“Yucatán lo hace de nuevo y no sólo se reitera como la entidad más segura del país, sino que supera su propio récord”.
Con esa frase, el Gobierno del Estado presumió en el último de 2003 que ese año se registraron 163.74 delitos por cada 100,000 habitantes, la más baja en su historia.
Sin embargo, para el investigador Alejandro Ashley de Vega, coordinador de Cultura Savia, organismo que promueve la cultura de paz, las estadísticas si bien son buenas, en algunos casos esconden otro tipo de violencias.
Entrevistado con motivo del Día Internacional de la Paz, que se celebra cada 21 de septiembre, Alejandro Ashley, señala que en un contexto nacional de mucha violencia el ejemplo de Mérida es bueno.
En Yucatán la violencia es estructural, sueldos bajos y desigualdad: Alejandro Ashley de Vega
“Pareciera que somos un lugar de paz, y, efectivamente, el día de hoy, sí se vive en cierta paz, pues no se tiene mayor problema de violencia directa, la visible, pues. El problema es que eso esconde violencias como la estructural, como explotación laboral, sueldos bajos, desigualdad en la zona sur respecto a la zona norte…”.
El experto resalta que en la entidad no haya violencia directa como en otras partes del país, pero lamenta que haya una alta tasa de suicidios, lo que indica que “efectivamente hay violencia, y que hay cuestiones estructurales que están llevando a ese tipo de sucesos”.
“Lo otro que me preocupa continúa es que al tratar de que no entre la violencia lo que se está haciendo es aumentar la seguridad, más cámaras, guardia nacional… vamos a mantener el estatus quo para que no pase nada; pero eso es negar que la violencia existe, y pasa no sólo en México, sino todo el mundo”.
También señala que por mantener y aumentar la seguridad no se pone énfasis a la salud pública, a la educación y a mejorar la situación laboral, que es donde está el enfoque preventivo contra la violencia.
“Siento que si no se ponen medidas más preventivas, esto puede estallar de un momento a otro”.
El experto señala que eso ya ha pasado en otros lugares de América Latina, como Ecuador, que hace 15 años era un remanso de paz, pero en sólo diez años pasó a ser el segundo país más violento de América, entre muchas cosas, por no tener esa visión de prevención.
Según Índice de Paz en México, en 2023 la paz en México mejoró un 1.4%, debido principalmente a que hubo una reducción en la tasa de homicidios que cayó un 5.3%.
En ese sentido, Yucatán se posicionó como el estado más pacífico del país por séptimo año consecutivo, seguido de Tlaxcala, Chiapas, Durango y Coahuila.
Según los resultados, el estado registró 1.8 muertes por cada 100,000 habitantes.
Tras señalar que “México es experto en poner fachadas”, Ashley dice que sobre el papel las estadísticas son buenas y están sustentadas.
“Sobre el papel México está avanzando en muchas cosas, pero luego en su aplicación, en la realidad no sucede, y esto no es sólo pasa en México. Yo creo que en el mundo no hay la disposición de dialogar, para mí el diálogo es la base para construir un proceso de paz. Mi ideal de vida es la paz, yo apuesto por ella”.
Tenemos el potencial del ser agresivos, avariciosos, mentirosos
Pero, ¿realmente se puede lograr una sociedad completamente en paz o es una utopía? Ashley responde que desde su idealismo el ser humano tiene potencial de construir paz, porque tiene valores positivos como generosidad y amor.
“Pero también tenemos el potencial del ser agresivos, avariciosos, mentirosos… El ser humano hace esas cosas”.
Señala que es un error idealizar un mundo en paz: “El mundo nunca va a estar en paz. Creo que nunca lo va a estar como un estado permanente. Es como si pensáramos que un amanecer o un atardecer pueden permanecer siempre”.
Aclara, sin embargo, que no lo dice con el afán de rendirse, sino para darse cuenta que el conflicto es algo natural y que va a suceder aun estando en la sociedad más pacífica medible del mundo.
“Va a haber conflictos, pero tenemos que saber cómo resolver esos conflictos y matarlos, y buscar y tener las condiciones necesarias que nos permita construir una cultura de paz”.
