“Desde Canirac decimos un firme y rotundo no al impuesto sugerido para los restaurantes. Es momento de continuar generando condiciones para el desarrollo y no de poner trabas a un sector del cual dependen miles de familias yucatecas”, manifestó Claudia González Góngora, presidenta de la delegación Yucatán de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados.

La dirigente respondió de esa manera a una propuesta de la Asociación de Hoteles de Yucatán, de que se cobre a los restaurantes un impuesto para destinarlo a promoción turística, tal como se hace con los hoteleros. Se propuso que el cobro sea de 3% sobre el consumo.

“Este impuesto sugerido pondría en riesgo la vida de muchas unidades de negocio de alimentos, que día a día hacen grandes esfuerzos por mantenerse a flote con las constantes presiones inflacionarias”, señaló la presidenta de los restauranteros. “Además, también podrían estar en riesgo muchos de los miles de empleos que genera el sector gastronómico en Yucatán”.

“Yucatán tiene que continuar avanzando y para eso necesitamos una industria restaurantera fuerte y que continúe dándole sabor a la creciente economía local”.

Razones de la Canirac para ir contra el nuevo impuesto

Claudia Góngora formuló, entre otros, los siguientes conceptos:

—Lo primero que debemos entender es la realidad y los retos a los que se ha venido enfrentando la industria restaurantera en los últimos años. Ha sido la más afectada por la pandemia, porque fue la primera en sentir los efectos, y fue la última a la cual se le eliminaron todas las restricciones. Apenas en marzo del año pasado se generaron las condiciones para que este importante sector se encamine de lleno a la senda de la recuperación.

—Este año, por fin, esperamos alcanzar de forma generalizada en todo el sector los números prepandemia.

—No podemos dejar de lado otro efecto con el que día a día batallamos los restaurantes, que es el efecto inflacionario.

La inflación ha obligado a los restaurantes a tener que hacer de manera diaria, y de la mano de la innovación , el diseño de nuestra ingeniería de costos. Todos los días repercuten los incrementos de nuestras materias primas en el costo de los platillos.

—El constante incremento en las materias primas alimenticias, así como el aumento del costo de insumos básicos para el sector, como son el gas y la energía eléctrica, han limitado de manera considerable las utilidades de los restaurantes y a pesar de esto hemos sido muy responsables de no trasladar, en la medida de lo posible, estos incrementos a los platillos. Buscamos una media para no hacer inoperables las unidades de alimentos y no poner en riesgo los miles de empleos que genera la industria restaurantera a lo largo del Estado.

—Por estas razones no vemos viable una carga impositiva adicional a los restaurantes, un noble sector que apenas está tocando las puertas de la recuperación económica.

—Cualquier impuesto a las unidades de alimentos estaría limitando el crecimiento y el constante fortalecimiento de la industria restaurantera, un sector que con mucho trabajo, esfuerzo, innovación y compromiso genera cada vez más y mejores empleos, contribuyendo así al desarrollo económico de Yucatán.

Nuevo impuesto a restaurantes; con un rotundo ”no”

—Ahora, particularmente hablando sobre esta propuesta del 3% de impuesto a los restaurantes para engrosar el fondo de promoción turística del Estado, considero que primero habría que entender no solo el funcionamiento, sino también la composición de la industria restaurantera en Yucatán.

—Se ha hecho una gran y efectiva labor de promoción de la oferta turística de nuestro Estado por parte de nuestras autoridades.

—Esto se ve reflejado en los mejores números en materia turística de los cuales se tienen registro. Esas, sin duda, son buenas noticias para Yucatán.

—En efecto, el nicho de restaurantes que ponen en alto el nombre de Yucatán, ofertando la grandeza gastronómica de nuestro Estado a los turistas, se ha visto beneficiado por esta importante labor de promoción turística, la cual aprovecho para reconocer desde Canirac, y también así lo hice saber durante mi participación en el pasado Consejo Estatal de Turismo, del cual Canirac es integrante. En esa ocasión fui, además, en representación del CCE Yucatán.

—Sin embargo, no podemos perder de vista que este nicho es de apenas alrededor del 20% de las unidades de alimentos en el Estado; es decir, aproximadamente el 80% de los restaurantes de Yucatán no están en su mayoría visitados por turistas. Los comensales son locales; esto significa que ese impuesto estaría afectando de manera directa a los bolsillos de todos los yucatecos. Como restauranteros no podemos permitir esto.

Injusto para pequeños restaurantes en Yucatán

—Imagínate lo injusto que sería cobrarle este impuesto para promoción turística a un pequeño restaurante en algún municipio yucateco, el cual no tiene vocación turística, cuyos restaurantes dan servicio a los habitantes locales. O lo injusto que sería cobrarlo a un restaurante en un municipio que tiene vocación industrial, donde los comensales son yucatecos que trabajan en las grandes industrias que se están instalando en el interior del Estado.

—Incluso en Mérida, la gran mayoría de restaurantes atienden a miles de familias locales.

—De ningún modo podríamos aceptar este impuesto o cualquier otro. La respuesta es no.