Una desagradable sorpresa se llevó Néstor Santín Velázquez cuando llegaron los recibos de la Japay de dos predios que tiene por el rumbo de Pensiones, en el poniente de la ciudad, por cantidades superiores a los $2,000.

Además de su consumo, se le estaba aplicando una multa porque sus medidores de agua se encontraban “alzados” (a una altura mayor a la que deberían ubicarse).

Al comunicarse con el Diario para exponer esta situación, el señor Santín explicó que un recibo por el que normalmente paga alrededor de $60, en esta ocasión llegó por $2,124 mientras que otro por el que paga $120 ahora llegó de $2,305.

Cuando el usuario se presentó ayer viernes en el módulo de la Japay en Plaza Dorada para exponer su inconformidad, se dio cuenta de que por lo menos otras nueve personas acudieron al sitio a quejarse de la misma situación.

Multas por medidores ”alzados”

Les hicieron un cobro excesivo del servicio de agua por una multa presuntamente porque los medidores de todos ellos no están “accesibles” cuando se trata de levantar las lecturas.

El señor Santín se dijo sorprendido por estos recibos, pues por años los medidores han estado en el mismo sitio y nunca ha habido problemas para realizar la lectura de los mismos.

También le llamó la atención la cantidad de usuarios a los cuales se les está aplicando esta multa por no tener los medidores en un lugar accesible para su lectura.

El descontento entre los afectados por esta situación provocó presión entre los encargados del módulo, los cuales a fin de cuentas les cobraron solo el importe por el consumo, quedando pendiente el monto de la multa a reserva de que realicen los cambios a las casetas que exige la Japay para instalar el medidor y brindar el servicio.

Según el entrevistado, la idea de proteger su medidor colocándolo por dentro de la casa es porque sabe de personas que por las madrugadas se dedican a cortar y sustraer estos dispositivos por los componentes metálicos con que están hechos.

“Llegan por la madrugada (los ladrones) y con una segueta cortan ambos extremos del medidor y se lo llevan dejando taponeadas las salidas de agua”.

“Eso lo hacen cuando el medidor está a la mano, en mi caso los medidores están dentro de las casas, detrás de una reja de barrotes, pero no implica que no pueda la persona que hace la medición estirar el brazo, levantar la tapa y tomar la lectura; siempre ha sido así, no lo entiendo”, comentó.

Respuesta de la Japay por medidores ”alzados”

El director de la Japay, Carlos Francisco Castillo Sosa, en entrevista con el Diario, explicó que en la ciudad hay alrededor de 370,000 contratos de agua potable y de las tomas instaladas solo una mínima parte está fuera de la norma que establece las características de su ubicación.

Todos los nuevos fraccionamientos y desarrollos inmobiliarios que van surgiendo en la ciudad están apegados a ello, el problema son las casas en diversos puntos de la ciudad, barrios, colonias o predios cuyas fachadas han cambiado y con ello la ubicación correcta del medidor.

“En el continuo andar de nuestros colaboradores que llevan al cabo la tarea de levantar las lecturas de los medidores nos topamos con situaciones en las cuales para ellos resulta muy difícil acceder a las lecturas”.

“Puede ser porque el medidor no está pegado al límite de la propiedad y paralelo a la acera, esté al interior del mismo, tapado, bloqueado u obstaculizado por algún elemento que impida al empleado tomar la lectura, incluso algunos modelos de medidor que van en la acera pronto se llenan de basura, lodo, mugre y es imposible ver las lecturas que arroja”, comentó el entrevistado.

Reconoce multas y ofrece soluciones

El titular de la Japay explicó que ésta ha venido aplicando estas multas de alrededor de $2,000 a aquellas personas que no tiene dentro de la norma la ubicación de sus medidores.

En un afán de apoyar a los afectados, se les hace ver que si realizan los ajustes necesarios para corregir el problema se les puede condonar el 100% de la multa.

“Se notifica a los usuarios que están en esta situación de la importancia de que los medidores de agua se ubiquen en el lugar adecuado con las especificaciones ya establecidas, a fin de tener lecturas fidedignas”.

“Los colaboradores se topan con registros cerrados con lámina y candado, con maderas para impedir que entren gatos en el predio, con registros que están dentro del predio y no pueden acceder”, comentó el entrevistado.

 

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.