CANCÚN.- El Puente Nichupté en Cancún se proyectó como una de las obras de infraestructura más relevantes del sureste mexicano.
Desde su anuncio en 2022, el proyecto buscó transformar la movilidad entre el centro de la ciudad y la Zona Hotelera.
Sin embargo, a lo largo de su construcción acumuló retrasos, rediseños técnicos, sobrecostos y cuestionamientos ambientales.
Impulsado durante el gobierno del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, el puente se integró al paquete de obras “emblemáticas” de su administración, junto con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el Tren Maya, ambos también marcados por polémicas técnicas, presupuestales y ambientales.
Una obra estratégica para la movilidad de Cancún
El Puente Nichupté conectará el bulevar Luis Donaldo Colosio con el bulevar Kukulcán, atravesando la laguna Nichupté mediante una estructura total de 11.2 kilómetros, de los cuales 8.8 kilómetros corresponden al tramo principal sobre el cuerpo lagunar.
De acuerdo con datos oficiales tendrá:
- Longitud total: 11.2 km
- Tramo principal: 8.8 km
- Dos entronques: 2.4 km
- Tres carriles (uno reversible)
- Ciclovía y andadores peatonales
- Arco metálico de 103 metros
- Iluminación moderna
- Materiales anticorrosión
Según el gobierno federal y el de Quintana Roo, esta infraestructura reducirá hasta 45 minutos los tiempos de traslado, beneficiará a más de 1.3 millones de habitantes.
Asimismo, facilitará la movilidad de aproximadamente 20 millones de turistas que visitan Cancún cada año. Además, funcionará como ruta alterna de evacuación ante huracanes.

Retrasos constantes y cambios en la fecha de inauguración del Puente Nichupté
Aunque originalmente se contempló concluir la obra en 2023, el calendario se modificó en varias ocasiones.
Primero se anunció su apertura para diciembre de 2025; posteriormente, se reprogramó para enero de 2026 y, más adelante, volvió a aplazarse debido a trabajos técnicos pendientes y reforzamientos estructurales.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), informó que el Puente Nichupté alcanzó un avance global del 95.1%.
Además, mediante sus canales oficiales, la dependencia federal detalló que concluyó el colado de la última losa, correspondiente al claro 175 al 176.5.
Con este procedimiento quedó integrada de forma definitiva la superestructura en el tramo sobre la laguna.
Lo anterior es un paso técnico clave previo a las pruebas de carga y a la apertura a la circulación.
TE PUEDE INTERESAR: Megaobras de AMLO concentran 70% del daño al erario en 2023-2024; Tren Maya, principal foco de irregularidades
No obstante, la inauguración definitiva aún depende de la conclusión de ajustes finales.
Cabe señalar que, en la conexión hacia la Zona Hotelera, se analiza la construcción de un distribuidor vial adicional para evitar cuellos de botella.
Los retrasos responden, en parte, a condiciones geológicas complejas, fenómenos meteorológicos como el huracán Beryl y rediseños estructurales derivados de hallazgos no previstos en el subsuelo.

Vista general del Puente Nichupté en proceso de edificación. Imagen de Internet
Karsticidad, cavernas y reforzamientos estructurales
Uno de los principales desafíos técnicos ha sido la karsticidad del subsuelo de la Península de Yucatán.
Durante las perforaciones se detectaron cavernas subacuáticas, incluida una de aproximadamente 80 metros de profundidad y 70 metros de ancho.
En consecuencia, los ingenieros incorporaron un “Puente Arco” de 103 metros y aplicaron tecnología “top down”.

Lo anterior permite construir desde plataformas elevadas para reducir la alteración del entorno natural.
Más recientemente, tras la difusión de videos en redes sociales que mostraban fisuras en uniones de concreto, las autoridades ordenaron reforzamientos preventivos con pilotes adicionales y trabes metálicas.
Aunque aseguraron que no existe riesgo estructural, confirmaron que se realizarán pruebas de carga dinámicas y estáticas antes de abrir la circulación.
Sobrecostos y observaciones de la ASF
En el plano financiero, el proyecto ha registrado incrementos significativos. La inversión inicial reportada en 2022 rondaba los 4,335 millones de pesos.
Posteriormente se actualizó a 5,580 millones y más tarde a 7,900 millones. Sin embargo, reportes recientes señalan que el costo podría superar los 10,899 millones de pesos, es decir, más del 150% por encima del presupuesto original.
Además, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó observaciones por más de 95 millones de pesos, lo que derivó en procedimientos administrativos para esclarecer el destino de recursos públicos.
Cuestionamientos al ecosistema lagunar del Puente Nichupté
El cruce sobre la laguna Nichupté también ha despertado preocupación entre ambientalistas.
Aunque el proyecto incorpora materiales de bajo impacto y sistemas de drenaje para evitar contaminación, especialistas advierten que cualquier intervención en un ecosistema lagunar implica riesgos potenciales para la biodiversidad y la dinámica hidrológica.
Las autoridades sostienen que la obra se diseñó para minimizar afectaciones y resistir fenómenos hidrometeorológicos extremos.
Sin embargo, el monitoreo ambiental será clave una vez que entre en operación.

Integración al transporte público y proyección económica
En paralelo, el gobierno municipal anunció que el Puente Nichupté se integrará al sistema de transporte público mediante nuevas rutas.
Con ello, se pretende reducir la dependencia del automóvil, mejorar la conectividad y fortalecer el flujo turístico.
Desde la perspectiva económica, el proyecto generó alrededor de 51 mil empleos directos e indirectos durante su construcción.
Asimismo, autoridades argumentan que impulsará la competitividad de Cancún, facilitará la conexión con el Aeropuerto Internacional. También fortalecerá la imagen del destino como ciudad moderna y segura.
