MÉRIDA.- Cuando llegó a vivir a la Jesús Carranza en la década de los 60, en la colonia no había agua potable. El líquido se extraía con bomba. “Nadie tenía refrigerador por acá”, recuerda María del Rosario Calderón Carbonell, quien cumplirá 100 años de vida el próximo siete de octubre. 

En ese entonces, un cartón con 25 cervezas costaba 13 pesos y ella, quien sí tenía refrigerador, vendía cada una a un peso entre los vecinos. No vendía hielo pues consumía más electricidad. Pagaba 36 pesos de luz. Llegó a vivir a la esquina que tiempo atrás le llamaron “La carcajada”, la 35, en su cruce con 36-A, esa que hoy sirve de conexión para quienes van al centro o norte de la ciudad.  Antes, vivió en una casa de la calle 47 en Santa Ana, donde el agua se sacaba con veleta. 

“Charito”, como le llaman, recuerda a los vecinos y las casas que estaban ocupadas: “el general Terrones”, “unos maestros”, “unas que apodábamos las cerveceras”. “Ya se acabó esa familia. Yo he visto que se acaben muchas familias de por aquí”, dice la mujer, sentada en una mecedora de madera en la sala de su casa. 

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Y es que enviudó cuando tenía 38 años y despidió ya a tres de los siete hijos que tuvo. Le sobreviven cuatro, dos mujeres y dos hombres, entre 73 y 64 años.  Recuerda  con claridad el día de la muerte de su esposo, en 1961. Desde la ida a misa a las 6 de la mañana para después ir a la playa, hasta cuando lo sacaron del mar, presuntamente luego de sufrir un infarto. El hombre de 44 años entró al agua para rescatar a una de sus hijas, de entonces 5 años, quien era llevada por la corriente. Con ella estaban seis de sus siete hijos, todos niños. 

¿Cómo era la vida en Yucatán?

“Cuando lo sacaron ya tenía espuma en la boca. Empezaron a darle respiración artificial pero…. Me llevaron a la presidencia municipal de Progreso y ahí, un señor me ayudó a traerlo a la casa. Él siempre compraba su periódico y me dijo: tápelo como si estuviera leyendo su periódico,  por que si ven que está muerto, le va a dar más trabajo llevarlo a su casa”. 

Rosario Manzanilla muestra una fotografía de ella con su esposo cuando cumplieron 10 años de casados.

A sus hijos los sacó adelante con bonos del Ahorro Nacional. Pagaba 380 mensuales. Luego vendió pollos a 12 pesos el kilo. También prestó dinero al interés y fue costurera.  “Con la ayuda de Dios todo, se puede. Ni yo sé cómo lo hice”.

Entonces se privó de paseos. Hasta que sus hijos fueron grandes hizo algunos viajes para ver a familiares, en Estados Unidos y el interior de la república. Hoy día tiene 18 nietos, uno en Rusia y otra en Dinamarca, y 30 bisnietos.

¿Cómo se conservaba la carne?

Nació en Tizimín. Entre sus recuerdos bonitos están las vacaciones de su niñez en los ranchos que su papá cuidaba. Los tamales y el atole de elote tierno están en su mente. También las calabacitas tiernas, “que no son como las de acá”. “He comido muchos venado. Él tenía su rifle y salía en las tardes a cazar. También atrapaban jaleb (tepezcuintle) y chachalacas. Además criaban  cochinos y de pavos.

“Carne es lo que nos sobraba”, recuerda de épocas en los que no había electricidad y la carne se salaba o se ahumaba en la candela.  De joven, pese a su pobreza, estudió modas  en la academia “Diaz Aguilar” y luego enseñó a otras muchachas en Izamal. 

¿Cómo se llega a los 100 años?

Fue hija del segundo matrimonio de su padre, Gustavo Calderón Padilla, quien se casó con Coralia Carbonell.  Su esposo, Santiago Manzanilla Cab, era oriundo de Hocabá y vino a vivir a Mérida en 1952. 

No se imaginó llegar a los 100 años. Platica con fluidez y revive cada uno de sus recuerdos al narrarlos.  Su madre falleció a los 90 años (“se fue apagando”) y su padre, a los 83 luego de una caída. Sin embargo, su tía paterna “Fina” llegó a los 102 años. 

“¿Por qué cree usted que ha vivido tantos años?”, se le preguntó. “Quién sabe. Solo Dios lo sabe“, responde la mujer apenas cinco años más joven que la colonia donde vive, la Jesús Carranza, la cual cumplió 105 años de fundación el pasado 16 de septiembre. 

Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.