CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador utilizó su primer día completo en el poder para reiterar la promesa de desplegar al Ejército para seguridad pública y así atacar una preocupación principal: la violencia desenfrenada y un aumento en homicidios.
El plan requiere una reforma constitucional que permite que la Marina y el Ejército formen una Guardia Nacional para vigilar gran parte del país. López Obrador habló el domingo frente a hileras de generales en una instalación militar bañada por el sol y agregó que es indispensable una reestructuración del Ejército.
La arraigada corrupción e ineficiencia entre las fuerzas policiales ha provocado que México haya dependido durante años del ejército para combatir a los carteles de narcotráfico en partes del país.
Sin embargo, los comandantes militares han expresado desde hace mucho su preocupación por la abierta misión policial y las fuerzas armadas se han visto implicadas en múltiples abusos de derechos humanos.
