Los atractivos descuentos por la próxima celebración del Día del Padre, la gastronomía yucateca y las plazas comerciales mantuvieron el intenso ritmo comercial, familiar y turístico de Mérida en el primer fin de semana de este mes.

Los comercios, tanto del centro de la ciudad, las plazas comerciales y los corredores de las avenidas del norte de Mérida lanzaron atractivas ofertas en ropa, zapatos, accesorios para hombres, aparatos electrónicos, entre otros servicios, para captar la clientela dominical. Sin embargo, las familias se volcaron a las salas de cines de las plazas comerciales quizá por el estreno de la película sobre dinosaurios que se ofrece en todos los cines y en horarios vespertino y nocturno.

La larga fila que se formó en los cinemas de Plaza Patio desde que abrieron las salas fue similar en la mayoría de las plazas comerciales que tienen este entretenimiento familiar. Es decir, los cines recuperan cada vez más la clientela que perdieron durante los dos años de la pandemia del Covid-19 y que obligó el cierre de varios establecimientos en la ciudad.

Los comercios con artículos para varones ofrecen descuentos del 30 y 40 por ciento, prendas al 2 por 1 y tasas sin intereses hasta por 13 meses como se ve en la promoción de la cadena de tiendas departamentales Chapur. Y esta promoción está presente en casi todos los comercios meridanos que con claridad señalan que es por el Día del Padre, que se celebra este año el  domingo 19 de junio próximo.

El fuerte calor con bochorno que predomina en Mérida, que es casi insoportable en las viviendas pequeñas y sin clima artificial, obliga a las familias a migrar a las plazas comerciales climatizadas para mitigar el clima cálido extremo. Está migración a las plazas obviamente genera derrama económica porque hay consumo en los restaurantes del lugar, hay consumo de bebidas líquidas o helados, compra de artículos, gasto en diversión de los niños y adolescentes.

Incluso, Gran Plaza tiene un stand de tiro con pistolas que atrae a muchos jóvenes y un nuevo negocio de renta de carritos eléctricos y brincolines que sustituye a Recórcholis que abandonó la plaza por la pandemia. Sin embargo, la Gran Plaza padece una fuerte mortandad de comercios que fueron víctimas de la pandemia, pero sin duda empieza a atraer gente en forma gradual.

La plaza comercial que día a día aumenta su afluencia es The Harbor que está junto al puente vehicular del Anillo Periférico Norte, pero parecer ser que es por su tolerancia a permitir el ingreso de perros domésticos que pasean con sus dueños. Poco a poco abren más negocios de nuevos giros en esta plaza, las salas de cine tienen mayor clientela y el paseo en los alrededores de los lagos de The Harbor se vuelve costumbre, por lo que es notorio que su afluencia aumenta en forma gradual.

Pero mientras las plazas comerciales atraen más gente en este período de calor, los comercios del primer cuadro reflejan una baja de compradores porque aparentemente las personas evitan estar expuestos al intenso sol. Generalmente, la afluencia en las calles del centro son de personas que van de paso hacia su casa o trabajo, de gente que va a los mercados por las compras semanales o por el paseo de turistas que admiran los edificios coloniales, las artesanías o gustan del paseo en turibús o coche calesa jalada por un caballo.

La baja dinámica comercial del centro se compensa con la afluencia a los restaurantes, a las cafeterías, a las iglesias de esta zona y los mercados municipales que venden comida yucateca, en especial tacos y tortas de cochinita, lechón al horno, mondongo, panuchos y salbutes, en especial Santiago, Santa Ana y San Sebastián.

El panorama cambia radicalmente en las tardes y noches porque la gente sale a disfrutar la ciudad, la noche y la convivencia familiar en los establecimientos de gastronomía, heladería, marquesitas y el buen clima, como tradicionalmente se refleja en la emblemática avenida Paseo de Montejo y el primer cuadro de la ciudad.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.