Lotes de inversión que fomentan dispersión es de los desafíos del desarrollo urbano en Mérida. Planificación y sostenibilidad son clave.

El desarrollo urbano de Mérida es de los retos más difíciles para la administración de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, pues requiere una redirección en la planeación y toma de decisiones firmes que controlen el sector inmobiliario, causante de la expansión desordenada del municipio.

Desde el punto de vista de Marco Tulio Peraza Guzmán, profesor investigador y jefe de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Arquitectura de la Uady, el gobierno municipal de Mérida tiene tres retos que son determinantes en la configuración de los problemas actuales que enfrenta la ciudad:

  • 1) Falta de crecimiento sostenible y planificación de la periferia.
  • 2) Rescate del Centro Histórico con más equilibrio.
  • 3) Planeación participativa y auténtica de la sociedad en los procesos de ordenamiento del desarrollo de la ciudad.

Los desafíos de Mérida: la ciudad se desborda

En la explicación de estos tres retos, el reconocido académico yucateco dijo que todos saben que Mérida se ha ido desbordando desde hace años, cuando el Anillo Periférico era la contención urbana desde el siglo pasado.

A partir de ese eje vial, el crecimiento urbano cambió de forma y empezó a darse una gran dispersión porque no se tuvieron instrumentos de regulación de este desarrollo urbano.

Incluso, desde 2017 no se actualiza el Programa de Desarrollo Urbano de Mérida, y este es otro reto para la actual alcaldesa.

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De hecho, parte del problema del desorden urbano es que no existe una actualización cada tres o seis años.

No hay bases y estrategias que este instrumento propone para darle orden al desarrollo, por lo que el problema se va agravando más y más.

Hoy día se realizan primero los trabajos de obras y desarrollos y cuando detectan vestigios o cenotes dan vista a las autoridades o al INAH.

Esto va en detrimento de vestigios prehispánicos, del medio ambiente forestal y del acuífero.

“Esta falta de estudio previo de prospección nos da una idea de que no existe una estrategia adecuada para enfrentar con éxito el desarrollo urbano sostenible”, señaló.

Lotes de inversión generan dispersión en Mérida

El doctor dijo que una parte del problema está en la estrategia que promueve esta dispersión del crecimiento: los famosos lotes de inversión que han proliferado porque son un gran negocio, pero realmente no le conviene a la ciudad que crezca de esa manera porque significa que se empieza a urbanizar zonas de los montes y forestales sin ningún tipo de control.

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“Hay algunas regulaciones que establecen ciertas restricciones, según sea la cercanía o lejanía de la ciudad, me parece que no están funcionando”, destacó.

“Aquí creo que el problema tiene que ver mucho en que no existe una estrategia basada en el nucleamiento del crecimiento”.

“Esto significa crear centralidades porque permiten concentrar servicios, infraestructura, hacer más eficiente y más barato la dotación de elementos que necesitan los fraccionamientos para operar”.

“Facilita la conectividad entre ellos al establecer carreteras y vialidades que conecten con estas centralidades”, señala el especialista.

Desarrollo urbano basado en las centralidades

Si no existe un desarrollo basado en las centralidades, como estamos viendo, los fraccionamientos se dispersan y no tienen puntos de referencia que pudieran permitir la dotación de infraestructura suficiente, porque están completamente dispersos y no hay dinero suficiente para urbanizar de golpe todo eso.

“Creo que retomar la noción histórica del crecimiento de la ciudad es a través de la conurbación del núcleo de poblamiento y volverlos los puntos de referencia para el crecimiento para sus respectivos territorios colindantes”, explicó.

“Es la manera natural en que se ha dado el desarrollo urbano de la ciudad y que cambió a partir de principios de este siglo”.

“Es un problema de estrategia porque los actuales ordenamientos hacen un poco lo contrario: encapsulan a las poblaciones preexistentes en relación con el crecimiento de los fraccionamientos colindantes”.

“Esto significa que estas poblaciones no se benefician de la infraestructura y equipamiento de los nuevos fraccionamientos. Lo que están creando es una dicotomía entre los poblamientos antiguos que se quedan sin servicios y un poco marginados, como pasa con Caucel y los fraccionamientos que lo rodean”.

“Hay un problema que se debe atender y repensar porque tiene que ver con la lógica y la estrategia de planeación”, reiteró.

Falta de regulación en el sector inmobiliario

Otro aspecto que tiene que ver mucho con el desorden urbano de Mérida es la falta de regulación del sector inmobiliario porque su forma de lotificar y vender terrenos sin infraestructura, servicios y sin conectividad vial adecuada, fomenta este fenómeno de crecimiento azaroso.

Crean una especie de archipiélagos de asentamientos que no tienen orden ni una estructura que permita un crecimiento ordenado y con servicios como el que se trata de propiciar.

A su decir, cada uno de estos fraccionamientos que surgen en la ciudad tratan de dotar de servicios poco a poco, con sus propios medios, y a largo plazo la infraestructura que necesitan los compradores de viviendas.

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Sin embargo, esto hace que encarezcan los costos de urbanización para el municipio porque son asentamientos muy alejados y dispersos, y muchas veces no se justifica la inversión pública porque están regados por distintos rumbos.

“La estrategia es tomar a las poblaciones que se van sumando al desarrollo urbano como puntos de referencia, para que en sus colindancias haya este desarrollo que beneficie a ambos”, explicó.

“De otra manera, estarían propiciando un crecimiento sin elementos de satisfactores urbanos”.

Vestigios mayas

El doctor en Arquitectura Marco Tulio Peraza Guzmán habló de los vestigios mayas.

La planeación que debiera prever la protección de los vestigios prehispánicos es otro aspecto que tiene que atender el gobierno municipal actual, señaló.

Antes de autorizar las licencias de construcción, dijo, debe exigir el estudio del terreno para detectar o descartar que haya vestigios.

Hoy estos estudios se hacen después o cuando ven un hallazgo llaman al INAH; se salva algo de los vestigios, pero el resto se pierde.

No hay una prospección anticipada del terreno, no hay coordinación entre el INAH y el Ayuntamiento. Cualquier permiso tiene que estar fundado”, señaló.

El reto es revisar procesos

“Lo mismo pasa con la selva. Cuando empiezan los trabajos sólo avisan al INAH si descubren algún cenote. Todo este desmonte se hace de manera arbitraria.

El reto de la autoridad municipal es revisar el procedimiento de cómo se autorizan los fraccionamientos para evitar estos problemas porque si no, el desarrollo urbano está afectando la sostenibilidad ambiental del territorio”. (Continuará).—

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.