• Una cruz pintada en el punto donde el joven Ismael Abán Canché, conocido como “El Wero”, murió al ser linchado y quemado vivo en Tekit tras causar la muerte de una mujer el lunes 27 de enero pasado
  • El Palacio Municipal de Tekit, pueblo conocido como Capital de la Guayabera y que hoy es punto de alarma por una serie de hechos violentos
  • La señora Leticia Canché Suárez junto al altar dedicado a Ismael Abán Canché “El Wero”. Sobre estas líneas, la última morada de la señora María Candelaria Sosa Poot

Un ambiente de tensión, silencio, tristeza, vigilancia policíaca especial y un clamor de justicia prevalece en la villa de Tekit.

Este municipio yucateco está en las noticias locales, nacionales e internacionales por el linchamiento a golpes y quema de un joven que asesinó a una mujer de la tercera edad el lunes 27 pasado.

La tragedia del doble asesinato el mismo día en este pueblo, llamado Capital de la Guayabera por la fabricación y venta de ropas típicas bordadas en decenas de talleres familiares, levantó la alarma en Yucatán.

Una de las causas, según la denuncia pública, es el consumo de drogas sintéticas en Tekit.

¿Qué pasó en Tekit, Yucatán?

El Diario informó que la tarde del lunes 27 de enero un joven conocido como “El Wero” ingresó a casa de María Candelaria, conocida como “doña Candy”, y la atacó con un bate (en realidad fue con una madera), causando la muerte de la mujer.

Enardecidos y hartos de los ataques perpetrados por “El Wero”, vecinos fueron a su casa en la calle 26 con 35 y bajo la amenaza de quemar la vivienda lo obligaron a entregarse a las policías Estatal de Investigación (PEI) y Municipal.

En el trayecto a la comandancia en el Palacio Municipal, una turba de alrededor de 400 personas interceptó el vehículo policíaco en la calle 30 con 33.

Los lugareños intimidaron a los policías, bajaron a “El Wero” y lo golpearon, patearon, le lanzaron piedras, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego hasta que murió quemado sobre el pavimento.

Los reclamos de los habitantes que comentan el caso, de la madre del joven linchado, Leticia Canché Suárez, y de representantes de la sociedad de Tekit es que haya justicia “porque nadie tiene derecho a quitar una vida”.

Primer feminicidio y linchamiento en registro de Tekit

La muerte violenta de María Candelaria Sosa Poot, de 69 años de edad, fue el primer feminicidio en Tekit.

El asesinato tumultuario de José Ismael Abán Canché, de 24 años, también fue el primer linchamiento en esta villa de poco más de 11,000 habitantes.

Sin embargo, no es el único linchamiento ocurrido en Yucatán, sino sería el tercero en la historia del estado, como publicó el Diario.

La PEI y la Fiscalía General del Estado detuvieron a cinco personas por el asesinato de “El Wero” tras integrar la carpeta de investigación, que ya incluye el testimonio ministerial de la madre de la víctima del linchamiento.

Ella y buena parte del pueblo conocen a los seis autores del mortal linchamiento, tal como denuncia en una entrevista con el Diario.

“Mataron a mi hijo”

Con desgarrador llanto, la señora Leticia Canché Suárez exigió: “Lo que quiero es que hagan justicia. Que los agarren y paguen muy caro lo que lo hicieron porque eso nunca debe ser. Mataron a mi hijo, que agarren a los cabecillas. A todos, porque ellos venden la droga a mi hijo”.

La señora reconoció que “El Wero” era adicto a la droga conocida como “cristal” y sabe quiénes la venden en Tekit.

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Su hijo empezó a utilizar drogas a los 12 años y por esa razón no estudió, fue tanto el consumo que le causó problemas mentales y de conducta antisocial al grado que tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico.

“Doña Candy” y “El “Wero” fueron enterrados en el cementerio general que funciona desde 1923.

La casa de “El Wero” está en un cerro a unos metros de la entrada principal del cementerio. Incluso, desde la casa se aprecia los nichos del camposanto.

En sus respectivas viviendas, sus familiares dedican rezos y un altar en memoria de ambos.

La madre de “El Wero” le guisó puchero y le colocó mandarinas y plátanos en su altar porque, según dijo, eran su comida y frutas favoritas. En la casa de la señora Candelaria numerosas personas rezaron por el descanso de su alma y su fe se refleja en un altar a la entrada de su vivienda dedicada a la imagen de la Virgen de Guadalupe con la frase “Capilla El Renacimiento”.

Las tumbas de ambos están en la misma línea de osarios, a unos cinco metros uno de otro. En sendas coronas de flores con un listón sus familiares piden que descansen en paz.

Tras la tragedia, el tema de conversación en las bancas del parque central de Tekit, en los corrillos de personas que conversan en las esquinas, sitio de taxi, tiendas de guayaberas, comercios y hasta en la iglesia San Antonio de Padua, es el asesinato de “Doña Candy” y el linchamiento de “El Wero”.

Sin embargo, hablan del caso sin dar sus nombres o rechazan la entrevista con el Diario, como lo hicieron el presidente municipal de Tekit, el panista José Antonio Hernández Sosa, y el representante de uno de los grupos de pequeños empresarios dedicados a la fabricación de guayaberas y organizador de la Feria de la Guayabera en este pueblo, quien solo dijo su nombre de pila: Ángel.

Refuerzo policíaco en Tekit

La tensión que viven los habitantes de Tekit obligó a la Secretaría de Seguridad Pública a enviar un convoy de cuatro camionetas con policías armados y equipos de protección antidisturbios del Grupo Dorado. El gobierno federal envió una unidad de militares de la Guardia Nacional, también armados.

Ambas corporaciones policíacas patrullan las calles de la villa en forma constante.

Sus recorridos incluyen principalmente los domicilios de las víctimas y el parque central, que concentra al mayor número de vecinos y visitantes porque en el primer cuadro del pueblo están la iglesia y numerosas tiendas de guayaberas y ropa típica bordadas.

Las actividades normales del pueblo y las clases en las escuelas públicas de educación básica se realizan en forma habitual.

Las ventas de ropa, que es la principal actividad comercial de Tekit, todavía no resiente una afectación por este hecho de violencia extrema, pues son días de la semana y en promedio cada tienda vende de una hasta 10 prendas por día.

Las ventas son normales y son pocos los turistas o compradores que llegan para la compra de esta famosa ropa yucateca.

La realidad, dijeron los comerciantes, se verá sábado y domingo que son días en los cuales llega bastante gente de afuera para comprar guayaberas, blusas, hipiles y vestidos, ropa para niño o niña, con vistosos bordados multicolores.

Para el sacerdote Luis Martín Tuz Chi, párroco de la iglesia San Antonio de Padua de Tekit, el pueblo es en su mayoría católico, es un pueblo trabajador, tranquilo y respetuoso, pero el problema de la venta y consumo de drogas es grave no solo en esta villa, sino en todos los municipios de Yucatán.

Misas en Tekit

La pastoral de la iglesia San Antonio de Padua realizará una jornada de oración por las familias involucradas en estos hechos, por el descanso del alma de ambas víctimas y para que Tekit vuelva a tener la paz que lo caracterizaba antes de esta tragedia. Incluso el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Pedro Mena Díaz, concelebrará el domingo venidero una misa en esa iglesia a las 11 de la mañana, con un mensaje sobre esta tragedia.

En una primera misa del miércoles el padre Luis Martín Tuz Chi, párroco de la iglesia, habló a los feligreses sobre la necesidad de abrir el corazón a Jesús y pidió tranquilidad a los habitantes. En una próxima nota informaremos de las declaraciones del sacerdote, quien llegó a esta parroquia en septiembre pasado.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.