En su primera visita a Mérida, el doctor Martín Burt Artaza trajo la buena noticia sobre el combate a la pobreza mundial: las familias con precariedad aceptan medir su propia carencia, están dispuestas a apropiarse de su realidad y trabajar con una planeación de expertos para superarla.
El ex candidato presidencial de Paraguay concedió una entrevista al Diario en el marco del encuentro Espacio Creativo Kick Off Confusem Uniapac 2024 que organizó en Mérida la dirigencia nacional de la Unión Social de Empresarios Mexicanos (USEM) que dirige la empresaria yucateca María de Lourdes Gómory Martínez de Menéndez.
El señor Burt es creador y director ejecutivo de la Fundación Paraguaya que aplica el Semáforo de la Eliminación de la Pobreza en 59 países.
¿De qué se trata el famoso Semáforo de Eliminación de la Pobreza?
“Es una nueva métrica y una práctica de acompañamiento que cuestiona los métodos tradicionales de los organismos internacionales y de muchos gobiernos de medir la pobreza solo como la falta de dinero. La pobreza es multidimensional, además del dinero, está el empleo, la salud, medio ambiente, la educación, la cultura, la vivienda, la infraestructura, y también la organización y participación ciudadana y la motivación de las personas. Solamente considerar a una persona pobre por su falta de dinero y no tomar en cuenta todo lo que hace a la vida de las personas y familias no es correcto.
“La novedad es que en vez que los gobiernos sean los únicos que midan la pobreza, se permite a las familias autodiagnosticarse, automedirse, hacer su propio plan de superación de pobreza, con eso se logra que las familias se conciencen, se logra que las familias tomen en cuenta sus aspiraciones y que respondan afirmativamente dos preguntas: ¿vale la pena? ¿seré yo capaz de hacerlo? Vale la pena tiene que ver con motivación, y seré capaz de hacerlo, tiene que ver con conocimientos”.
“El viernes pasado se unió Malasia al semáforo, ya somos 59 países y está traducido a más de 15 idiomas porque la gente en cada país sabe lo que significa no ser pobre y hay que adecuar los parámetros de pobreza en cada país.
“Estamos en Inglaterra, Brasil, Estados Unidos y Sudáfrica, entre otros países, si bien el indicador agua puede ser igual para todos los países, en Estados Unidos se es pobre si no tiene agua caliente en la casa, y en África, si uno tiene un pozo de agua de mil metros de profundidad está muy bien.
“La buena noticia es que las familias que tienen precariedad les gusta medir su pobreza y están dispuestas a apropiarse de su realidad. Cada país tiene su particularidad para salir adelante”.
¿Quién debe solucionar este tema de pobreza?
“La familia. Cuando la pobreza le pertenece al gobierno se le aliena a las familias, por supuesto que nadie puede superar la pobreza sola, pero la familia tiene que ser empoderada para reflexionar por qué no tengo suficiente dinero, por qué no tengo dientes, por qué dormi mos en la misma cama todos, por qué no tengo ahorros familiares. Cada familia tiene sus propias razones, entonces hay que ayudar que las familias se concienticen, si no hay concienciación es más difícil sacarlas de la pobreza”.
Se dice que la pobreza es porque no tienen oportunidades, no tienen educación que los ayude a la superación, ¿cómo salir sin estas características?
“Primero que la familia se autodiagnostique, que la familia haga un tablero de control, le llamamos semáforo porque vemos que verde es no ser pobre, amarillo es ser pobre y rojo es ser muy pobre. Solo con no tener lentes es pobre y son muchísimos en el mundo.
“Las familias eligen sus prioridades, algunas de ellas solo necesitan un baño, otra necesita tener un presupuesto familiar ordenado. En cada país hay maneras de superar la pobreza, de aumentar los ingresos, lo que pasa es que muchas familias humildes no saben dónde comenzar. En cada país hacemos un banco de soluciones, estrategias probadas con la que familias de la misma región han resuelto sus carencias. Nosotros ponemos esa información y el asesoramiento por medio del semáforo de la pobreza”.
¿Qué resultados ha arrojado el semáforo, hay más rojo que verde?
“No, no en general. La buena noticia es que el semáforo permite descubrir que en muchas cosas no son pobres las personas. Puede ser que tengan rojo o amarillo en ingresos, pero tienen una vivienda, tienen acceso a agua, tienen una bonita familia, tienen motivación, forman parte de una parroquia católica. No conozco a una familia, por más humilde que sea, que tenga rojo en todo.
“Para comenzar este cambio de condición hay que ir contando las bendiciones. Como dice el refrán “si no cuenta las bendiciones, no cuentan”. Hay que ayudar a las familias a reflexionar sobre las cosas buenas que tienen, o si no, se degrada a la familia por lo que no tiene. El ser humano es mucho más que no tener dinero, puede ser que no tenga dinero, pero tiene una hermosa familia, una abuela que decide no trabajar para cuidar a los nietos, en ese sentido, la abuela es rica porque está con sus nietos”.
¿Miden si la gente empieza a abatir la pobreza?
“Nosotros hemos medido el impacto y hacemos un monitoreo constantemente, la gente que usa el semáforo sale tres veces más rápido que las familias que dejan las cosas al azar. Enfocándose al problema, tomando conciencia de las prioridades y tener un plan de acción, es mucho más fácil salir de la pobreza. Esto es así, no hay nada que hacer y se resigna a continuar en la pobreza.
“Estoy feliz de estar en este país (México), es la primera vez que estoy en Mérida. Estoy impresionado con la calidad de la gente, es gente buenísima, con un calor humano impresionante y tienen una hermosa ciudad. Así que estoy feliz de hablar con la gente de acá. Nos hemos encontrado en otros países, pero es la primera vez que estoy en México y estoy muy agradecido que me haya invitado la USEM”.
Este plan piloto del semáforo que empezará en dos parroquias de Yucatán, ¿cómo será?
“Vamos a ver, tenemos mucho trabajo en parroquias católicas sin pobreza, tenemos empresas sin pobreza porque los propietarios se comprometen a la no pobreza de todos sus obreros. Trabajar con las parroquias, con empresas y con municipios nos va fortaleciendo”.
¿Qué papel juegan asociaciones como la USEM y la Uniapac?
“Son líderes empresariales, tienen mucha influencia en sus empresas, la caridad empieza por casa. Hay empresas que tienen un sentido de responsabilidad social y trabajan con las comunidades de gente humilde, pero se olvidan de sus propios trabajadores. Así que hay que empezar en casa”.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las empresas?
Tienen unos desafíos muy grandes que tiene que ver con la tecnología, la tecnología está cambiando tan rápido. Apenas una empresa adopta una tecnología y prácticamente está quedando obsoleta.
Además, está la competencia con China y de otros países que tienen costos laborales más bajos, es un gran problema. Por ejemplo, puede un empresario mexicano tener una fábrica de sillas, pero resulta que en otros país lo hacen con menor costo, quizá no respetan los derechos las fábricas asiáticas, pero trabajan a menor costo. Los empresarios tienen que encontrar más mercados, hay países que se abren, pero hay otros que se cierran.
“Está también el tema del medio ambiente, una empresa no puede centrarse en la generación únicamente de ganancias, tiene que ver cómo está el planeta, cómo está el medio ambiente, cómo está la gente, ahora es más complicado ser empresario que hace 50 años”.
¿Cómo el desarrollo humano integral se relaciona con la paz?
“Hay mucho desempleo juvenil, y muchos jóvenes no tienen dónde ir. Hay una falta de amor en la sociedad hacia los jóvenes desempleados. Prácticamente la sociedad deja que los jóvenes se las arreglen solos. Entonces, los grupos criminales reclutan a estos jóvenes que deberían de estar en la universidad, deberían estar terminando sus estudios profesionales y tener empleos productivos. Ese es el gran desafío de nuestra generación”.
¿Se pueden aplicar estos principios en varios sectores de la economía?
“Absolutamente, el desarrollo humano integral se tiene que aplicar en la agricultura, en la industria, tenemos que profundizar cada vez más, tiene que haber más amor al prójimo, más empatía hacia lo que pasa en las personas.
Abrir nuestro corazón, por suerte hoy hay mucha tecnología, hoy en día la gente humilde tiene un teléfono celular inteligente, ellos participan en WhatsApp y en Facebook, por qué no utilizar esta tecnología para escuchar a la gente humilde, preguntar cómo se siente, cómo está, qué podemos hacer, y esa comunicación es buena para toda la economía. No significa que cuando se atiende las necesidades de la gente más necesitada va a perder dinero, al contrario, en la medida en que se reducen las necesidades y las privaciones de las familias, aumenta la productividad a la sociedad y todo el mundo gana”.
¿Dónde se puede conocer sobre el tema del combate a la pobreza?
“Hay una página web que se llama semáforo de eliminación de pobreza, hay muchos videos en Youtube. Ya es una transmisión cultural esta herramienta”.
Usted compitió para la presidencia de Paraguay (en abril de 2023), ¿Qué pasó si tenía a toda la oposición?
“Nos unió la oposición en Paraguay, es muy difícil, hay mucha fragmentación, pero fue una hermosa campaña. Estoy muy contento, aprendí mucho, conocí a mucha gente valiosa, sigo trabajando por mejorar la calidad de vida de la gente. Donde Dios quiera, allí estaré”.
¿Va por una segunda oportunidad?
“No sé, hay que hablar con la patrona (su esposa)”.
¿Cómo va la Fundación Paraguaya?
“Estamos por cumplir 40 años, trabajamos con microempresas, con escuelas agrícolas, con indígenas, abatimos el tema de pobreza, estamos convencidos que la pobreza es coyuntural, no es un destino para nuestra gente y podemos salir adelante.
Tenemos oficinas en África, Tanzania, Ecuador, Chicago, España, estamos trabajando a nivel mundial y contamos con 500 empleados que llevan beneficios a cientos de miles de personas. Ojalá que estemos cambiando la historia de toda esta gente”.
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