La poda de árboles podría parecer un trabajo sencillo a simple vista, pero para realizarla de forma correcta se requiere conocimiento técnico y sensibilidad, ya que un mal corte puede afectar gravemente la salud del árbol.

Daniel Flores Fernández, presidente de la Asociación Yucateca de Arboricultura (AYA), compartió que esta agrupación apenas tiene dos meses de haber sido fundada. Sin embargo, él lleva cinco años dedicado a la poda de árboles. Durante ese tiempo, se acercó a la Asociación Mexicana de Arboricultura y descubrió que existen certificaciones para llevar al cabo esta labor de manera profesional, por lo que no dudó en prepararse y obtener su certificación.

Comentó que esta asociación es la primera en su tipo en Yucatán, porque hasta ahora solo existía una en Quintana Roo. Su interés por sembrar árboles y promover buenas prácticas para su cuidado fue lo que lo motivó a fundarla. Además, señaló que ya tuvo acercamientos con el Departamento de Medio Ambiente y Bienestar Animal para colaborar en futuros proyectos conjuntos.

Flores Fernández explicó que muchas personas podan los árboles “como buenamente pueden”, sin imaginar que un mal corte puede ocasionarles un daño irreparable. Un exceso de poda, por ejemplo, puede provocar la muerte de un árbol, algo que, lamentablemente, ocurre en más ocasiones de las que se piensa.

Subrayó que es fundamental tener presente que los árboles son seres vivos, y como tales, son susceptibles a enfermedades y al estrés. Éste último puede deberse a distintos factores, como la falta de riego o el lugar donde están plantados. Muchos se encuentran literalmente “secuestrados” por el cemento de las calles, lo que limita su desarrollo y los debilita con el tiempo.

El uso de machetes o motosierras es muy común al momento de realizar podas; no obstante, estas herramientas, si no se utilizan correctamente, pueden generar heridas profundas que los árboles tienen dificultades para cerrar. Con el tiempo, estas lesiones se convierten en puntos de entrada para plagas y enfermedades, y aunque el deterioro no siempre es inmediato, semanas, meses o incluso años después el árbol puede morir.

Respecto a los árboles grandes que brindan buena sombra a las aceras o que crecen cerca de muros, resaltó la importancia de aplicar la regla de “el árbol adecuado, en el lugar adecuado”.

Pese a que todos los árboles tienen su belleza, algunos terminan plantados en sitios poco apropiados. Un ejemplar que proporciona una sombra preciosa puede, con el tiempo, levantar banquetas, dañar muros o interferir con cables eléctricos.

Por ello, el titular de la AYA recomendó a las personas elegir cuidadosamente la especie que plantarán, considerando el espacio disponible. Al seleccionar el árbol adecuado para el lugar correcto se evitan problemas futuros, como ramas enredadas en cables, banquetas rotas o muros agrietados.

El fundador recordó que hace algunos años el árbol de nim se puso de moda y comenzó a plantarse de forma indiscriminada. Con el tiempo, muchos de estos ejemplares rompieron banquetas debido a su naturaleza expansiva: tienden a crecer y ensancharse mucho, además de tener raíces superficiales y extensas que pueden causar daños estructurales si no se les da mantenimiento.

Para quienes ya tienen árboles sembrados, recomendó brindarles podas de mantenimiento de manera periódica. Un árbol que recibe este tipo de atención mantiene una altura controlada y evita causar daños mayores a su entorno.

Aunque todavía no cuentan con un censo ni con un registro formal de árboles que representen un riesgo para la población, Flores Fernández manifestó que conoce algunos casos aislados.

También indicó que muchas personas que realizan podas carecen de información sobre seguridad: en numerosas ocasiones utilizan andamios o escaleras que apoyan directamente sobre el mismo árbol que están cortando, lo que representa un riesgo tanto para el trabajador como para el árbol.

Otra causa frecuente de daño es cuando los árboles están plantados muy cerca del paso de vehículos. Los autos golpean constantemente las ramas, lo que provoca heridas que se van “comiendo” poco a poco la madera. Con el tiempo, algunas ramas se quiebran y, al desprenderse, desgarran la corteza, abriendo grietas por las que entran insectos y enfermedades que terminan por secar el árbol.

Finalmente, mencionó que quienes deseen obtener más información o asesoría pueden contactarlos a través de su página de Facebook “Asociación Yucateca de Arboricultura” o escribir al correo contacto@arboriculturayucatan.com.mx.

Enfatizó que la asociación cuenta con certificación otorgada por la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA), lo que respalda su trabajo técnico y profesional.