MÉRIDA.- Con mucho sentimiento y piedad, miles de personas acompañaron a Cristo hasta la crucificción este Viernes Santo, en la representación del viacrucis viviente que realizó la parroquia Cristo Rey y Santuario del Divino Niño Jesús.

La tradicional representación se llevó a cabo en calles del fraccionamiento Pacabtún.

Viacrucis de Cristo Rey en Pacabtún

Cristian Isait Uc Cabrera, de 25 años de edad y profesor de matemáticas realizó el papel de Cristo por primera vez, en el viacrucis que tiene más de 40 años de tradición.

Las estaciones comenzaron en la calle 21, del fraccionamiento mencionado, a las 12:30 p.m. frente al campo de beisbol, cuando el sol quemaba el pavimento.

La temperatura se encontraba a 36 grados Celcius pero el bochorno era mayor y las personas buscaban sombra al lado de muros, bajo árboles, mientras presenciaban esta representación de la pasión del Señor.

Se recordó que dio la vida, por todos, para perdonar los pecados.

El acto más grande de amor por la humanidad

Esta expresión de piedad religiosa fue todo un desafío para Cristian Uc ya que nunca ensayó el viacrucis a esta hora, ni mucho menos con una cruz.

El joven cargó un madero de unos 20 kilos de peso y su fe fue muy grande ya que pudo concluir el viacrucis en la sede parroquial, ante el inclemente calor, donde se llevaron a cabo las últimas cuatro estaciones.

Con el joven que personificó a Cristo y todos los personajes bíblicos, caminaron miles de personas con sombrillas, gorras y todo lo que pudiera cubrir sus cabezas, y en sus manos llevaron botellas de agua y otras bebidas.

El sol no perdonó en ningún momento, las nubes no se asomaron, solo algunas ráfagas de viento.

Pese al clima, el viacrucis fue narrado por bocinas, y con los feligreses camino el presbítero Emir Pérez Cabrera, párroco de Cristo Rey.

Las estaciones incluían meditaciones que eran escuchadas por todos por medio del equipo de sonido.

Además de la explicación de la estación de incluían reflexiones sobre la familia, el matrimonio  la educación a los hijos, el trabajo por su comunidad, el compromiso, entre otros que hicieron cuestionar el actuar de muchos asistentes.

Así se vivió la representación de la Pasión de Cristo en Mérida

Montserrat Borges Calderón, Paola Nazareth Figueroa Reyes e Iván Sánchez Novelo representaron a María, María Magdalena y el Apóstol Juan, respectivamente.

De cerca siguieron a Jesús y sin poder hacer nada, ante los azotes de los soldados romanos como marca la historia sagrada de la Pasión de Cristo.

Las estaciones del viacrucis iniciaron cuando Jesús fue condenado a muerte.

Después inició el camino al calvario. Jesús cargó la cruz, en medio del dolor.

El Hijo de Dios cayó por primera vez y después se encontró con su madre María, uno de los momentos más tristes del viacrucis.

Después el recorrido continuó y para hacer menos pesada la cruz, Jesús fue ayudado por el cirineo personificado por Sergio René Quijano.

En su camino hasta la cruxificción, a Cristo limpiaron si rostro por la Verónica qué fue personificado por Jazmín Paredes Noh.

La mujer mostró la imagen del Hijo de Dios grabada, en un trozo de tela con la que le enjuagó el rostro ensangrentado.

Después de varios tambaleos con la cruz y los azotes de los soldados romanos Jesús cayó por segunda vez y después de ponerse en pie consoló a las mujeres de Jerusalén.

Ya cerca de su destino final, el joven que personificó a Jesús cayó por tercera vez, como marca el viacrucis, y al llegar al escenario montado para la actividad fue despejado de sus vestidos.

Permaneció acostado varios minutos en el piso antes de que hagan la representación de la cruxificción.

En el templo se instaló escenografía en donde Jesús fue clavado la cruz, al lado de dos ladrones. A uno de ellos les dijo que hoy estará con él, en el paraíso, se había arrepentido.

Las estaciones continuaron con la muerte de Jesús en la cruz, cuando es bajado y sepultado.

En el momento en el que el joven que representó a Jesús estuvo crucificado se meditaron las Siete Palabras.

La representación del viacrucis llegó al templo minutos después de las 2 de la tarde, para seguir con estaciones y oficios.

El programa vespertino incluyó la liturgia de la Pasión.

En el viacrucis participaron personas de diferentes edades, desde niños hasta ancianos y también con alguna discapacidad y hasta en sillas de ruedas, desafiando las altas temperaturas, en un acto de piedad.