MÉRIDA.—Horas de recorrido, decenas de kilómetros pedaleando y a pie, es una rutina constante para la familia de Clara Canul Cruz.
Esto, pues como su hija Rosario tiene parálisis cerebral y debe moverse en silla de ruedas y los camioneros no siempre le dan parada. Además, su situación económica no le permite pagar un servicio de taxi.
Trabajan por su hija
Junto a su esposo, se dedica a vender leña, reciclar envases pet, desyerbar en casas e incluso trabajos de plomería. Él que más trabaja es su marido, pues ella debe permanecer el mayor tiempo posible al cuidado de su hija de 17 años.
La vida los ha llenado de difíciles pruebas, pues Rosario, de 6 años, padece displasia de cadera y debe usar un calzado especial, que por el precio les es difícil conseguir.
Tan sólo para acudir desde su casa, en la Emiliano Zapata Sur III, al Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), el viaje en triciclo les lleva poco más de hora y media. Además, de que significa un día sin poder ganar dinero para comer, pues el padre de las niñas es quien maneja el triciclo.
Por momentos, a Rosita hay que bajarla del triciclo e impulsar su silla de ruedas sobre la carretera, pues se cansa a bordo del triciclo o se inquieta.
Piden una moto
Pese a su situación, no ha podido recibir el apoyo del DIF con una moto adaptada. Por alguna razón las ayudas no han empezado a fluir y según le informaron a Clara Canul en la dependencia estatal, “debe estar pendiente en el mes de agosto”.
“Con la moto podríamos movernos más rápido y más cómodo para las niñas, por eso pedimos que nos apoyen. Ningún camión nos da parada”, dijo la angustiada madre.
Una suerte similar han corrido con el zapato ortopédico para Rosario, pues aún cuando hicieron su solicitud al DIF Mérida hace más de 4 meses, recién les informaron que se extraviaron los documentos que habían entregado, además de que “la letra del doctor no se entendía”.
Por su condición, Rosita acude a terapias gratuitas de vez en cuando, pues es una muchachita “traviesa en inquieta y ya no quiere ir a los tratamientos, da trabajo llevarla”.
La familia meridana no pide dinero, pero sí requiere apoyo por parte de las autoridades, oportunidades para trabajar y poder tener para comer, así como brindar la atención médica necesaria a sus niñas.
Cualquier apoyo que se les pueda brindar, se les puede contactar al 9991 107997. — Harnold Pérez
