Recibimos del profesor Freddy Espadas Sosa tres escritos en los que expone sus opiniones sobre el desempeño del Ayuntamiento de Mérida con miras a las elecciones municipales del próximo año.
El autor es doctor en Educación. exdirector de la UPN en Yucatán, y actualmente director de la Escuela Normal Superior de Yucatán.
TIEMPOS PREELECTORALES: LA JOYA DE LA CORONA (I)
MÉRIDA: ¿SE RESQUEBRAJA LA HEGEMONÍA DEL PAN?
A lo largo de la historia política de los últimos 50 años, nuestra ciudad capital se ha ganado a pulso un lugar altamente simbólico en el imaginario colectivo, acuñándose sobre ella una denominación que se sintetiza en cinco palabras: la joya de la corona.
Más allá del origen coloquial de aquella frase, es importante resaltar que Mérida ha sido el corazón de las batallas cívico-políticas del pueblo yucateco, entre las cuales destacan momentos intensos y estelares, tales como: la derrota del PRI en la elección municipal de Mérida con el triunfo del abanderado del PAN, licenciado Víctor M. Correa Rachó, en noviembre de 1967; la toma de la ciudad de Mérida por parte del Ejército ante las airadas protestas ciudadanas contra el fraude electoral perpetrado por el PRI-Gobierno contra Correa Rachó en las elecciones de gobernador en noviembre de 1969; las protestas del movimiento estudiantil-popular con motivo del horrendo asesinato del “Charras” en 1974 cometido por el PRI-Gobierno y la burguesía yucateca; el movimiento magisterial disidente de los años 80; los plantones contra las guerras del imperialismo yanqui perpetradas contra varios países en las décadas de los 70 y 80; el movimiento estudiantil apartidista “Yo soy 132”, que en mayo de 2012 increpó al entonces candidato Enrique Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana y exigió la democratización de los medios de comunicación; el movimiento campesino independiente reprimido por el gobierno estatal de Dulce María Sauri el 25 de junio de 1992; las concentraciones por el ascenso y triunfo final de Vicente Fox en 2000; las protestas populares contra el desafuero de Andrés Manuel López Obrador en 2005 y contra el fraude electoral orquestado por la alianza PRIAN en 2006, entre otros sucesos de hondo calado histórico.
Mérida ha sido gobernada durante largos años por el PAN. Después de la alcaldía blanquiazul encabezada por Correa Rachó (1968-1970), el PRI gobernó de nuevo Mérida hasta 1990, año en el que la panista Ana Rosa Payán Cervera ganó la alcaldía de nuestra capital.
Es así que la hegemonía político-electoral del PAN se ha mantenido en Mérida hasta ahora, con una breve interrupción con la gestión de la priista Angélica Araujo Lara (2010-2012), de aciaga memoria en el imaginario colectivo.
En esta tesitura de análisis, no cabe negar que la alternancia política iniciada en Mérida en 1990 ha implicado una sana competencia a lo largo de los años, lo que condujo a mejorar aspectos importantes de la gestión municipal.
No obstante lo anterior, el dilatado ejercicio del poder de un mismo partido ha conducido a un plausible desgaste del gobierno municipal, en razón de que persisten significativas diferencias en la atención que se brinda al norte con respecto a la que se ofrece en el sur y el poniente de nuestra urbe (ver mi artículo: “Plan de rescate para los Vergeles. Carta abierta al alcalde Renán Barrera”, Diario de Yucatán, 29 de abril de 2022, Secc. Local).
El saldo actual de la gestión marcadamente clasista y discriminatoria de los gobiernos panistas ha sido el abandono en la limpieza y mantenimiento de parques, fuentes y jardines en las colonias y fraccionamientos de los sectores geográficos arriba mencionados. La dejadez municipal ha rayado en la negligencia criminal, como fue el caso de la muerte de un niño por descarga eléctrica en el parque de la colonia Azcorra (ver mi artículo: “La tragedia infantil en la colonia Azcorra”; DY, 26 de abril de 2024, Secc. Local). A todo ello cabe sumar las deficiencias en la recoja de basura y el espinoso tema del transporte público que no alcanza estar al nivel de operación que reclaman nuestra dinámica y compleja capital y sus comisarías.
A todo lo anterior se suma un hecho peor: se ha gobernado Mérida en clara complicidad con la insaciable mafia inmobiliaria, favoreciendo descaradamente la especulación y el despojo y apropiación de vastas extensiones de tierras ejidales o de uso común. Todo esto ha conducido a un desarrollo disforme, desigual y caótico, a tal punto que la ciudad capital -sacrificada en el altar de las exorbitantes ganancias de esta mafia inmobiliaria y convertida en una abrasadora isla de calor- se encuentra sumergida en una severa crisis ambiental sin ningún viso de solución a mediano plazo.
Pero ocurre que la alternancia política iniciada con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018 produjo un cambio sustancial en la configuración político-electoral del país y del estado.
Si bien el PAN logró retener la alcaldía de Mérida y ganar el gobierno del estado, es importante recordar que AMLO ganó la elección en la entidad con 455 mil sufragios, el 41.4 por ciento del total de votos emitidos, en tanto que a nivel gubernatura la coalición guinda tuvo un avance importante con los más de 231 mil votos obtenidos por el hoy gobernador Huacho Díaz Mena.
La conmoción política mayor se produjo, desde luego, con el triunfo arrollador de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo en las elecciones presidenciales de 2024 y la holgada elección de Joaquín “Huacho” Díaz Mena como gobernador del estado en la misma contienda, quien derrotó con 629 mil votos al candidato del PRIAN Renán Barrera Concha, alcalde de Mérida con licencia. Es justamente en este punto de inflexión histórica donde la hegemonía del PAN comenzó a resquebrajarse de manera plausible.
(En la segunda parte de esta colaboración me referiré a las singularidades demográfico-electorales que caracterizan a Mérida y a los posibles escenarios políticos que se vislumbran en la disputa por la joya de la corona, misma que se ha configurado desde ahora como la madre de todas las batallas en el proceso electoral que culminará el domingo 6 de junio de 2027).
TIEMPOS PREELECTORALES: LA JOYA DE LA CORONA (II)
MÉRIDA: LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS
En la noche del 6 de junio del año próximo la expectación y la incertidumbre habrán terminado, pues los yucatecos y yucatecas ya sabremos qué partido o coalición político-electoral habrá obtenido el galardón de la madre de todas las batallas: la alcaldía de Mérida.
Mérida, llamada con propiedad la joya de la corona, es el espacio o la posición político-administrativa más apetecida por las principales fuerzas políticas que se disputarán el poder en este municipio durante la próxima campaña electoral.
Singularidades demográfico-electorales de Mérida
Según el Censo de Población 2020 del INEGl, el municipio de Mérida tenía 995,130 habitantes, los cuales equivalen al 42.9 por ciento de la población total del estado, que ascendía 2 millones 321 mil personas.
De acuerdo con las proyecciones hechas por el Consejo Nacional de Población para 2026, Mérida tiene ahora poco más de 1 millón 100 mil habitantes, que representan el 44 por ciento de la población estatal, estimada ahora en 2.5 millones de personas.
Otro dato relevante para Mérida es la cuestión lingüística. Recientes estimaciones señalan que en el Municipio existen poco más de 134 mil hablantes de maya, elemento fundamental que nunca ha sido tomado en cuenta para la implementación de políticas públicas por parte de las administraciones del PRI y del PAN, carencia que año con año se traduce en la disminución sostenida en el número de hablantes de nuestra lengua originaria, es decir, se está produciendo un auténtico y silencioso etnocidio.
En el ámbito electoral, los cortes del INE a inicios de 2026 señalan que la lista nominal de Mérida asciende a 785,000 votantes, equivalentes al 43.7 por ciento del total de votantes del estado, que asciende a 1 millón 796 mil personas.
Un aspecto de gran relevancia que deben tomar en cuenta los actores políticos durante el próximo proceso electoral es el hecho de que el 54.5 por ciento del total de votantes de Mérida está conformado por jóvenes ubicados en el rango de 18 a 44 años, lo cual indica que dichos actores tendrán que comunicar una narrativa política proactiva que responda a los problemas, intereses, necesidades y demandas de este vasto sector juvenil, si es que no quieren que los y las jóvenes muestren su hartazgo ante la clase política y expresen su descontento refugiándose en la nada sana práctica del abstencionismo.
Mérida: centro de la disputa por el poder
Sin menoscabo de la importancia que revisten los cargos que se jugarán en Yucatán en las elecciones concurrentes del domingo 6 de junio de 2027 -renovación del Congreso estatal, 6 diputaciones federales, renovación de todos los Ayuntamientos, así como la elección de magistrados y jueces de distrito- nadie puede dudar que desde ahora se está prefigurado con celeridad lo que será la madre de todas las batallas, teniendo como centro la disputa por el Ayuntamiento de Mérida.
Si bien no se trata de adelantar vísperas, es del todo perceptible que vivimos tiempos preelectorales en los que las principales fuerzas y personalidades políticas se encuentran ocupadas de lleno en afinar e implementar estrategias organizativas, territoriales y mediáticas orientadas a posicionarse desde ahora en las preferencias de los ciudadanos de nuestra urbe y sus comisarías.
En esta tesitura, no es gratuita la acotación que hizo el gobernador Huacho Díaz Mena en la reciente inauguración de las mejoras integrales que su administración realizó en el parque de la colonia Azcorra de Mérida, en la que defendió la atención que se le brinda a varias colonias de la ciudad en razón de las demandas que le hacen sus habitantes en reuniones circulares de deliberación pública, máxime si destacamos que lo hizo en un parque donde la negligencia criminal del Ayuntamiento de Mérida propició la muerte de un adolescente deportista, como lo ha señalado este editorialista en este mismo espacio.
(En la tercera y última parte de esta colaboración me referiré a los liderazgos políticos que se perfilan para encabezar la disputa por la joya de la corona, así como a la confrontación de modelos de desarrollo municipal que se dará en el cercano proceso electoral).
TIEMPOS PREELECTORALES: LA JOYA DE LA CORONA (y III)
MÉRIDA: CONFRONTACIÓN DE MODELOS DE DESARROLLO
En la actual disputa por Mérida, la fuerza política hasta ahora hegemónica -el PAN-, ya tiene resuelto el tema de quién será la figura que encabezará la lucha por retener la alcaldía, ya que se da por un hecho que su abanderada será la presidenta municipal Cecilia Patrón Laviada.
Para el caso del PRI, se ve muy negro el panorama de su participación en el cercano proceso electoral, pues amén de su caída general en las preferencias ciudadanas, este organismo quedó muy desprestigiado por su alianza política con el PAN en las pasadas elecciones de gobernador en octubre de 2024.
Hervidero político en la coalición guinda
Donde se está dando un verdadero hervidero político es en la coalición gobernante a nivel nacional y estatal. Esta circunstancia es comprensible, toda vez que han crecido significativamente las posibilidades de que la alianza Morena-PT- PVEM le arrebate al PAN la alcaldía de Mérida.
Así las cosas, el innegable efecto Claudia Sheinbaum-Huacho Díaz en los actuales y futuros escenarios político-electorales del estado, ha hecho que varios personajes se anoten como posibles aspirantes a la candidatura guinda para el Ayuntamiento de Mérida, aunque mediáticamente no lo asuman de manera abierta.
Es un secreto a voces que entre los y las que aspiran a dicha nominación figuran el diputado federal por el III Distrito Óscar Brito Zapata, los senadores pevemistas Verónica Camino Farjat y Jorge Carlos Ramírez Marín, a los cuales se sumarían el ex delegado de los Programas de Bienestar y ex diputado federal Rogerio Castro Vázquez -aunque lo ha desmentido en los medios-, así como el secretario estatal de Fomento Económico y Trabajo, Ermilo Barrera Novelo.
Es de destacarse el hecho de que el diputado Brito Zapata -quien creció bajo el influjo político-ideológico del fallecido diputado federal electo y fundador de Morena Róger Aguilar Salazar-, con relativa frecuencia es arropado políticamente por el gobernador Huacho Díaz Mena en los diferentes eventos que encabeza en nuestra ciudad capital.
En el caso de Rommel Pacheco Marrufo– ex priista, ex panista, ahora morenista, actual titular de la CONADE y ex candidato a la alcaldía meridana en 2024- también se sabe de su interés por ser investido de nuevo con la apetecida nominación para Mérida, aunque para lograr esto se requerirá de la bendición del brazo presidencial, pues se recordará que en la pasada contienda por Mérida apenas alcanzó el 38.9 por ciento de la votación, contra el 51.3 por ciento obtenido por la actual alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.
En la álgida disputa por Mérida, las dos grandes fuerzas políticas que se enfrentarán en la contienda tendrán un reto mayúsculo: ofrecer sendas propuestas programáticas que tengan altas dosis persuasivas entre el electorado, de tal suerte que éste sea capaz de discernir sobre las narrativas electorales que mejor reflejen sus intereses, demandas y necesidades más sentidas.
En tales circunstancias, el abanderado o abanderada de la coalición guinda tendrá que ofrecer a la ciudadanía un proyecto radicalmente distinto al modelo de desarrollo y gestión municipal que ha venido liderando el PAN durante las últimas décadas, el cual a nuestro juicio muestra claros signos de agotamiento frente a los graves problemas que afectan a los habitantes de Mérida y sus comisarías.
En este contexto preelectoral, a lo largo de los meses por venir seguramente estaremos apreciando importantes posicionamientos, reagrupamientos políticos, cambios de bando partidista e incluso ajustes en el gabinete estatal de cara al próximo proceso electoral, cuyos resultados probablemente signifiquen un giro copernicano en la configuración del poder político en la entidad. Al tiempo.
