Ese edificio tiene más de un año sin varios servicios
A más de un año de su inauguración, la Clínica Hospital del Issste construida en el sur de Mérida durante la administración de Enrique Peña Nieto, trabaja sin que funcione el banco de sangre ni los servicios de gastroenterología y oncología, entre otras anomalías, advierte un dictamen de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Esto se debe, según ese órgano fiscalizador, al descuido propiciado por la empresa encargada de su equipamiento, uno de cuyos socios es cuñado de Carlos Salinas de Gortari.
Esta empresa, tampoco ha cumplido con instaurar los sistemas de aseguramiento de la calidad, como los programas ISO 9000, ISO 14000 y “Hospital Seguro”, no obstante las fuertes cantidades que cobra por supuestamente hacerlo, dice la ASF.
El documento advierte también que esa clínica aún no cuenta “con el dictamen técnico de un estructurista sobre la fisuras detectadas en la trabe precolada del eje G, entre ejes 4 y 5, que garantice con certeza la seguridad estructural del edificio”.
Esta obra se empezó a construir en 2016 bajo el esquema de Contrato de Prestación de Servicios en la modalidad de Asociación Público Privada, mediante la cual la compañía Constructora y Edificadora GIA+A, S.A. de C.V. —involucrada también en la construcción del Aeropuerto de Texcoco—, se compromete a realizar el diseño, construcción, equipamiento y mantenimiento de la nueva clínica y de suministrar todos los servicios complementarios necesarios, en tanto el Issste sólo debe prestar la atención médica.
Uno de los socios de Constructora y Edificadora GIA es Hipólito Gerard Rivero, cuñado de expresidente Salinas de Gortari, que obtuvo el contrato DA-SRMyS-JSA-011/2016 en una licitación pública internacional, luego de lo cual formó otra sociedad con el propósito específico de dedicarse a la clínica del Issste, denominada Desarrolladora y Operadora de Infraestructura de Yucatán, S.A.P.I. de C.V.
A cambio de sus servicios, el gobierno federal pagará 4,383 millones 905 mil 200 pesos a esta compañía en un plazo de 25 años, a partir del 19 de mayo de 2018, es decir, 14 millones 613 mil 16 pesos al mes y 175 millones 356 mil 200 pesos al año.
La nueva clínica, ubicada en Susulá, cuenta con capacidad de 66 camas censables, 15 camas en urgencias y 25 en la zona ambulatoria y un servicio de consulta externa con las cuatro especialidades básicas: pediatría, ginecobstetricia, medicina interna y cirugía general, apoyadas por especialidades como cardiología, dermatología, endocrinología, oftalmología, ortopedia, gastroenterología y oncología, aunque estas dos últimas no funcionan todavía.
El objetivo de construir la nueva clínica, señala la ASF, según información proporcionada por el Issste, es garantizar la prestación de servicios de atención médica de segundo nivel a los derechohabientes de ese instituto en el Estado, “para desfogar de esta atención al actual Hospital Regional de Mérida (HRM), a fin de ofrecer servicios incrementales de tercer nivel en éste y disminuir el diferimiento de cirugías, consultas, estudios de diagnóstico y la atención inadecuada e inoportuna a los pacientes”.
En un dictamen firmado el 17 de octubre, correspondiente a la segunda entrega del Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2018, la ASF señala que “la estructura orgánica con la que cuenta actualmente la clínica no cubre los requerimientos establecidos en el Modelo de Gestión Hospitalario, ya que existen especialidades que no brindan atención, como gastroenterología, oncología y el banco de sangre, por lo que no se cumplen las metas y objetivos en la atención a la salud de sus derechohabientes”.
A la fecha de la revisión, (agosto de 2019), dice el dictamen, la clínica del Issste en Mérida no contaba con el permiso para el servicio de banco de sangre “debido a la falta de solventación de las prevenciones emitidas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de manera que se cuenta con áreas, equipo e instrumentos médicos sin utilizar desde su inicio de operaciones en mayo de 2018”.— HERNÁN CASARES CÁMARA
