Llegó a Mérida Mario Flores, clavadista prometedorsentenciado a muerte siendo inocente. Ahora lleva un mensaje de esperanza y resiliencia.
Mario Flores Urban en el Congreso Gente Nueva 2024, organizado por la Universidad Anáhuac Mayab

Mérida, Yucatán.― Mario Flores Urban, mexicano que libró una sentencia de muerte por inyección letal en una cárcel de Illinois, fue uno de los “speakers” que ayer se presentaron en el Congreso Gente Nueva 2024, organizado por la Universidad Anáhuac Mayab en el marco de su 40 aniversario.

La conferencia tuvo lugar en el auditorio La Isla, donde desde temprano se dieron cita jóvenes, que atentos escucharon el relato de Flores Urban.

Éste, siendo inocente, pasó 20 años encerrado en una prisión de máxima seguridad antes de recobrar no sólo su libertad, sino su derecho a vivir.

De 58 años, Flores Urban recordó como a los 18 sus sueños de ir a una de las 10 mejores universidades de Estados Unidos y de competir en los Juegos Olímpicos se vieron truncados tras haber sido acusado falsamente de asesinar a un integrante de una pandilla de Chicago.

Pasó 20 años en una diminuta celda donde descubrió la pintura y el derecho

También subrayó que su caso es una odisea de 20 años en la que ocurrieron cosas extraordinarias, y que ojalá sirva para inspirar a otras personas.

“No es la historia de Mario Flores, es la historia del ser humano, de qué somos capaces de hacer ante la adversidad”, dijo al inicio de su presentación.

Asimismo, compartió que nació en Ciudad de México, pero a los siete años emigró con sus padres a la ciudad de los vientos, que en ese entonces era considerada la urbe más violenta de la Unión Americana.

Mario pronto se hizo de dos amigos, uno mexicano y otro puertorriqueño, quienes serían piezas claves para el vuelco que daría su vida años después.

Ellos, dijo, eran hermanos menores de los jefes de la pandilla Latin Kings, la más violenta hasta hoy.

Su padre, al notar que andaba en malos pasos, lo inscribió en una preparatoria de prestigio lejana al barrio, donde formó parte de los equipos de fútbol y natación, y le encontró gusto a las pruebas de clavados.

Sin embargo, al salir de la escuela y volver a su casa se topaba con sus cuates de la pandilla, quienes lo apapachaban por sus logros en las competencias de clavados. Eso a él le gustaba.

Lo mismo que está pasando en Culiacán: el control de las plazas, dice Mario Flores Urban

En julio de 1984 la Policía comenzó a investigar por qué había tantos homicidios en Chicago.

“Era lo mismo que está pasando en Culiacán: el control de las plazas por la venta de drogas. Lo mismo que pasó en Chicago en 1984 está pasando en Culiacán”.

La Policía fijó sus ojos en él, creyendo que era uno de los principales cabecillas de la banda.

“Es así como de repente llega la policía a mi casa, me detienen y en la estación de la Policía me torturan para que firmara una confesión”.

Sus amigos de la infancia declararon falsamente en su contra

En su juicio, recordó, sus dos amigos de la infancia declararon en su contra acusándolo del homicidio del jefe de una pandilla.

“Ellos declaran bajo juramento y le dicen al jurado que ellos, supuestamente, estaban conmigo la noche del año nuevo y me vieron matar al jefe de la pandilla rival”.

“Con la declaración de mi amigo, en una hora el jurado me declara culpable de homicidio y el fiscal solicita al jurado la pena de muerte para mandar un mensaje a todos los pandilleros de que en Chicago no van a tolerar ese tipo de comportamiento”.

“En una hora el jurado regresa y me sentencia a muerte. Fui el más joven condenado a muerte en el estado de Illinois”.

Apoyado de la proyección de imágenes y fragmentos de entrevistas televisivas, Flores Urban resaltó que su celda, en la que pasaba 23 horas (sólo le permitían salir una), se convirtió en una oportunidad.

Con 23 horas encerrado, Flores Urban se dedicó a estudiar por correspondencia la carrera de Derecho, con lo que se dedicó a asesorar a sus compañeros presos hasta que las autoridades se lo prohibieron.

Si bien ayudó a muchos reos, en su propio caso no había avances y como abogado sabía que no había forma de librar la pena de muerte, pues había agotado todos los recursos.

En la cárcel también aprendió a pintar, faceta que llamó la atención de un gestor cultural de Málaga, España.

Para entonces su caso se había vuelto mediático y el gobierno de México comenzó a buscar formas de apoyarlo.

Finalmente, Mario abandonó el pabellón de la muerte en diciembre de 2003.

El clavadista que libró “corredor de la muerte”, en Mérida: una historia de esperanza y resiliencia

Mario Flores Urban, quien libró una sentencia de muerte, dio una plática en La Isla ayer.

“Como dicen ahora los sabios: ‘No existe buena suerte’, ¿sabes qué es buena suerte? Preparación, preparación, preparación y estar paciente hasta que llegue el momento, y cuando llegue ese tren te subes. Eso hice, me preparé”, dijo en su ponencia ante jóvenes de la Universidad Anáhuac Mayab.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.