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La intención del estadio, “quedarse con un terreno”

Los empresarios interesados en la construcción del Estadio Sostenible de Yucatán no tendrían, al parecer, la intención de realizar esa obra, sino solo quedarse con el valioso terreno donde funcionó la Normal en el norte de la ciudad, advierte el regidor de Morena Fernando Alcocer Ávila, experto en desarrollo urbano.

Esto sería así, dice, ya que no se conoce ningún avance del proyecto del estadio desde su anuncio en septiembre de 2020, cuando los promotores enseñaron algunos “renders”.

“Eso es lo único que se conoce del proyecto”, señala el regidor.

Tampoco se sabe si los empresarios han incorporado a su plan las observaciones de los ciudadanos.

“Lo que sí se sabe, y eso es lo preocupante, es que el gobierno del Estado ya habría firmado un contrato de promesa de compra-venta del terreno con esos empresarios por $400 millones, no obstante que el propio gobierno dijo que se haría un segundo avalúo”.

De acuerdo con el regidor, uno de los empresarios involucrados en la operación, José Antonio Téllez Castellanos, declaró a un programa de radio que la promesa de compra-venta ya se había firmado y que ésta incluía una cláusula según la cual, si no se construye el estadio, el terreno debe regresar al gobierno.

“Pero esto de nada sirve”, afirma Alcocer Ávila. “Esa cláusula debe ponerse en la escritura”.

Como el Diario ha informado, César Esparza Portillo es el director y al parecer único accionista de Juego de Pelota Inc., empresa registrada en Delaware, uno de los paraísos del “offshore” (empresas constituidas fuera de su país de residencia).

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El 9 de septiembre de 2020 ese empresario norteño anunció junto con el gobernador Mauricio Vila Dosal su intención de construir el Estadio Sostenible en los terrenos de la Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña”, en Cordemex.

Para ese fin, Esparza Portillo formó en Mérida, el 12 de febrero de 2020, las empresas Juego de Pelota México, SAPI de C.V. y Estadio Sostenible de Yucatán, SAPI de CV., ambas con un capital social mínimo de $100,000. En las dos, Esparza Portillo posee el 99% de las acciones.

César Esparza promueve, además del estadio de Mérida, la construcción de otro parecido en Verona, Italia.

El 30 de septiembre publicamos que el empresario no tenía experiencia en la edificación de estadios.

Más tarde dimos a conocer que en el caso de Verona, un regidor de esa ciudad dijo que el plan de Esparza era un “proyecto fantasma”, que no ha avanzado nada desde que se anunció hace más de dos años y medio, y que solo buscaba la especulación inmobiliaria y comercial.

Es un proyecto inverosímil, entre otras cosas porque la empresa que lo gestiona no tiene la capacidad financiera necesaria, dijo Michele Bertucco, concejal del Ayuntamiento de Verona.

Se trata de una pequeña compañía, de reciente creación, con un capital social de 10,000 euros, embarcado en una obra que implica una inversión de 120 millones de euros, añadió.

El tema del estadio se mantiene en la preocupación de muchos yucatecos, al grado de que el viernes el diputado de Morena Rafael Echazarreta Torres denunció al gobierno del Estado y al Ayuntamiento de Mérida ante la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción, por hechos relacionados con el proyecto.

Esto, al considerar que en la gestión de la obra se habrían cometido los delitos de peculado, cohecho, uso ilícito de atribuciones y facultades, ejercicio abusivo de funciones y coalición de servidores públicos.

Para centrar la discusión, el Diario entrevistó a Alcocer Ávila que, además de regidor morenista en el Cabildo de Mérida, ha sido director de una empresa de consultoría urbana e integrante de los colegios de Arquitectos de la Zona Metropolitana de Mérida y de Especialistas en Diseño Urbano, A. C.

Según el entrevistado, los promotores del estadio no han mostrado el proyecto ejecutivo de la obra, ni siquiera un avance de éste.

Extrañeza

El miércoles 9 de septiembre de 2020, cuando se anunció el proyecto, “presentaron las mismas perspectivas, los mismos ‘renders’ y las mismas maquetas que luego mostraron en la rueda de prensa del 30 de agosto de este año, cuando anunciaron la ubicación del terreno donde se construiría la obra”.

“Ha pasado más de un año y no han enseñado nada nuevo, solo el terreno. Siguen hablando de lo mismo y por eso digo que es muy extraño que hasta ahora no tengan nada y tampoco hayan incorporado las propuestas de los ciudadanos a su proyecto”.

“Todo es muy extraño, insisto, por eso creo que al final del día no hay la intención de construir un estadio (…) lo que me da la sospecha de que todo esto es una venta de tierras”, dice.

Sin embargo, Alcocer Ávila matiza sus opiniones y comenta que “si uno se fija bien, en todo este tiempo sí ha pasado algo: se ha estado publicando, con dinero público, un montón de publicidad, páginas enteras en los diarios, que dicen: Gobierno del Estado, promocionando un proyecto privado, como es el estadio”.

“En este caso hay un desvío de recursos, porque la autoridad no tiene por qué estar promocionando un proyecto privado”.

“¿Por qué lo hace el gobierno? Porque es un modo de martillar en la cabeza de la gente de que se está trabajando… aunque no se haga nada”, indica.

Después añade que existe la preocupación de que Esparza Portilla pueda quedarse con el terreno y no hacer el estadio.

“No nos hagamos tontos”, dice el regidor. “El gobierno ya desincorporó ese terreno e hizo un contrato de promesa de compra-venta donde se deben estipular el precio, los tiempos…”

El secretario de Fomento Económico y Trabajo, Ernesto Herrera Novelo, declaró que un primer avalúo había arrojado un precio de $400 millones por las cuatro hectáreas del terreno, pero que se haría un segundo avalúo, como marca le ley, recuerda el Diario.

“Es correcto, pero ya firmaron el contrato de compra-venta por $400 millones y sí se hace otro avalúo y éste dice $600 millones, ¿qué se hará si ya se firmó por $400 millones? Entonces, ¿para qué ese avalúo?”

De acuerdo con el regidor, Téllez Castellanos habría dicho en una entrevista que en ese contrato hay una cláusula que dice que si ellos no construyen el estadio, pierden el terreno.

“Solo que aquí la pregunta es esta”, dice Alcocer. “¿Esa cláusula debe estar en la promesa de compra-venta o en la escritura?, porque sí ya te vendí el terreno, no me lo puedes quitar”.

“¿Qué hace Fonatur en la Rivera Maya, por ejemplo? Le da al inversionista la posesión de la propiedad a cambio de que éste construya en ella. Cuando se termina la obra, Fonatur entrega el dominio pleno del predio. Así se debería hacer con el estadio”.

Para Alcocer Ávila también es importante conocer con quién firmó el gobierno del Estado la promesa de compra-venta, “porque puede ser que uno promueva la obra y otro sea el dueño”. (Continuará).— HERNÁN CASARES CÁMARA

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