La Universidad Modelo se ha consolidado como una institución clave en el ámbito de la educación, enfocando a sus alumnos a proyectarse internacionalmente y comprometerse con el desarrollo comunitario sostenible.
A través de su participación en el proyecto Action Lab México, en colaboración con Aalto University de Finlandia, esta casa de estudios ha abierto nuevas oportunidades de aprendizaje intercultural para sus estudiantes y docentes.
Recientemente, un equipo de la Universidad Modelo viajó a Finlandia para participar en varios encuentros organizados por Action Lab México: cocreando modelos interculturales de mentoría a través de la unión de estudios de caso y el compromiso con las comunidades, una iniciativa derivada del programa Sustainable Glo-bal Technologies (SGT) de la universidad finlandesa.
El laboratorio tiene como objetivo el desarrollo de tecnologías sustentables que puedan ser aplicadas a diversas comunidades del mundo, promoviendo un desarrollo social y económico que respete tanto el entorno como las culturas locales.
El Team Finland Knowledge (TFK) proporcionó financiamiento para varias actividades, entre las que se encuentran una semana de capacitaciones en Aalto University para estudiantes de la Universidad Modelo.
El punto culminante de esta colaboración se materializó en octubre, cuando tres estudiantes, una docente y el director general de la Universidad Modelo viajaron a Helsinki, Finlandia, para participar en actividades diseñadas para fortalecer el vínculo entre ambos centros de estudio y enriquecer la experiencia de los estudiantes.
Durante la visita, los alumnos de la Universidad Modelo participaron en actividades académicas y de formación intercultural. La agenda incluyó talleres de cocreación, sesiones de mentoría, conferencias académicas y visitas institucionales.
Uno de los momentos más destacados fue la firma de una carta de intención entre Aalto University, representada por el profesor Herry Koivusalo, y la Universidad Modelo, firmada por Carlos Elisio Sauri Quintal, con el objetivo de fortalecer la colaboración en el proyecto Action Lab México.
Los estudiantes que participaron representando diferentes licenciaturas dentro de la universidad fueron: Miguel Santiago Pérez Centeno, Valeria Inés Canto Farjat y Victoria Serrano Hernández. Acompañados por responsable del proyecto en la universidad, Silvia Barrera Suárez, Magister en Arquitectura sustentable y energía.
A través de esta colaboración, los estudiantes no solo ampliaron su horizonte académico, sino que también se enfrentaron a un reto real de impacto social, participando en el diseño de soluciones sustentables para la comunidad 20 de Noviembre en Calakmul, Campeche.
En su visita a dicha comunidad, el equipo se encontró con una realidad que refleja tanto los desafíos como la riqueza cultural de la región.
Uno de los aspectos que más les llamó la atención fue el trabajo artesanal de la comunidad, especialmente el proyecto que buscaba brindar apoyo a los artesanos locales. Este proyecto, se enfocó en fortalecer no solo la seguridad económica de los artesanos, sino también su identidad cultural, una parte esencial de la vida comunitaria.
“Me interesó principalmente ver el trabajo artesanal de una comunidad, luego me enteré de que había un proyecto que justamente buscaba trabajar con los artesanos, y eso me encantó”, dijo Miguel Pérez.
La actividad artesanal en la comunidad es diversa, abarcando desde el bordado hasta el tallado en piedra y madera, además de la producción de miel y la elaboración de hamacas. Sin embargo, los estudiantes descubrieron que, a pesar de la riqueza cultural de estas prácticas, la tradición está en peligro de desaparecer.
Muchos jóvenes prefieren dejar la comunidad en busca de trabajos más remunerados, lo que ha llevado a una preocupante disminución en la transmisión de estos conocimientos ancestrales.
El testimonio de los artesanos mayores refleja el dilema de que muchos prefieren que sus hijos estudien para salir de la comunidad y no se tengan que dedicar a la artesanía”, afirmó el estudiante Miguel Pérez.
“Esta disyuntiva entre la necesidad económica y la preservación cultural es una preocupación central en el proyecto en el que los estudiantes participaron, que busca encontrar un balance entre estas dos realidades.
El desafío, como señalaron, no es imponer soluciones desde fuera, sino escuchar a la comunidad y entender sus necesidades.
“No vienes a proponer aquí, vienes a pedir permiso para escucharlos y saber qué quieren ellos”, afirmó otro de los participantes.
El proyecto busca que la comunidad sea sostenible, no solo económicamente, sino también en términos de identidad cultural. A pesar de las dificultades, los estudiantes también conocieron historias que revelan el profundo vínculo que las personas tienen con su comunidad. “Una pareja de más de 80 años nos contó que habían migrado mucho, pero decidieron quedarse en la comunidad porque amaban ese lugar y era parte de ellos”, recordó Valeria Inés. Para los habitantes, la cultura no se define solo por tradiciones tangibles como la vestimenta o la comida, sino por los lazos personales que construyen a lo largo de los años.
“La cultura para ellos es salir de su casa a cierta hora y saludar a alguien que conocen desde hace 20 años”, expresó la estudiante, resaltando la importancia de lo cotidiano en la construcción de la identidad cultural.
A través de este proyecto, se busca que la comunidad no tenga que elegir entre su tradición o desarrollo, sino que pueda encontrar formas de integrar ambas de manera sostenible. Este proyecto tiene como meta mejorar la calidad de vida de comunidades vulnerables mediante la implementación de tecnologías sostenibles que se adapten a las necesidades y la cultura local.
La idea original tiene sus raíces en la tesis doctoral de Claudia Garduño García, quien mientras estudiaba en Aalto University, identificó la oportunidad de replicar un programa exitoso de la universidad finlandesa, el Programa de Tecnologías Sustentables Globales (SGT), en comunidades rurales de México.
La Universidad Modelo se unió a este esfuerzo con la firme convicción de que la educación debe ir más allá del aula, integrando a los estudiantes en proyectos que fomenten un cambio social positivo.
“Lo que buscamos no es imponer soluciones, sino trabajar junto a las comunidades para generar propuestas culturalmente apropiadas y que perduren en el tiempo”, dijo la profesora Silvia Barrera Suárez. Este enfoque multidisciplinario ha sido clave en el desarrollo de soluciones respetuosas con las tradiciones locales, sin perder de vista la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente.
A través de este tipo de proyectos, la Modelo sigue consolidándose como un referente en la formación de líderes, además se firmaron cartas de colaboración que facilitarán dar continuidad a la relación entre las instalaciones y los países.— Darinka Ruiz Morimoto
De un vistazo
Principal preocupación
Los artesanos mayores de la comunidad 20 de Noviembre, en Calakmul, Campeche, prefieren que sus hijos estudien para que no se dediquen a la artesanía.
Identidad cultural
El proyecto de los estudiantes busca que la comunidad sea sostenible económicamente y en identidad cultural.
