Mayra Gabriela Medina González

La discapacidad visual no detiene a Mayra Medina

A pesar de que no rebasa los 20 años y de que tiene una discapacidad visual, Mayra Gabriela Medina González concluyó hace un mes la licenciatura en Relaciones Internacionales.

El camino no ha sido fácil; sin embargo, Mayra le sacado provecho al tiempo, pues a su corta edad, no solo ya terminó su carrera, sino que se ha destacado en la música, el atletismo y los idiomas.

Hija de Nelly González López y José Armando Medina Durán, Mayra nació el 28 de marzo de 2002 con ceguera total.

“Nací con ceguera total, pero como a los cinco años empecé a ver un poco hasta llegar a tener debilidad visual, es decir, solo puedo ver en con el ojo izquierdo un 3% y con el derecho no veo absolutamente nada”, señala la joven.

Pero nada de eso fue un obstáculo, pues desde muy pequeña ha mostrado interés por el aprendizaje. De hecho, asegura que a los cuatro años comenzó a estudiar música en el Centro Cultural de la Niñez Yucateca (Cecuny) y a los seis tomó clases de inglés en el Instituto Benjamín Franklin.

Tras su paso por el Cecuny, entró al Centro de Iniciación Musical Infantil (CIMI) donde se inclinó por saxofón. “Yo quería batería, pero como vivo en casa de fraccionamiento no iba a ser posible”, recuerda.

En el CIMI también llevó otros talleres, entre ellos el de ópera y sensibilización que más adelante la llevó a tomar clases de italiano (y posteriormente aprendió lo básico de francés y japonés). Allí aprendió a tocar el piano. Por esa misma época practicó atletismo.

Después del CIMI continuó su formación en el Centro de Música “José Jacinto Cuevas”, donde tocó el clarinete y pasó a ser parte de la orquesta de la institución. En esa misma época se unió al núcleo de banda municipal, donde ejecutó el saxofón.

“La parte de aprendizaje no me ha sido complicada porque a mí me gusta aprender, pero en la parte social sí he tenido complicaciones”, señala Mayra, tras asegurar que de niña prefería libros que juguetes.

Revela que en tercer grado sufrió “bullying” de parte de una supuesta amiga y una maestra al grado que llegó a desear la muerte.

Su madre la llevó a terapias psicológicas y neurológicas donde los especialistas concluyeron que Mayra no podía ir a esa escuela que no era apta para personas como ella. Fue en esa época que le diagnosticaron déficit de atención con hiperactividad nivel tres.

Al concluir la primaria y para no sufrir las mismas situaciones que vivió en la escuela, estudió la secundaria y la preparatoria en el sistema abierto, por lo que a los 16 años mientras la mayoría de los jóvenes pensaba dónde estudiar el bachillerato, ella revisaba opciones de universidad.

Eligió la Universidad del Sur por ser la única que contaba en ese entonces con un sistema e instalaciones inclusivas, además de que consiguió una beca del 50 por ciento. Asegura que no la aceptaron en varias universidades, incluyendo la Uady.

“Desgraciadamente en Yucatán al tema de la discapacidad visual no se le da mucha importancia. Pero esa escuela me llamó la atención por sus instalaciones (…) Me llamó la atención de los maestros, del personal y de que respetaban el uso del bastón”.

Cuenta que eligió estudiar Relaciones Internacionales porque le gustar saber la historia, cultura y costumbres de otros países y le gustaría viajar a Europa y Asia, pues solamente ha tenido la oportunidad de viajar a Ciudad de México.

La carrera, la estudió en dos años y ocho meses (el plan es cuatrimestral), y fue en ese lapso que un profesor descubrió, tras hacerle una prueba, que Mayra no tenía déficit de atención con hiperactividad, sino un coeficiente intelectual alto. “Todo el tiempo pensé que yo tenía hiperactividad”.

Mayra reconoce el esfuerzo de su mamá para salir adelante. “Somos una familia modesta, no tenemos lujos, pero mi mamá siempre se ha esforzado en su trabajo, vende paletas, bolis, comida, hot cakes, pasteles… Ella ha costeado todo lo que son mis estudios, como se dice, ella se quita todo para dármelo”.

Con la carrera de Relaciones Internacionales concluida, Mayra, ahora piensa estudiar la Licenciatura en Derecho. “Me encanta estudiar, y no me voy a quedar solo con dos licenciaturas, quiero estudiar mi maestría”.— IVAN CANUL EK

La joven agradece a los maestros que la apoyaron durante el tiempo que estudió su carrera: Blanca María Teresa Aranda, Jessie Estefani Blanco Guevara, Juan Manuel Vergara Muñoz, el doctor Crosby González Montiel y Daniela Vecino, coordinadora académica del área de Relaciones Internacionales y Derecho.

 

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