GUADALAJARA.- De acuerdo con una investigación publicada por El Universal, el rancho Izaguirre, en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, no sólo era un centro de adiestramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Dos sobrevivientes relataron que en ese sitio también se cometían asesinatos y desapariciones de personas.
Sus testimonios forman parte de la sentencia contra diez integrantes del grupo criminal, condenados en julio pasado a 141 años de prisión cada uno.
Víctimas narran secuestros y torturas
Las declaraciones incluidas en un documento judicial describen cómo las víctimas fueron privadas de la libertad en distintos puntos de la región y trasladadas a casas de seguridad antes de llegar al rancho.
Ahí sufrieron golpizas y quemaduras, una de ellas relató que incluso lo obligaron a juntar leña para su posible ejecución.
Durante el operativo de rescate, la Guardia Nacional localizó a dos sobrevivientes y a un hombre sin vida, quien habría muerto a causa de golpes en la cabeza.
Operativo de la Guardia Nacional
El Universal también informó que existen discrepancias entre los testimonios de autoridades estatales y los de la Guardia Nacional sobre el reporte que detonó la intervención.
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Mientras un funcionario estatal aseguró que el llamado al 911 ocurrió a las 15:12 horas del 18 de septiembre de 2024, los agentes federales sostuvieron que recibieron el aviso casi tres horas más tarde.
Estas diferencias han generado dudas sobre la coordinación de las fuerzas de seguridad durante el operativo.
Nuevos procesos contra implicados
El Tribunal Colegiado dictó sentencia contra los diez detenidos por los delitos de homicidio calificado y desaparición cometida por particulares agravada.
Además, enfrentan otros procesos porque varias víctimas de reclutamiento forzado los identificaron como responsables.
A la par, cinco personas más fueron vinculadas a proceso, entre ellos, tres policías municipales de Tala, un presunto reclutador y José Gregorio “N”, alias “El Lastra”.
Dicho personaje es señalado como operador del rancho quien estaría bajo órdenes de Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, uno de los líderes del CJNG.
La investigación de El Universal expone cómo el rancho Izaguirre funcionaba como parte de una red de fincas destinadas a torturar y desaparecer personas en la región Valles de Jalisco.
Aunque ya hubo condenas históricas, el caso sigue abierto, pues las autoridades continúan indagando la red criminal detrás de estas operaciones.
