El país atraviesa por momentos sumamente complicados frente a un régimen que ha dado muestras no solo de que está dispuesto a violentar la democracia sino a usar todos los instrumentos a su alcance para someter a quienes no piensan igual que él, afirma Adriana Dávila Fernández, aspirante a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.
En su opinión, la oposición política no entendió el momento histórico en que se encontraba durante el pasado proceso electoral, frente a ese régimen que está concentrado en apropiarse de los poderes de la Unión.
La exdiputada federal y exsenadora considera que Acción Nacional está en condiciones de encabezar la oposición fuerte que el país necesita, pero para ello es urgente un cambio radical en su dirección que no solo lo presente como la segunda fuerza política sino como una fuerza que dé muestras de decencia pública.
Reconoce que la militancia panista se siente lastimada y traicionada y por eso es fundamental motivarla de nuevo, dejando atrás las fallas que ha cometido la directiva nacional del partido en los últimos años.
“Llevamos muchos años con debilidades institucionales y hoy, lamentablemente, la dirigencia atraviesa por un descrédito público evidenciado por sus mismos integrantes”, añade.
El mismo modelo
La exlegisladora insiste en que es necesario un golpe de timón en la conducción del partido frente a un modelo de gobierno que comenzó en 2018, con Andrés Manuel López Obrador, y se prolongará en los próximos seis años, con Claudia Sheinbaum.
“El modelo de gobierno es el mismo”, enfatiza. “No les interesa resolver la vida de los mexicanos, han usado los recursos de manera clientelar espantosa”.
“No les interesa que los mexicanos tengan una vida mejor. Los utilizan como banderas electorales y me parece que esto va a seguir”.
Adriana Dávila, licenciada en Comunicación por la Universidad del Altiplano en Tlaxcala y con participación activa en Acción Nacional desde hace casi tres décadas, ofrece una entrevista al Diario a unos días de que formalice, en Ciudad de México, su registro como candidata a la presidencia del partido.
Solo dos panistas han expresado públicamente su aspiración al cargo. El otro es el exdiputado federal Jorge Romero Herrera.
Adriana Dávila anticipa que visitará Yucatán después de su registro como candidata, programado para el próximo viernes. Después de las inscripciones habrá un período de campaña interna, a partir del 26 de este mes. La elección de la nueva directiva nacional será el 10 de noviembre.
Renovación partidista
En la entrevista, la política tlaxcalteca, cuya trayectoria también ha estado ligada a organizaciones de la sociedad civil, dice que ofrece a los panistas una renovación profunda en el partido, de cara a los retos que plantea el panorama nacional.
La principal tarea, subraya, es regresar a las calles.
“Las calles tienen que volver a ser de los mexicanos. Hay que quitárselas, por supuesto, al crimen organizado, eso es muy importante”, apunta. “A los panistas les digo que debemos participar en este proceso de organización interna, que nos permita estar en los mercados, en la plaza pública… Hay muchas cosas por hacer”.
Un régimen avasallador
La panista también formula los siguientes conceptos:
Motivos de una aspiración.— México está pasando por momentos complicados, frente a un régimen que pretende establecer una forma de gobierno que hace daño a las causas y a la política pública y está concentrado en apropiarse de todos los poderes de la Unión.
Ya lo hizo con las cámaras de Diputados y de Senadores y lo está haciendo con el Poder Judicial. Eso es muy riesgoso.
En el mecanismo que se plantea frente a la selección de jueces, magistrados y ministros hay peligro de que se mezcle la intervención de grupos de la delincuencia organizada.
Eso es riesgoso porque estaríamos sometidos. Y México no está para eso. Los mexicanos no merecemos algo así.
Frente a eso tenemos una oposición que no entendió el momento histórico que teníamos enfrente.
Ahora urge una renovación, un cambio radical dentro de Acción Nacional para presentarnos como segunda fuerza, pero no solo como segunda fuerza numérica sino como segunda fuerza que dé muestras de decencia pública, que regrese a las convenciones, que tenga los mecanismos suficientes para encauzar a las personas que no piensan igual que el régimen y buscar la pluralidad.
Estoy convencida de que el PAN es ese instrumento democrático que puede ayudar a alcanzar todo eso. Para eso hay que reorganizarnos, hay que reconstruir… Por eso estoy en esta competencia interna.
¿Puede ser el PAN oposición fuerte?— Sí, por supuesto, Acción Nacional está en condiciones de hacerlo porque están bien puestos los cimientos democráticos en prácticamente todo el país. Hay, obvio, una molestia de los militantes que no han sido tomados en cuenta, que no son escuchados por sus dirigentes locales.
A estos militantes les digo que estamos llamados a hacer algo por la patria. Nuestra participación hoy es fundamental en la renovación de la dirigencia nacional.
Los panistas de Yucatán y el resultado electoral de junio.— Cuando estás de brazos caídos permites el paso de personas que aprovechan esas circunstancias, como es el caso de Yucatán, donde va a gobernar un excompañero panista (Joaquín Díaz Mena) y hay uno más que traicionó sus propias causas, que llegó de rebote al PAN y hoy va a ocupar la Conade (Rommel Pacheco Marrufo).
Imagínate lo que es ver esto en todo el país. En estas circunstancias, lo que quiero decir a los militantes de Yucatán es que no se rindan, que no es el momento de bajar los brazos. Hay posibilidad de que esto cambie, vamos a hacer esta renovación desde la militancia con toda la fuerza que significa reencontrarnos, reorganizarnos, que venga gente nueva.
Queremos dar esperanza y solo lo podemos hacer si damos todos un paso adelante. Yo espero que los militantes de Yucatán, a quienes pronto voy a ver en la campaña, sepan que hay una opción distinta.
Lecciones del 2 de junio.— Yo advertí un gran entusiasmo ciudadano que lamentablemente no encontró un instrumento dónde canalizar de manera más organizada su potencial de participación. Eso debo decirlo, me interesa mucho plantearlo con toda claridad.
No supimos canalizar ese entusiasmo. En lo personal, me extrañó la contundencia (del resultado oficial). Creo que fallamos a la ciudadanía en el cuidado de las casillas. Le fallamos a ese ciudadano que se volcó a las urnas.
¿Si lo veía venir? Pues las debilidades internas anticipaban un resultado que lamentablemente no iba a favorecernos. Ha sido muy triste lo que estamos viviendo y de verdad lo lamento mucho.— ÁNGEL NOH ESTRADA
