Los candidatos derrotados en una elección sufren ansiedad, desilusión, nostalgia, desazón y desesperanza, pero generalmente se reponen y continúan su vida política con otras responsabilidades, según opinaron tres especialistas que participaron en el foro virtual “¿Cómo influyen las elecciones en el comportamiento de la sociedad?”, que organizó Grupo Megamedia.
“La derrota es muy dura para quien la experimenta, en elecciones es más evidente, pero difícilmente el político profesional deja de ser político”, destacó Efraín Poot Capetillo, profesor investigador de la Uady en ciencias políticas, antropología social y cultura política.
“El político puede usar su derrota como bandera y tenemos como muestra al actual Presidente de la República”, señaló el licenciado Héctor Medina Basave, de la Universidad Complutense de Madrid, máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial.
“Con un gran mensaje, una victimización bien planeada para encontrar el sentido a la derrota puede ganar”, dijo el académico en comunicación.
“Los milenial y centenial (conocidos también como generación Z) tienen un radar más fino. Estos radares demandan que los políticos se muestren como son, que hablen como es su costumbre, que no traten de ser jóvenes cuando no lo son, no usar frases para que le gusten a los jóvenes de estas generaciones y que no crean que por estar en la red social TikTok van a ganar”.
El psicólogo, maestro en consejería y psicoterapeuta por la Universidad Carolina del Oeste, José Karam Espósitos, profesor de la Universidad Anáhuac Mayab, consideró que una derrota de un político a un cargo importante no sólo tiene un impacto emocional en su persona y familia, sino que afecta al primer círculo de colaboradores.
Esto, dijo, porque muchos confían en que si gana continuarían sus carreras políticas o en sus cargos de primer nivel, los que apuestan con apoyos económicos a la campaña sufren una desilusión porque no recuperan su inversión.
Sin embargo, generalmente le aconsejan que se levante, siga con su vida y avance en su carrera política.
Derrota política: ¿Qué sigue?
En esta segunda entrega —la primera se publicó anteayer martes— se les preguntó: ¿Cuál es el sentimiento que más impera en los políticos derrotados, se acaba su carrera?
El maestro Efraín Poot respondió que toda derrota es muy dura para quien la experimenta, genera una confusión mayúscula en el partido que postula a los candidatos derrotados, generalmente unos culpan a otros y no admiten su responsabilidad en la derrota.
“Los partidos y candidatos perdedores tienen que ser más acordes al pulso de la sociedad actual, no toman en cuenta los cambios en los últimos 20 años”, señaló Poot Capetillo.
“Los candidatos tienen una resiliencia, se recomponen de manera exitosa, se abren camino, van a otros partidos, crean organizaciones mientras se reponen anímicamente”.
“Los simpatizantes de los candidatos que fueron derrotados tienen desazón y desesperanza, el reto es superarlo, esto se hace más agudo ahora porque estamos en un mundo cambiante, todo cambia”.
“Cada día que amanece surge una nueva aplicación o un avance tecnológico, esto nos crea cierta angustia. En política el único cambio es el mayor interés que tiene la gente en la política, no ocurre como en otras etapas y países donde hay desinterés hasta en votar”.
“Esto es algo interesante, vivimos el reto para quienes simpatizamos, para los peatones electorales nuestro reto es superar estas afectaciones con tolerancia, respeto, razonamiento, inclusión diversidad ideológica, con empatía, hay que seguir la ruta que nos distingue como seres humanos y no pensar en la extinción del contrario”.
El maestro Karam Espósitos recalcó que una derrota electoral genera mucha desilusión, sobre todo en gente comprometida como los funcionarios o de quienes están en el primer círculo del candidato, pues ahora aquellos tendrán una inestabilidad laboral y tendrán que hacer un cambio en su vida familiar y social.
“La ansiedad es la enfermedad de nuestros días, dice que se parece a la depre, que es la enfermedad del pasado, pero miro hacia atrás con nostalgia y recuerdo cuando fui feliz en mi país”, dijo.
“Habíamos logrado esta transición sin revolución, donde éramos un país democrático desde el 2000 después de la dictadura perfecta de 70 años”, señaló el psicólogo.
“Los chavos de ahora no conocen esa historia, tienen otra realidad política y otro panorama, nosotros sí consideramos la historia de la democracia. Por ello entendemos el nivel de ansiedad de los perdedores, entendemos que la ansiedad y estrés tienen que ver con ideas claras que validamos al 100%”.
Nación dividida
“Hoy la polarización genera un odio hacia el enemigo, se genera una visión de señalamiento sobre quién es el enemigo y el villano”, expuso el psicólogo.
“El árbitro electoral te ganará todas si el villano tiene todo para ganar”, reiteró. “No hay manera que produzca paz, como dice la OMS, salud sin salud mental no hay. Lo que corresponde a los psicólogos que trabajamos en la línea de atención de la ansiedad, la depresión, el suicidio, es tratar los trastornos ansiosos”.
“Creo que en algún sector hay más desesperanza y hay que ayudarlos para que disminuyan esa visión catastrófica que tienen por la derrota, para que sean personas funcionales”.
Es importante el manejo emocional porque una emoción sólo dura 20 segundos para reaccionar, dijo. Cuando no procesas esa emoción, estás enojado 20 segundos, pero pasa. Cuando te recuerdan o refrescan esas ideas vuelve la visión catastrófica.
“Las relaciones interpersonales se deterioran en un proceso electoral. Llega al grado de que si eres AMLOver eres enemigo político y no me hables”.
“Este deterioro se da aunque la gente tenga negocios juntos. Eso dificulta las relaciones, es cuestión de opiniones, creo que las personas que votaron por el partido en el poder creen en él y desvalorizan este cuento de que este gobierno (Morena) nos llevará a la perdición”.
“Algunos no creemos y otros sí, esto llena de esperanza a los que están en la parte ganadora y genera desesperanza en los perdedores”, apuntó.
Por su parte, Medina Basave recordó que una regla de la vida es que hay que saber perder. No es fácil, y menos si es por goleada como ocurrió en las elecciones del 2 de junio pasado porque a veces el derrotado se siente humillado, principalmente por todas las expectativas y realidades que vivió.
“En comunicación política hay algo diferente entre reacciones y responder. El maestro Karam nos comentó que la reacción se deja llevar por esos 20 segundos y la respuesta se espera que pase ese tiempo para que sea más ecuánime y acorde a la realidad”, comentó.
“Desde el punto de vista de la objetividad, aunque nos cueste y no sea divertido, hay que caminar sobre ella en el horizonte de la realidad. Es importante caminar en la objetividad, por ello es necesaria la educación cívica para entender un triunfo o una derrota”.
Quien ha sido víctima de la derrota política, con buenos argumentos siempre ha jalado más con una narrativa de cambio, dijo.
Como ejemplo puso a Donald Trump en su período presidencial, quien alegó fraude y se hizo víctima, a pesar de que tenía todo el poder político en ese país.
Esa victimización genera más odios, emociones más fuertes y la gente que no votó o no se interesa por la política igualmente se enoja, se grita, no quieren hablar con el contrario, incluso, en el círculo de amigos o las familias surgen discusiones por la política.
“Hoy por hoy vemos más fuerte esta ruptura de las relaciones interpersonales y nos quedamos con la idea de que este partido en el poder nos llevará a la condición de Venezuela”, señaló.
“La mayoría no tenemos el concepto completo sobre las diferencias entre México y Venezuela”.
“Venezuela es un país que tiene muchos problemas y se cree que México se va al camino equivocado con el gobierno en el poder. Pero no vemos las diferencias. Por ejemplo, Venezuela tuvo un presidente que era un militar, toda su economía la basó en el petróleo, es una gran diferencia que no ven los perdedores. Nos basamos en la historia y creemos que cuando no quisieron ver los momentos de banderas amarillas en Venezuela fue cuando llegaron las grandes dictaduras y guerras”.
“Ese tipo de cosas las usamos y argumentamos que como ellos no lo vieron, nosotros los mexicanos sí lo queremos ver desde ahora. Sin embargo, es alto el porcentaje de catástrofes que no llegan a pasar, además, hay que ver la película completa de Venezuela y de México”.
Pensar con la cabeza fría
En la elección pasada, expuso, muchas personas de la oposición reaccionaron con protestas, pero en la medida que empiece a amainar esta tensión habrá mente fría para responder a la realidad, salir de la zona de confort y voltear a ver al ganador, que no quiere decir que se esté de acuerdo, pero no es difícil tener desacuerdos sanos en vez de desacuerdos tóxicos porque éstos llevan a la violencia verbal y más peligrosa.
“En el lado perdedor hay riesgos cuando los odios no se logran domar porque entonces viene la radicalización, y hay que tener mucho cuidado porque la derecha también es radical, la radicalización no ayuda a nadie”, reiteró.
