Foto: Megamedia

“Barber shops” se abren paso entre el gusto yucateco

Bajo el concepto “barber shop” recientemente se han puesto de moda espacios que lo mismo pueden ofrecer los servicios tradicionales de corte de cabello y afeitado de barba, que hacer de la visita del cliente una experiencia relajante, reconfortante y divertida, en un cúmulo de atractivas amenidades que, a menudo, la afeitada y corte de cabello es lo último en lo que se piensa.

No se puede precisar cuándo comenzaron a abundar las llamadas “barber shops”; sin embargo, peluqueros, estilistas y barberos ubican el auge de estos establecimientos “de cinco años para acá” como concepto, pues en el centro de Mérida y diversas colonias de la ciudad existen desde hace años peluquerías que además ofrecen el servicio de barbería.

El auge de las “barber shops” en Mérida, según comentan algunos entrevistados, puede ser resultado de varios factores, como el hecho de que se pusieron de moda las barbas, aunque también jugaron su papel las redes sociales, que favorecieron su creación.

La opción más aceptable es el emprendedurismo, bajo el sustento de que si bien una barbería es un lugar para cortarse el cabello y afeitar la barba, también es un hecho de que es un espacio íntimo, exclusivo, que invita a la convivencia social, la camaradería, un punto de encuentro de amigos y más.

Es por esa razón que las “barber shops” ofrecen muchas más cosas que una peluquería tradicional.

Son, por decirlo así, como un club social donde la clientela, mayoritariamente masculina, va para arreglarse el cabello y la barba, pero también a tener la charla amena con los amigos, disfrutar de una bebida y, en algunos casos, también de eventos deportivos en la pantalla y solicitar la boleada de zapatos leyendo un periódico o una revista… o incluso aventarse una partida de billar.

Ubicadas por casi todos los rumbos de la ciudad, la gran mayoría de las “barber shops” tiene en el norte de la ciudad sus espacios, algunas al interior de centro comerciales. Casi todas se distinguen por una presentación muy propia y exclusiva, incluida la de su personal.

“Antaño los hombres se reunían en las barberías no solo para arreglarse el cabello y la barba, sino para socializar con otras personas, era algo muy común”, comenta Diego Mota Cuevas, barbero y encargado de uno de esos establecimientos en un centro comercial.

“Las ‘barber shops’ son el resurgimiento de la barbería tradicional que por muchos años cayó en el olvido con la proliferación de las estéticas unisex, donde la idea es que hombres y mujeres acudan a un mismo sitio a realizar sus arreglos y cuidar su imagen; un poco la iniciativa de volver a las raíces, pero también la moda de las barbas, propiciaron la proliferación de las ‘barber shop’, más que una barbería tradicional.

Igualmente, para darle ese sentido de espacio para socializar y relajarse, pasarla bien y disfrutar de una bebida, un juego de billar, una amena conversación o un buen programa en la pantalla”, añade.

Muy solicitados

Hasta los años 80 las peluquerías y salones de belleza fueron negocios muy solicitados, las primeras por ellos y los segundos, por ellas. Cuando surgieron las estéticas unisex, fueron espacios que vinieron a revolucionar el concepto del arreglo personal tanto de hombres como de mujeres.

Quienes más resintieron este cambio fueron las peluquerías tradicionales, con una notoria reducción de su clientela y el cierre de varias de ellas, hasta quedar como bastiones las más tradicionales y antiguas del centro de la ciudad.

En los 90, con la crisis económica desatada, en el mercado Lucas de Gálvez y sus alrededores surgieron varios pequeños negocios dedicados a hacer cortes de cabello “económicos”.

Con implementos y mobiliario muy básico, captaban clientes que no podían pagar los precios de una peluquería o de una estética unisex.

En los últimos cinco años, las “barber shops” han marcado tendencia, aunque todavía persisten las peluquerías tradicionales, como la de Víctor Garma, en la colonia Alemán.— EMANUEL RINCÓN BECERRA

 

 

Peluquería Persiste

Víctor Garma tiene casi 30 años en la peluquería y es reconocido en la Alemán.

Se ponen en sus manos

Víctor se instaló ahí hace 18 años, captando una importante cartera de clientes que se ponen en sus manos para lograr esa imagen pulcra y acicalada, ya sea para un importante compromiso de fin de semana, la primera entrevista de trabajo de un joven o para el título universitario.

 

El trato “marca la diferencia” en el regreso del cliente

“La navaja debe deslizarse con suavidad, dejar que corra, sin ninguna presión, solo guiando el trazo, porque un buen filo es bueno, pero saber manejarlo es mejor”, dice Víctor Garma, veterano peluquero, mientras afeita al cliente recostado en su centenaria silla de madera y petatillo, una reliquia de principios del siglo XX.

De oficio noble, califica el propio Víctor su actividad, un trabajo que se ha perfeccionado cada día y en la esperanza de dar por un lado una satisfacción al cliente que le deposita su confianza y, por el otro, el llevar el sustento a la familia.

Su esposa Patty también ejerce la peluquería y la barbería.

Víctor Garma León se inició en esta actividad hace casi 30 años. Originario de Huhí, por cierto tierra de barberos y peluqueros, la vida le llevó hasta Mérida, donde se dedicaba a despachar autobuses urbanos de las líneas camioneras que entonces tenían sus paraderos a espaldas de la Catedral.

En este lugar existe aún la peluquería “La Catedral”, fundada por el ya fallecido Rodolfo Pech, reconocido barbero de Huhí, maestro de numerosas generaciones de peluqueros. Siendo el trabajo de Víctor estar todo el día al pendiente de los autobuses, regularmente solicitaba a don Rodolfo permiso para utilizar el baño de la peluquería. Fue así como se fueron conociendo y a propuesta de Rodolfo Pech es que acepta convertirse en aprendiz de peluquero.

“Mirando y aprendiendo, así fue como comencé”, recuerda el entrevistado. “Don Rodolfo me pidió colocarme detrás de cualquiera de los peluqueros y que me fuera fijando de cómo trabajaban, cómo se usan las tijeras, el peine, la máquina, las navajas…”

“Cuando técnicamente crees que tienes lo básico, salía el consejo humano de don Rodolfo: Antes de que tomes una tijera o una navaja, no puedes comenzar a trabajar si no has leído el Diario de Yucatán; y es que para don Rodolfo Pech tener temas de conversación con el cliente es casi tan importante como tener conocimiento técnicos de corte de cabello o afeitado.

Saber llevar una conversación con el cliente le permite a éste relajarse y al peluquero le facilita el trabajo haciéndolo más ameno”.

“Un peluquero se vuelve consejero, confidente, orientador, cómplice, amigo… a veces eso marca la diferencia de irse a cortar el cabello o hacerse la barba en un determinado lugar”, dice.

Fue en la peluquería de Rodolfo Pech donde conoció a su esposa, Patricia Parra Miranda, Patty. Ella pidió una oportunidad para trabajar en el lugar, luego de haber tomado algunos cursos de cultora de belleza, y ahí fue donde depuró su técnica y habilidad para los cortes de cabello.

Se casaron y tuvieron dos hijos, Maite y Kevin, la primera estudia Odontología y el segundo, bachillerato. Víctor se independizó hace 18 años y abrió su primera peluquería en la colonia Adolfo López Mateos. Más tarde se muda a un local muy cerca de la primaria “Juan Crisóstomo Cano y Cano” y más recientemente se pasó al local donde actualmente ambos trabajan, muy cerca de lo que alguna vez fue el Cine Maya, siempre en la colonia Alemán.

“Nos esmeramos por servir, ese es el sello de la casa”, comenta Víctor mientras acomoda su centenario sillón de barbero hecho de madera y petatillo, importado de Estados Unidos, y que es su orgullo, pues lo considera invaluable.

Toda buena afeitada termina con un toque de agua de azahar, que brinda frescura, genera un suave aroma y cauteriza los poros de la barba.

Los servicios de peluquería Víctor van desde cortes de cabello de $70 para niños y $80 para caballero, $90 para dama, y barba y cabello por $120. Está en la calle 26 entre 19 y 17 de la colonia Alemán. Abre de lunes a sábado de 10 de la mañana a 8 de la noche y se pueden agendar citas al teléfono 9991-07-20-38.— E.R.B.

 

 

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