SAN JOSÉ (EFE).— El gobierno de Costa Rica inauguró ayer una megacárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo penitenciario del presidente salvadoreño Nayib Bukele, como parte de su estrategia para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, responsables de buena parte de la violencia que afecta al país centroamericano.
El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (Cacco), con capacidad para 5,100 reclusos y un costo aproximado de 35 millones de dólares, albergará a delincuentes considerados de alta peligrosidad bajo estrictas medidas de seguridad.
La presidenta Laura Fernández encabezó la inauguración de las instalaciones, ubicadas en San Rafael, provincia de Alajuela, a unos 25 kilómetros de San José.
“Vamos a ejercer mano dura porque el que la hace la tiene que pagar”, declaró Fernández, quien aseguró que también se respetarán los derechos humanos fundamentales de los reclusos.
La construcción comenzó en enero pasado, durante el gobierno de Rodrigo Chaves, actual ministro de la Presidencia y de Hacienda, con la participación de Bukele.
Costa Rica registra alrededor de 900 homicidios anuales, de los cuales las autoridades atribuyen un 70% al narcotráfico y al crimen organizado, incluidos grupos vinculados con cárteles mexicanos y colombianos. En 2025, las autoridades decomisaron 46.5 toneladas de cocaína, la segunda mayor cifra histórica del país.
Paralelamente, el gobierno ha restringido las visitas conyugales, limitado los artículos permitidos a los presos e implementado trabajo penitenciario.
Fernández también pidió al Congreso aprobar reformas que permitan el trabajo remunerado de los reclusos en empresas, cuyos ingresos se destinarían a su manutención, sus familias, la reparación de víctimas y ahorros personales.
La iniciativa forma parte de una política de seguridad que busca endurecer las condiciones carcelarias ante el avance de las organizaciones criminales.
