El 8 de marzo (8M) se conmemora el Día Internacional de la Mujer y, por ello, es común que en México, como en muchos otros países, las mujeres salgan a las calles a manifestarse para pedir respeto a los derechos humanos, exigir igualdad y protestar por la violencia contra ellas y los feminicidios.
Sin embargo, también es común que se salgan de control algunas manifestaciones, que haya violencia o agresiones, muchas veces a cargo de grupos radicales que se infiltran y también de elementos policíacos.
Mérida no es la excepción. Por ejemplo, durante la marcha del 8M en 2025 hubo varios hechos que llamaron la atención, incluso en el ámbito nacional, como el caso de una boda que se celebraba en una iglesia ubicada justo donde pasó el contingente.

Ante la cercanía de la efemérides, te presentamos algunos momentos que marcaron la marcha del Día Internacional de la Mujer en Mérida en 2025:
Boda en Mérida durante la marcha del 8M
Durante la caminata las manifestantes pasaron por la iglesia de Tercera Orden, en la esquina de las calles 60 con 59, en el momento en que se realizaba una boda y los novios estaban a las afueras del templo.
Algunas mujeres comenzaron a gritarle algunas cosas al novio, como “cuídala”, pero los hechos no pasaron de ser un momento peculiar, incluso gracioso, pues las manifestantes siguieron su camino.
Este momento simbolizó la convivencia y el respeto que, en muchas etapas del 8M en Mérida, guiaron la protesta.
Comerciantes del corredor gastronómico dan agua a manifestantes
Otro momento que se recuerda como un ejemplo de solidaridad, o sororidad, fue cuando algunos comerciantes del corredor gastronómico ofrecieron agua a las manifestantes, algunas la aceptaron, otras no.
Tomando en cuenta las elevadas temperaturas que se registran en Mérida, muchos consideraron ese gesto como positivo.
No obstante, el gesto también se prestó a críticas en redes sociales, donde no pocos usuarios lo atribuyeron a que se debió al temor de los comerciantes a que las mujeres hicieran pintas en los locales.
Ambos casos tuvieron un tono de respeto, donde se demostró que también pueden haber actos de solidaridad en eventos donde casi siempre se respira un aire de confrontación y tensión, como sucedería más adelante.

Pintas en Palacio de Gobierno y la Catedral
En ese sentido, al paso del contingente por el centro de Mérida se reportaron pintas y grafitis en algunas fachadas de edificios históricos, como el Palacio de Gobierno y de la Catedral, así como en monumentos ubicados en Paseo de Montejo, algo que ya es común en estas marchas.
Las pintas generalmente están a cargo de un grupo conocido como “bloque negro”, cuyas integrantes andan con el rostro cubierto, mientras la mayoría de las participantes se limitan a gritar consignas a favor de su movimiento y contra las injusticias que sufren las mujeres.
Parte de la sociedad, incluso de las propias colectivas organizadoras, han rechazado en diversas ocasiones esas expresiones, aunque aclaran que se derivan de la frustración acumulada ante la impunidad y falta de respuesta por la violencia de género.
8M en Mérida: represión a “manguerazos” contra mujeres
En la marcha del 8M de 2025 uno de los episodios más comentados, y repudiados, fue el uso de agua a presión por elementos policiacos para contener a manifestantes que intentaban retirar las vallas metálicas instaladas frente al Palacio de Gobierno.
El recorrido de las mujeres, que partió del parque de La Mejorada, transcurrió en su mayoría de manera pacífica, con las participantes exigiendo justicia, respeto y la erradicación de la violencias de género.
No obstante, en Palacio de Gobierno la tensión se desbordó, generada principalmente porque las autoridades convirtieron prácticamente en un búnker el lugar, donde se colocaron grandes vallas y, detrás de ellas, mujeres policías vigilaban la entrada.

En determinado momento las mujeres empezaron a lanzar cosas contra la muralla, a gritar consignas y algunas se subieron, lo que derivó en “manguerazo”, que fue percibido por activistas como una medida desproporcionada que transformó el acto en confrontación.
Aunque autoridades argumentaron que buscaban prevenir daños mayores al patrimonio y mantener el orden público, la acción dejó una imagen de represión contra mujeres que exigen ser escuchadas.
Lanzamiento de gas pimienta contra mujeres
Pero no fue el único acto de represión, pues otro momento controvertido fue cuando policías lanzaron gas pimienta y gas lacrimógeno a manifestantes.
Los agentes utilizaron esos químicos cuando las mujeres intentaron derribar los cercos metálicos. Sin embargo, para muchos representó un exceso de fuerza que vulneró la libertad de expresión y manifestación.
Cabe señalar que policías también resguardaron el Palacio Municipal, donde manifestantes quemaron una manta alusiva al 8M.
Policías con escudos impidieron el acceso de las mujeres al interior del Ayuntamiento de Mérida. Ahí se lanzó humo para repeler a las manifestantes.

Dos detenidos durante la marcha del Día de la Mujer
De hecho, se informó de cuando menos dos detenidos relacionados con actos de vandalismo en el Palacio Municipal de Mérida.
Aunque la mayoría de las manifestantes marchó pacíficamente con consignas, música y performance, episodios de daños a inmuebles o mobiliario urbano alteró la percepción pública del evento, lo que derivó en las detencciones, por lo que se presentó denuncia ante la Fiscalía General del Estado.
El Ayuntamiento confirmó que en un bloqueo en las puertas del Palacio Municipal personas realizaron daños a una puerta de cristal, en la Coordinación de Inclusión para las Personas con Discapacidad, donde la Policía Estatal Investigadora (PEI) detuvo a dos varones.
Mujeres policías también son víctimas
Un aspecto irónico de una manifestación femenina fue la experiencia de las mujeres policías que estaban en primera línea para resguardar el orden.
Las policías, que estaban cumpliendo su deber, vivieron momentos de tensión y sufrieron agresión verbal, con abucheos y consignas de frustración, evidenciando la polarización interna que puede surgir cuando identidad de género y rol institucional entran en conflicto.

Activistas señalan que la presencia de mujeres en las filas de seguridad no garantiza comprensión o empatía con las demandas feministas.
El Palacio de Gobierno, un “búnker”
Quizá una de las razones de que se encendieran los ánimos justo en la Plaza Grande fue que el Palacio de Gobierno estaba prácticamente convertido en un búnker, pues estaba delimitado por grandes vallas metálicas.
Las autoridades colocaron las barreras con el argumento de evitar daños al patrimonio histórico, pero manifestantes opinaron que representaban una barrera simbólica al ejercicio de sus derechos y era un tipo de contención en su contra.
En la realidad el amurallamiento generó un “condicionamiento” que terminó en confrontaciones entre manifestantes y policías.

Como en el caso de los monumentos históricos, colectivas de mujeres señalan que las autoridades priorizan la preservación del patrimonio por encima del diálogo y del respeto de sus derechos.
A su vez, organizaciones de derechos humanos señalan que la “militarización urbana” de eventos cívicos exacerba la tensión en vez de disuadir las manifestaciones violentas.
