Turistas rodeados de gaviotas en Progreso durante el penúltimo domingo de noviembre. Prestadores de servicios reportaron buenas ventas

Cientos invaden restaurantes y la playa del malecón

El malecón del puerto de Progreso registró ayer un lleno excepcional, lo que meseros de los restaurantes que operan frente a la playa consideraron como la mejor afluencia de visitantes desde la reactivación económica de Yucatán.

Las cabañas de palma instaladas a las orillas de la playa del malecón progreseño estuvieron llenas de gente que consumió y bebió hasta donde lo permitieron el bolsillo, la familia y la responsabilidad de conductor del vehículo que los llevó a la playa.

El clima soleado, la brisa fresca, el ambiente de entretenimiento, la música alegre de los restaurantes y el deseo familiar de romper la rutina del confinamiento y medidas sanitarias generaron un ambiente de libertad en la playa donde se vio gente con y sin cubrebocas, llevando entre las manos latas de cerveza.

Igual se vio personas recostadas en la arena manchada por el sargazo, niños corriendo en la arena perseguidos por sus cuidadores, a mujeres con diminutos trajes de baño, turistas comiendo tranquilamente guisos del mar mientras que muchos desafiaron las heladas y agitadas aguas del océano.

Un coordinador del restaurante Crabster, quien no dio su nombre porque no está autorizado para proporcionar información del establecimiento, resumió la jornada dominical: excepcional, el mejor día desde la reactivación.

El reportero observó que el área principal del negocio frente a la playa estaba casi llena y las palapas también tuvieron la mejor afluencia.

Casi todos los restaurantes frente a la playa registraron una ocupación extraordinaria, pero el termómetro del consumo se vio en las palapas llenas a lo largo de la playa, de punta a punta del malecón tradicional más allá de la famosa Casa del Pastel.

La mayor afluencia se concentró en la playa, donde parvadas de gaviotas cazaron desperdicios de comida que cayó de los visitantes.

Pocos se interesaron en las artesanías, por lo que estos negocios no tuvieron sus mejores ventas, según se observó durante los recorridos en el malecón.

La calle 21, que es paralela al mismo, fue insuficiente para albergar a los cientos de vehículos que llegaron al puerto en la nueva realidad de la pandemia, pero que en los hechos es una normalidad casi similar antes de la llegada del coronavirus porque es imposible respetar la sana distancia, lavarse las manos y usar cubrebocas en el mar, aunque sí hubo personas que usaron esa prenda de protección.

La Policía Municipal del puerto recorrió el malecón junto con la Policía Estatal y reportó una jornada tranquila. Solo hubo una intervención en el malecón porque una mujer de edad avanzada tuvo una baja presión que atendieron paramédicos de la corporación.

Todo fue alegría ayer en la playa. Doña Hilda, una vendedora de paquetes de juguetes de playa como cubitos y especies marinas de plástico para formar figuras en la arena informó que a las dos de la tarde llevaba más de 500 pesos de ventas.

Tres guanajuatenses que trabajan en una compañía nacional y que construyen una obra también llegaron al puerto porque la próxima semana regresan a su entidad y no querían dejar pasar la oportunidad de conocer Progreso, comer delicioso, meterse al mar y beber cerveza.

Alberto Sánchez, quien platicó con el reportero cuando salió del agua, dijo que les encantó Mérida y Progreso y que el mejor recuerdo que se llevará es la seguridad que hay en estas ciudades porque en su estadía de meses no oyeron graves problemas de delincuencia, asaltos y robos. Ellos pudieron salir a cualquier hora del día o noche y no tuvieron problemas de delincuencia.— Joaquín Chan Caamal

La buena afluencia se mantuvo hasta la partida del reportero a las cinco de la tarde.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán