Representantes del grupo Cantinas Históricas del Centro de Mérida calificaron como el “tiro de gracia” la decisión del gobierno estatal de suspender a bares y centros nocturnos la licencia para operar como restaurantes durante la pandemia de Covid.
“Nos están apagando, nos están desapareciendo”, lamentó Saíd Farah, propietario de la cantina El Cardenal en rueda de prensa con representantes de La Negrita, La Ruina, El Porvenir y La Casita de Paja, lugares donde de manera directa se perderían unos 300 empleos.
Recordó que desde que empezó la pandemia las cantinas no son tomadas en cuenta por las autoridades.
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Como ejemplo, señaló que tuvieron que ser los propios cantineros quienes hace ocho meses solicitaron a las autoridades que les dejaran trabajar como restaurantes de manera provisional.

Pago por cambio de licencia de cantinas a restaurantes
Ante el visto bueno, no solo tuvieron que invertir para acondicionar sus locales como restaurantes, sino mensualmente tuvieron que pagar $5,000 por la licencia, y sin dejar de pagar la de bar. El pago lo hicieron durante siete meses, cada día 1 de mes.
“Nos apegamos a tales medidas, cumplimos cabalmente el aforo, los horarios y todas las condiciones de sanidad que nos pidieron”.
“Ahora, sin embargo, se anunció que en el mismo color de semáforo en el que nos fue entregada la concesión está siendo revocada de manera total”, lamentó Said Farah.
Añadió que la medida dejará desamparadas a muchas familias que dependen del giro, incluyendo músicos y proveedores.
Golpe muy fuerte para la economía
“Estoy nervioso, consternado… porque significa un golpe muy fuerte para la economía de nuestro Estado que las cantinas, estos centros de ocio, de divertimento, pero también centros culturales y de reunión, están siendo apagadas (…) realmente yo creo que ya nos dieron ese tiro de gracia”, aseveró.
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En la conferencia los cantineros dijeron que están dispuestos a dialogar con las autoridades para que sus negocios sigan funcionando.
“La idea no es enfrentarnos a las autoridades, sino trabajar en concertación con ellas”, señaló Erik Samson, propietario de La Negrita.
“Justamente por eso nos sorprendió la manera en que nos anunciaron esta medida, de un día para otro”, apuntó.
Pidió que se les siga permitiendo trabajar como restaurantes, siguiendo con todos los protocolos sanitarios.

“Chivo expiatorio” por el alza de casos
“No queremos un enfrentamiento con las autoridades, pero sí que nos tomen en cuenta porque sí cumplimos con los protocolos y que nos ha costado”, subrayó.
Erik Samson consideró que los están usando como “chivo expiatorio” por el alza en los casos de Covid tras las campañas políticas.
“Nuestros músicos tocaron en las campañas y fueron testigos de la falta de sana distancia, de la falta de protocolos en todos los eventos”.
“Apenas terminan las elecciones nos vienen con este discurso sobre los jóvenes que contaminan y los bares responsables”, continuó.
Entregan un pliego petitorio al gobierno
Samson resaltó que es una injusticia que les retiren el permiso.
“Lo único que pedimos es que nos sigan considerado durante este tiempo de pandemia como restaurantes”.
Después de la rueda de prensa, los cantineros acudieron al Palacio de Gobierno a entregar un pliego petitorio.
