GINEBRA.- El mundo cuanta a partir de hoy con un Tratado Global para gestionar la próxima pandemia que se presente, después de tres años de negociaciones entre más de 190 países bajo el paraguas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cinco años después de la aparición de la Covid-19, de la que aún se desconoce el origen.
La puesta en marcha del tratado es “uno de los mayores logros en la historia de la Organización Mundial de la Salud” y permite al planeta estar mejor preparado que nunca para enfermedades con potencial pandémico, aseguró su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Fueron tres años de negociaciones
En la Asamblea anual de la OMS donde se adoptó el documento, después de más de tres años de negociaciones se señaló que “con este tratado estamos mejor preparados para una pandemia de lo que nunca antes lo estuvo otra generación en la historia”.
Tedros felicitó a los negociadores por el resultado logrado, reconociendo que “los desacuerdos a veces fueron amplios y en ocasiones pareció que serían demasiado grandes para ser superados”.
Cabe señalar que en la ceremonia participaron mediante mensajes grabados personalidades como el secretario general de la ONU António Guterres o el presidente francés Emmanuel Macron.
El acuerdo finalmente se alcanzó, “lanzando el claro mensaje de que el multilateralismo funciona y es el único camino para soluciones comunes frente a amenazas compartidas”.
Tratado se aprobó en la 78ª Asamblea anual de la OMS
El paquete de 35 artículos aprobado en la 78ª Asamblea anual de la OMS aborda todos los aspectos que se identificaron como fundamentales para que los países tuvieran políticas e instrumentos de prevención y preparación, así como medios para responder a la próxima pandemia.
“No debemos subestimar lo que has logrado”, señaló Tedros a las delegaciones nacionales reunidas en la Asamblea.
Tedros también agradeció a los tres primeros líderes que en los momentos más duros de la pandemia de Covid-19 propusieron este tipo de instrumento legal para no repetir en el futuro los errores cometidos entonces:
El fallecido presidente chileno Sebastián Piñera, el expresidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el presidente tunecino Kais Saied.
Uno de los objetivos del acuerdo es evitar situaciones como las sufridas durante la pandemia de la Covid-19, en particular la falta de preparación, evidenciada en una primera etapa en la escasez de productos médicos y de prevención, desde mascarillas para el personal sanitario hasta equipamientos de oxígeno.
“La pandemia de Covid-19 puso nuestro mundo del revés y nos robó 20 millones de seres queridos“, recordó Tedros, quien pese a reconocer que la OMS también cometió se errores se mostró “orgulloso de la respuesta” de la organización que lidera.
También expresó que “no somos perfectos, nadie lo es, pero en el momento en que recibimos la primera información, y durante los tres años siguientes, hicimos lo que la OMS tenía que hacer”,
Ante el riesgo de una nueva pandemia
La comunidad científica afirma que una próxima pandemia es inevitable, aunque evidentemente el momento en que se producirá no puede precisarse.
Un equipo científico de alto nivel que forma la Comisión por la Salud Global de The Lancet, la revista científica más prestigiosa a nivel internacional, sostiene que hay un 50 % de probabilidad de que una nueva pandemia que causará 25 o más millones de muertes ocurrirá de aquí al año 2050.
Puntos importantes del nuevo tratado
- Un compromiso con la equidad en la salud. El acuerdo enfatiza que debe haber un acceso equitativo a medicamentos, vacunas y tecnologías sanitarias durante las pandemias.
- Establece la creación de un “Sistema de Acceso y Reparto de Beneficios“, mediante el cual habrá un intercambio de patógenos y datos genéticos, y que también garantizará que aquellos países que aporten esa información tengan acceso a los beneficios derivados.
- Las farmacéuticas que produzcan vacunas, tratamientos u otros a partir de esa información deberán firmar contratos con la OMS para suministrarle rápidamente el 20 % de su producción en tiempo real (10 % como donación y 10 % a un precio asequible), que será distribuida en función de las necesidades y nivel de riesgo de los países, especialmente de los más pobres.
Se han señalado críticas
- El “Sistema de Acceso y Reparto de Beneficios” todavía no cuenta con los mecanismos concretos para empezar a funcionar, los cuales deben aún negociarse y se incorporarán al Tratado como un anexo.
- Debe definirse cómo se recogerán, almacenarán y repartirán los productos (vacunas o medicamentos) y qué actores de los gobiernos y de las empresas estarán involucrados.
- Queda pendiente definir un mecanismo de financiación sostenible del acuerdo, ya que aunque se plantea la creación de un fondo internacional, no está detallado quién lo financiará, cómo se asignarán sus recursos y cómo se garantizará su continuidad.
- Uno de los puntos más difíciles de negociar fue el relativo a la transferencia de tecnología y flexibilización de patentes, por las reticencias de países con importantes industrias farmacéuticas.
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El éxito del tratado dependerá en gran medida de que los países de menores recursos logren las garantías de acceso a la producción de los insumos médicos, lo que no está plenamente resuelto.
Tratado en fase de ratificación
Cabe señalar que el Tratado entra ahora en la fase de ratificación por parte de los poderes legislativos de los Estados miembros de la OMS.
La parte final del acuerdo se negoció sin la participación de Estados Unidos, que a principios de año inició el trámite para retirarse de la organización.
Se ha recordado que incluso si este país hubiese participado, lo más probable es que no lo habría ratificado, conforme a su política ante prácticamente todos los acuerdos internacionales.
Durante el proceso de negociación, la desinformación y difusión de noticias falsas fue constante y giraba principalmente en torno a la supuesta pérdida de soberanía que sufrirían los países en caso de aprobación de este acuerdo.
Asimismo, el acuerdo establece explícitamente que nada en él puede entenderse de ese modo y que, aunque se trata de un instrumento jurídicamente vinculante, se deja en manos de cada país medidas como confinamientos, mandatos de vacunación o restricciones de viajes.
