CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— A pesar de la puesta en marcha de proyectos emblemáticos como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico, el sur del país continúa siendo la región con mayor rezago económico y menor nivel de competitividad, de acuerdo con el Índice de Competitividad Regional (ICR) 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
El estudio, presentado en su primera edición, ubica a las regiones del Istmo y la Maya como las de peor desempeño nacional para atraer y retener inversión y talento, factores clave para detonar crecimiento económico sostenido.

El ICR tiene como objetivo convertirse en una herramienta de análisis sobre la capacidad regional para generar condiciones favorables al desarrollo productivo, a partir de indicadores comparables entre zonas del país. Para su elaboración, el índice incorpora 40 variables agrupadas en cuatro subíndices, enfocados en la atracción y retención de inversión y talento, así como en las condiciones estructurales que influyen en la competitividad.
El análisis divide al país en seis regiones integradas por entidades con características económicas, geográficas y productivas similares, con el fin de identificar patrones y brechas regionales persistentes. En este ejercicio, la región del Istmo —integrada por Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz— obtuvo la calificación más baja, con 29.66 puntos de un máximo de 100.
Le sigue la región Maya, conformada por Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, que alcanzó 34.19 puntos, también en los niveles más bajos del ranking nacional. Ambas regiones presentan una limitada participación en sectores de alto valor agregado, con apenas 16.58% en el Istmo y 18.23% en la región Maya, de acuerdo con el informe.

Asimismo, registran una reducida captación de Inversión Extranjera Directa, con 7.87% en el Istmo y 10.32% en la región Maya, lo que refleja dificultades para integrarse a cadenas productivas más dinámicas.
Otro factor crítico es la elevada informalidad laboral, que alcanza 73.08% en el Istmo y 63.81% en la región Maya, niveles que limitan la productividad y el crecimiento salarial.
“En su conjunto, estas condiciones dificultan que los estados de estas regiones capitalicen plenamente las oportunidades de inversión, encadenamientos y movilidad que hoy se concentran en el norte del país”, señala el análisis del IMCO.
Endeble infraestructura
El estudio subraya que, pese a contar con fuerza laboral y recursos naturales, la falta de infraestructura energética y logística adecuada, así como la escasez de empresas líderes, mantienen a estas zonas en un círculo de baja productividad.
En particular, el IMCO advierte que los altos costos de la electricidad en la región Maya, asociados a rezagos en la expansión y modernización de la infraestructura energética, reducen su atractivo para nuevos proyectos productivos.
En contraste, aunque el norte del país enfrenta problemas como la inseguridad y mayores costos operativos, regiones como el Noreste mantienen mejores condiciones generales de competitividad, lo que acentúa la brecha estructural con el sur.
