Autobús del Va y Ven en Mérida

MÉRIDA.– Con una metodología en desuso que solo considera a una parte de los actuales usuarios y que excluye los traslados no motorizados, pero que contiene datos relevantes que pueden servir de punto de partida para un plan de mejora, así califican dos representantes de la sociedad civil el “Estudio de Movilidad y Diagnóstico del Servicio de Transporte Público de Mérida y su Zona Metropolitana 2025”.

La investigación fue auspiciada por el Gobierno del Estado, a través de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY), que la presentó a puerta cerrada a un grupo de empresarios, concesionarios, investigadores y activistas en días pasados.

Entre las asistentes estuvieron Claudia González Góngora, líder de la Canirac y presidenta del Consejo Coordinador Empresarial, así como Graciela Carrillo Carrillo, maestra en Políticas Públicas y Urbanas y titular de la organización Haciendo Ciudad. Ambas, a solicitud del Diario, compartieron los datos que les parecieron más relevantes, así como su opinión sobre el estudio y la situación del transporte en la capital yucateca. El documento completo no está disponible al público.

Aceptación del Va y Ven en Mérida

“Algo muy interesante fue que el Va y Ven recibió una aceptación ciudadana del 80%, lo cual indica que cubre en gran parte las necesidades de movilidad de los ciudadanos. También se informó que este sistema tiene alrededor de 470,000 viajes por día”, destacó Claudia González. La empresaria agregó que, sin embargo, la cifra de viajes disminuyó en los últimos 10 años. En el pasado había 650,000 viajes diarios, dijo.

Claudia González Góngora, presidenta de la Canirac

En este punto, la urbanista Carrillo Carrillo considera que la respuesta generada pudiera no reflejar el sentir real. “Algo curioso es que, cuando les preguntan si están contentas con el transporte, dicen que sí, pero esa pregunta está mal formulada. ‘¿Estás contento?’ es demasiado subjetivo. ‘Servicio’ significa cosas distintas para cada persona. ‘Mejor’ también. Si la gente dice que está mejor, quizá se refiere a que los camiones están mejores, no a que el servicio esté bien.

“Sabemos que el servicio sigue siendo deficiente porque la gente sigue comprando coches y prefiriéndolos sobre el transporte público. De los datos, lo relevante es que las personas que deberían empezar a usar el transporte no lo hacen”.

Entre las necesidades que reveló el estudio está la construcción de más paraderos para protegerse del clima —lluvias, sol—. También se mencionaron largos periodos de espera y rutas extensas que podrían reducirse, detalló la empresaria restaurantera. En un comunicado de prensa se indicó que el promedio de viaje entre dos puntos aumentó a 34–37 minutos, frente a los 27 minutos históricos.

¿Qué le falta a las rutas del Va y Ven?

El estudio también confirmó “algo que ya se sabía”, según Graciela Carrillo: 95% de las rutas siguen siendo radiales como hace 30 años (que pasan por el centro de Mérida) y no satisfacen las necesidades actuales; los tiempos de frecuencia son demasiado altos (“un autobús cada 15 minutos es mucho si tienes opción de usar coche”), y hay áreas sin servicio que deberían tenerlo.

“Se comentó que se está haciendo una evaluación de rutas para analizar el número de personas que utilizan cada una a fin de determinar qué tipo de unidad se necesita, con el objetivo de eficientar: donde hay más demanda se requieren unidades más grandes y donde hay menos volumen, unidades más pequeñas”, relató Claudia González.

Graciela Carrillo Carrillo, maestra en Políticas Públicas y Urbanas y titular de la organización Haciendo Ciudad

Por su parte, Graciela Carrillo cuestionó el método usado para llegar a esas conclusiones. “El problema es que no puedes tomar decisiones así basándote solo en la demanda actual, porque lo que queremos es que las personas que hoy no usan transporte público lo empiecen a usar. ¿Y cómo vas a saber qué necesitan si nunca les preguntaste ni analizaste hacia dónde se mueven?”

La investigadora detalló que se usó la misma metodología empleada en 2014, cuando se evaluó el Sistema Integral de Transporte Urbano (Situr). Según dijo, dicho estudio y el de 2025 fueron coordinados por Óscar Sánchez Flores, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. De acuerdo con información difundida por la ATY, el doctor en Ciencias Económicas “ha dirigido más de 150 proyectos en movilidad, tránsito y transporte para ciudades de México y América Latina”.

Estudio del transporte en Mérida, con metodología en desuso

La maestra Carrillo explicó que la investigación se basó en encuestas “origen-destino”, método usado desde la década de los 80 hasta principios de los 2000, el cual solo describe a quienes hoy usan el transporte. “Consisten en subirse a los camiones o en las paradas y preguntar a los usuarios a dónde van, de dónde vienen, a qué hora salen y algunos datos sociodemográficos”.

“Además, cuando le preguntas a alguien que toma el camión a dónde va, te dice a dónde puede ir, no a dónde quiere ir. Van a donde los camiones llegan hoy, no necesariamente a donde deberían tener acceso”, agrega.

“Para mí, el mayor problema es que están tomando en cuenta solo la demanda actual, cuando la demanda relevante incluye también a todos esos automovilistas atrapados en el congestionamiento: esos son tus clientes potenciales”, explica.

Óscar Sánchez Flores, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Carrillo detalló que entre 2010 y 2015, en investigaciones internacionales, se comenzó a usar una metodología basada en datos GPS de teléfonos “para entender hacia dónde se mueve la gente”.

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Propuesta para el transporte en Mérida

El método más actual es la modelación basada en actividades, también conocida como accesibilidad. “Lo que se hace es mapear dónde están las actividades que la gente realiza, dónde vive, la densidad poblacional, la ubicación de empleos, escuelas, hospitales, comercios y entretenimiento. Con esos mapas haces una planificación que busca mejorar el acceso a oportunidades. Ese es el nuevo objetivo de la planificación del transporte”.

En opinión de Carrillo, “si no se hace análisis de accesibilidad urbana… no se va a solucionar nada. No pueden resolver el problema porque no tienen los datos necesarios para planear un sistema que atienda las necesidades reales”.

Agregó que no se puede hablar de un estudio de movilidad si no se considera el desplazamiento no motorizado. “Es un absurdo. Tendría que haber tomado en cuenta la movilidad en bicicleta, en scooter, en bici… No solamente el transporte público, porque todos los viajes en transporte empiezan y terminan caminando o en bicicleta… No tomar eso en cuenta significa que el estudio está incompleto”.

La presentación del estudio realizado por la ATY

¿Y las rutas nocturnas del Va y Ven?

Por su parte, Claudia González consideró que el diagnóstico presentado no incluyó las rutas nocturnas. “El estudio termina a las 11 de la noche y vuelve a empezar a las 4 de la mañana, cuando hoy en día se garantizó que tendríamos un transporte público digno y seguro 24/7.

“Nosotros pedimos mayor información sobre cómo quedará ese tema, porque es una petición histórica de la Canirac. Muchos colaboradores, no solo del sector restaurantero, sino de varios sectores empresariales y de la ciudadanía, utilizan las rutas nocturnas”, comentó.

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¿Qué pasará con el Va y Ven en Mérida?

Claudia González detalló que, a partir del estudio, se harán mesas de diálogo con representantes de distintos sectores para armar propuestas. “Se generarán presupuestos, se harán ajustes y se definirá cómo irá evolucionando el sistema para hacerlo más eficiente y, en la medida de lo posible, autosuficiente. Recordemos que, al ser un servicio público, siempre existirá una parte sujeta a subsidio”.

En cuanto a la propuesta de que los empresarios aporten mediante un “bono de movilidad” a sus empleados, el cual podrían deducir de impuestos, la líder reiteró su no rotundo.

“Desde el sector empresarial ya aportamos mucho en impuestos estatales. Yucatán tiene los siete impuestos estatales existentes en el país, y además con las tasas más altas. El sector empresarial ya está contribuyendo. Cargar más al sector formal es lo que hemos advertido durante años: se presiona a los mismos y no se amplía la base tributaria. Lo correcto es fomentar la formalidad, no perseguir solo a quienes ya son formales”.

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Opiniones sobre el transporte en Mérida

Por su parte, Graciela Carrillo señala que “como sociedad civil, como usuarios del transporte e incluso como automovilistas —porque también nos afecta el congestionamiento, que no se va a acabar mientras no haya un transporte público que funcione—, todos tenemos que involucrarnos.

“Ojalá la Agencia de Transporte abra sus puertas a más personas, sobre todo especialistas. Ellos pueden hacer análisis de accesibilidad urbana… Hay muchas ideas y mucha voluntad. No deberían limitar la conversación solo a concesionarios del servicio, y menos en reuniones cerradas…

“Las redes sociales permiten que mucha gente participe. Ojalá lo aprovechen para que la ciudadanía sea parte real del proceso, no solo para opinar y que esa opinión termine en una libreta que desaparece. Que sea una participación que se tome en cuenta. A todos nos beneficia, usuarios y no usuarios”, exhortó la activista.

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Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.