbo.

May Sunza, de 55 años, es uno de los meridanos que recibe beneficio económico gracias a las temperaturas calurosas que se intensifican durante estos días.

Según dice, sale a las calles a las 10 de la mañana y no tiene hora de regreso.

El vendedor de raspados indica que la temporada de calor es la mejor para él en relación con sus ventas que aumentan desde abril.

Vende sus productos fríos en las colonias Leandro Valle, los polígonos, las que se ubican en los alrededores de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y en la comisaría Chichí Suárez.

Los talleres mecánicos son buenos lugares de venta, comparte Santos May, quien además detalla que sus labores se inician a las seis de la mañana con la preparación de los jarabes y el lavado de su “carrito”, entre otras labores previas al pregón.

Según dice, como todos, él también sufre el calor, pero no le importa pues se siente bien por el beneficio económico que recibe.

“Como todo trabajo, éste tiene altibajos y ésta es mi temporada buena” subraya.

Indica que los “secretos” para mantenerse por años con la venta de los raspados son el sabor de los jarabes frescos, guardar capital para los días siguientes y trabajar con muchas ganas, como con cualquier otra labor.

Entre otros sabores, Santos May ofrece granizados de crema morisca, piña, uva, tamarindo, mora y limón, a $12 y $15. También tiene machacados de plátano, fresa y mango, a $20, y chamoyadas a $12.

Comparte que la gente le pide mucho los de crema morisca, de piña y uva, “para los niños”.

El granizadero recuerda que antes de la comercialización de estos productos fue agente de ventas 25 años en Yucatán y Quintana Roo, hasta que se fastidió y pensó en ser su propio patrón.

“Muchos me preguntan ‘¿sólo esto haces?’ y les digo que no me da tiempo de hacer otra cosa”, comenta.

“Este es un trabajo y hay que tomarlo con seriedad, como cualquier otro. Con esto sostengo a mi familia, con esto pago todo”, señala.— Claudia Sierra Medina

Comenta que la mayor satisfacción que tiene es atender a la gente. “Yo lo hago con mucho cariño, es lindo porque conoces mucha gente, aparte de que me deja ganancias”.

“En el transitar de las calles una que otra vez me han chocado el carrito”.

Por último, Santos May explica que el “calabacito” que tiene colgado en su triciclo es de la suerte, “pero aunque tengas 50 de éstos, si no trabajas, no ganas”.

Ventas Medio de vida

El vendedor ambulante Santos May Sunza comparte más sobre su negocio y sus logros.

Con cariño

Dice que su mayor satisfacción es atender a la gente. “Yo lo hago con mucho cariño, es lindo porque conoces mucha gente, aparte de que me deja ganancias”.

Seguridad y constancia

“En el transitar de las calles una que otra vez me han chocado el carrito”, dice sobre su seguridad y explica que el “calabacito” que tiene colgado en su triciclo es de la suerte, “pero, aunque tengas 50 de éstos, si no trabajas, no ganas”.

Solo eso

“Muchos me preguntan: ‘¿Sólo esto haces?’, y les digo que no me da tiempo de hacer otra cosa”, comenta el comerciante.

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