“Nunca creí que tendría muchas oportunidades”
Mucho antes de ganar una beca para que estudiara inglés en Reino Unido, de graduarse como ingeniero en Sistemas y de cursar el bachillerato, Mike Jordan Santos Chablé pensaba que no tendría suficientes oportunidades en la vida.
Mike nació hace 23 años en Tekax, pero desde bebé lo llevaron a Estados Unidos, donde vivió hasta que murió su madre y regresó al pueblo. Su tía paterna, Marisela Santos Magaña, se hizo cargo de él y procuró que concluyera la primaria, después lo inscribió en la telesecundaria “Mariano Escobedo” en la comisaría de Kinil.
Como la mayoría de los jóvenes en su situación, pensó que al concluir la secundaria irremediablemente tendría que buscar trabajo, pero entonces tuvo la oportunidad de ingresar al programa Conafe y ahí dio clases a niños de preescolar durante un año.
Al concluir su servicio, de nuevo supuso que hasta allí llegaría. Sin embargo, su tía lo animó a estudiar la preparatoria en el Colegio de Bachilleres de Tekax.
Consciente de las necesidades económicas de su familia, Mike trabajó en sus ratos libres en el campo o como ayudante de albañil. “Podría solventarme y mi familia me daba techo, ropa y comida”.
Al graduarse, otra vez pensó que había llegado a la cúspide de su formación y que ahora sí tendría que trabajar, pero de nuevo su tía lo alentó a inscribirse a la Universidad Tecnológica Regional del Sur (UTRS) porque, haciendo cuentas, no saldría caro y además no tendría que viajar, pues la escuela estaba en el municipio.
“Mi tía fue la que siempre me impulsó a tener una carrera, al ver que tenía su apoyo busqué una carrera que no costara mucho y por eso me decidí por TSU (Técnico Superior Universitario) en Sistemas Informáticos, porque solo necesitaba una computadora y estudiar”.
Aunque en otras circunstancias hubiera optado por estudiar Biología, con el paso del tiempo descubrió que la informática era lo suyo y que sus expectativas se habían pasado, recordando, de hecho, cuando estudiaba en la telesecundaria “Mariano Escobedo” y quedó fascinado al pasar las manos por primera vez en un equipo de cómputo.
Fue tal su empeño en la UTRS que, a punto de concluir, la dirección le comunicó que por sus calificaciones y buen nivel de inglés, idioma que había aprendido de niño cuando vivía en Estados Unidos, lo propusieron para ir una semana a un curso de investigación a España.
“Mi tía, como cualquier madre que siente temor cuando se va su hijo, se entristeció, pero al final me dijo que no habría ningún problema y que debía ir”.
Al concluir la carrera técnica se le ocurrió poner un letrero en su casa anunciando que repara computadoras, pero sin dejar las labores en el campo. Además, para ese entonces ya había comenzado a cultivar abejas meliponas.
Su tía, al ver cómo le echaba ganas a la reparación de computadoras, lo alentó a no quedarse como técnico, sino estudiar dos años más en la Universidad Tecnológica Metropolitana para obtener el título de ingeniero en sistemas.
“Lo pensé un poco porque tendría que viajar a Mérida y no tendría dónde quedarme, pero una prima me ofreció techo y comida. Yo con eso estaba contento y, además, en lo que estudiaba, trabajaba componiendo computadoras y teléfonos. Dios me ayudó a tener un poquito de clientes”.
Así pasó año y medio hasta que, en pleno proceso de sus prácticas profesionales, la dirección de la UTM le informó que lo escogió para un curso de 15 días de mejoramiento del idioma inglés en Reino Unido.— Iván Canul Ek
Esfuerzo
Al rememorar lo que tuvo que pasar para estar donde hoy está, Mike Jordan siente que todo ha valido la pena.
Gratitud
Atrás quedaron las tristezas y el “bullying” que sufría por ser pobre. “Las ganas por aprender me ayudaron a no decaer. Nunca dejé de soñar que quería aprender más, gracias a Dios y a mi tía pude lograrlo a pesar de que empecé desde muy abajo”.
Estudios en el extranjero
“Fuimos cuatro seleccionados, pasamos diversos filtros que para mí fueron muy complicados. Estaba muy nervioso, pero después de todo el proceso solo quedamos dos de la universidad. Fue una sorpresa que me dijeran que (iría a) Reino Unido… Este logro es algo que jamás cruzó en mi vida, pues desde la pérdida de mi mamá no creí que tendría muchas oportunidades”.
