No podemos saber con exactitud cuál es la magnitud o el impacto que el calentamiento global está causando en los corales del litoral de la Península hasta que se realice una expedición para monitorear y evaluar el blanqueamiento que se ha suscitado por el estrés térmico, señaló el doctor Jesús Ernesto Arias González, investigador del Departamento de Recursos del Mar del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, con sede en la ciudad de Mérida.

“El blanqueamiento de corales en la zona se ha dado en otros años: 1998, 2005, 2015, 2017. Llama la atención que cada vez ocurre con más frecuencia, pero además ya no es que los corales estén expuestos solo algunos días, ya se habla de entre 3 y 4 semanas de exposición continua, el estrés térmico se torna muy fuerte”, dijo.

En los próximos años, se prevé que los arrecifes de coral sean altamente susceptibles al más frecuente evento de blanqueo. El cambio climático es una gran amenaza para los sistemas de arrecifes de coral en todo el mundo.

Arias González señaló que la población debe tomar medidas para frenar las consecuencias del cambio climático.

“Así como estos días en los que la ola de calor causó estragos en todos nosotros, los humanos que habitamos la península, e incluso hubieron fallecimientos, así el calentamiento global está afectando a los corales; ¿Qué nos toca por hacer?, frenar la deforestación, sembrar y cuidar más árboles, evitar que las urbes se conviertan en enormes placas de cemento, fomentar más espacios verdes y sustentables, recurrir a energías amigables con el entorno, etc.” subrayó el entrevistado.

El experto señaló que el blanqueamiento de los corales puede aumentar la tasa de depredación de las especies porque sus colores brillantes serán en mayor medida percibidos por los depredadores. Si la decoloración se prolonga o sucede con tal frecuencia que no les permite recuperarse, los corales mueren y las algas toman su lugar.

El calor, con un  impacto en los arrecifes de coral

El fenómeno climático de “El Niño”, que este año ha traído consigo fuertes olas de calor y un importante aumento en la temperatura de los océanos, genera afectaciones a las barreras coralinas del Caribe, el Pacífico y el Golfo de México, que da por resultado el blanqueamiento y la paulatina pérdida de estos organismos.

Recientemente en la Florida, Estados Unidos, se ha puesto de manifiesto este problema, por lo que ya se advierte que la situación se está replicando en otras latitudes.

Los corales son seres vivos fijos al fondo marino que forman extensas colonias de miles y diminutos individuos llamados pólipos, los cuales están interconectados entre sí. En su interior viven algas microscópicas (zooxantelas) que les proporcionan alimento y energía e incrementan su producción de carbonato.

El blanqueamiento coralino ocurre cuando la temperatura del agua aumenta matando a las zooxantelas, ya que estas algas simbióticas son responsables de sus colores.

El cambio climático ha implicado una mayor frecuencia de eventos extremos y el aumento de la temperatura del mar, incrementando el blanqueamiento coralino.

“El blanqueamiento coralino es semejante a lo que le sucedería a una planta a la que se le extrae la clorofila: perdería su color característico y se tornaría blanca para luego morir”, explicó el doctor Jesús Ernesto Arias González, investigador del Departamento de Recursos del Mar del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, con sede en Mérida.

“No es propiamente una enfermedad; el blanqueamiento de los corales es el resultado del estrés térmico al que éstos se encuentran sometidos luego de un período prolongado de exposición al agua con temperaturas más altas de lo habitual. El calentamiento global es el principal detonante de este hecho”, explicó.

México y concretamente la Península de Yucatán forman parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, también conocido como el arrecife mesoamericano, una barrera de coral que se extiende sobre aproximadamente 1,000 kilómetros de la costa caribeña de México, Belice, Guatemala y Honduras.

Es la más grande e importante del hemisferio occidental y la segunda de todo el planeta. Corre a lo largo de Quintana Roo y hasta las costas del noreste de Yucatán. Además, en el litoral noroeste del estado se ubica el Arrecife Alacranes.

De igual manera, existen otras áreas coralinas a lo largo del litoral desde Campeche hasta Veracruz.

“No podemos saber con exactitud cuál es la magnitud o el impacto que el calentamiento global está causando en los corales del litoral de la Península hasta que se realice una expedición”, puntualizó Arias González.

“Así como estos días en los que la ola de calor causó estragos en todos nosotros, los humanos que habitamos la Península, e incluso hubieron fallecimientos, así el calentamiento global está afectando a los corales”.

“¿Qué nos toca por hacer? Frenar la deforestación, sembrar y cuidar más árboles, evitar que las urbes se conviertan en enormes placas de cemento, fomentar más espacios verdes y sustentables, recurrir a energías amigables con el entorno, etcétera”, subrayó el entrevistado.

¿Cómo afecta el blanqueamiento de los corales en el ecosistema?

“En algunos casos puede aumentar la tasa de depredación de las especies porque sus colores brillantes serán en mayor medida percibidos por los depredadores; si la decoloración se prolonga o sucede con tal frecuencia que no les permite recuperarse, los corales mueren y las algas toman su lugar”.

“Desde pequeños peces y moluscos a especies más grandes como tortugas, aves acuáticas y tiburones, todos dependen de estos ecosistemas tan frágiles que podrían desaparecer en las próximas décadas debido al calentamiento global”.

“Una vez que el blanqueo comienza, tiende a continuar incluso sin continuar el estrés. Si la colonia de coral sobrevive al período de estrés las microalgas muchas veces requieren semanas o meses para recuperar la densidad normal”.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.