CIUDAD DE MÉXICO.- En pleno Macrosimulacro nacional, algunos empleados aprovecharon para ir rápido por tamales, atole, café o cualquier otro alimento para desayuno.
El sonido característico de la alarma sísmica retumbó en la Plaza Mayor de Reforma e hizo eco en toda la capital durante el primer simulacro de 2020.
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A las 11 horas se activaron los altavoces para el ejercicio de reacción ante un sismo hipotético de magnitud 7.0 con epicentro en el Estado de México.
Inicia ejercicio nacional
Previo a ello, se dejó escuchar un primer sonido donde se alertó que es un simulacro. A partir de esto los altavoces del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) emitieron la alerta.
Así comenzó el desalojo de cientos de empleados, quienes con calma abandonaron el edificio donde laboran para cruzar la avenida Reforma y colocarse en el camellón en espera de la conclusión del mismo.
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Se requirieron 19 minutos en desalojar la Torre Mayor, empleados señalaron que fue con mucha calma y por eso se tardaron más de lo que hubieran requerido ante un sismo real.
“Que no me vea mi jefe”
Al finalizar el simulacro, comenzó una pertinaz lluvia que obligó a los empleados de los corporativos a acelerar el paso para regresar a sus oficinas.
Sin importar la emergencia simulada, algunos aprovecharon para desayunar.
“¡Es que hoy no alcancé a desayunar en mi casa. Espero que no me vea mi jefe, porque me va a regañar!”, externó Ernesto, quien degustaba un tamal de chile verde en pleno simulacro.
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Un empleado de la Torre Mayor consideró positivo realizar estos ejercicios porque les permiten saber qué hacer en un caso así y no entrar en pánico.
“¡Pero ya ve, algunos aprovechan para llenar la panza!”, soltó entre carcajadas para burlarse de su compañero, a quien no le importó y siguió comiendo.
Previo al regreso de los empleados se inspeccionó el inmueble, mientras que la Brigada Rotaría de Seguridad y Rescate coordinó el operativo de rescate y salvamento.

