LEÓPOLIS, Ucrania (EFE).— Miles de ucranianos recordaron ayer a las víctimas del ataque ruso contra el Teatro Dramático de Mariúpol, el 16 de marzo de 2022, donde cientos de civiles —incluidos niños— se refugiaban durante el asedio a la ciudad portuaria del mar de Azov.





Cuatro años después del bombardeo, perpetrado con dos bombas de 500 kilogramos, aún se desconoce el número exacto de muertos debido a la ocupación rusa y a la destrucción posterior de los restos del edificio.
Residentes desplazados de Mariúpol y otros ciudadanos participaron en concentraciones con velas para honrar a las víctimas y recordar uno de los episodios más simbólicos de la devastación causada por Rusia en la región de Donetsk. El teatro se convirtió en un emblema de la destrucción sufrida por esta ciudad mayoritariamente rusoparlante durante la ofensiva de 2022.
Durante un acto cerca del Teatro de la Ópera de Leópolis, la periodista Alevtina Shvetsova, originaria de Mariúpol, recordó el dolor persistente entre los habitantes de la ciudad.
“Marzo es cuando la mayoría de los residentes comparten su dolor por la muerte de sus seres queridos”, expresó. En el lugar se recreó la palabra “niños” en ruso, que habían sido pintadas frente al teatro como una súplica para evitar el ataque aéreo.
Alevtina relató que abandonó a pie la ciudad sitiada el mismo día del bombardeo y vio la enorme columna de humo que salía del edificio. “Cuatro años después, muchos aún publican en grupos en línea dedicados a buscar a los fallecidos y dicen que no saben qué ocurrió con sus cuerpos ni dónde fueron enterrados”, explicó.
Los cálculos de víctimas varían desde más de una docena hasta cerca de 600, mientras que organizaciones como Human Rights Watch consideran el ataque “un crimen de guerra ruso”, al no haber presencia militar ucraniana en el lugar.
El teatro servía como refugio para cientos de residentes cuyas viviendas habían sido destruidas por los combates. Según registros de voluntarios, más de mil personas pudieron encontrarse allí antes del ataque. Oksana Gnatishin, directora de la Escuela de Arte de Mariúpol, recordó que ella y su familia evitaron acudir al teatro pese a que había sido designado como punto de evacuación. “Nosotros también podríamos haber estado allí… pero decidimos quedarnos en casa, lo que probablemente salvó nuestras vidas”, dijo. Añadió que durante el asedio la ciudad vivió bajo bombardeos constantes, con “miedo constante a la muerte, hambre, frío y falta de agua, comunicación e higiene básica”.
De un vistazo
Miles de víctimas
Basándose en imágenes satelitales de tumbas que aparecieron alrededor de Mariúpol en los meses posteriores a su captura por Rusia, la ONG de investigación Truth Hounds contabilizó al menos 8,034 víctimas.
“Subestimación”
Sin embargo, advierte que esta cifra es “una subestimación importante”, ya que muchos cuerpos probablemente nunca fueron recuperados de los escombros o de numerosas tumbas improvisadas.
Muertes verificadas
Solo 1,348 muertes verificadas están incluidas en el recuento oficial de víctimas civiles de la invasión rusa elaborado por la ONU, que actualmente supera las 15,000 víctimas.
