Una fría y casi solitaria jornada se vivió en el parque zoológico del Centenario la mañana de ayer.
Desde las primeras horas del día el ambiente se percibía distinto, marcado por el clima y la escasa presencia de visitantes que recorrían el lugar.



El frío matutino ahuyentó a gran parte de los asistentes habituales, por lo que pocas familias se pudieron observar caminando por los pasillos del Centenario.
Los visitantes se detenían de manera esporádica frente a las áreas de exhibición para observar a los animales, quienes se veían tranquilos y en calma; algunos incluso parecían disfrutar de las bajas temperaturas, como fue el caso de los tigres.
Durante un recorrido realizado casi a la hora de apertura se constató la llegada de muy pocas familias al zoológico, reforzando la sensación de quietud que predominaba en el lugar.
Uno de los trenecitos del parque se encontraba en espera de ser abordado por las primeras familias que ingresaban al recinto, mientras que el otro permanecía detenido, dando la impresión de que sería un día de descanso debido a la baja afluencia registrada.
Incluso, la mayor parte de los comercios se encontraba cerrada y solo algunos comenzaban lentamente a abrir sus puertas conforme avanzaba la mañana.
En la zona de los felinos, apenas tres o cuatro familias se encontraban observando a los leones y tigres.
Uno de los momentos que más llamó la atención fue cuando el león comenzó a rugir, un hecho que se convirtió en todo un espectáculo para los pocos presentes.
Otro de los espacios que concentró algo de atención fue el área de los hipopótamos, que se mantenía como uno de los puntos más visitados.
Otras áreas estaban completamente desiertas, como el comedor y los parques infantiles. Los juegos mecánicos aún no se encontraban en funcionamiento, lo que reforzaba la atmósfera de calma y silencio.
Un detalle que destacaba en medio del recorrido eran los monitos de peluche al estilo de Chapultepec, de distintos colores y diseños, algunos montados en triciclos y otros portando sombreros, que aportaban un toque visual al paisaje casi vacío.
Se esperaba que conforme avanzara el día más familias llegaran y el parque recuperara poco a poco su movimiento habitual.— Ilse Noh Canché
