La ginecoobstetra Darinela Borges Márquez exhorta a las mujeres a consultar al médico ante cualquier cambio en el período menstrual
La ginecoobstetra Darinela Borges Márquez exhorta a las mujeres a consultar al médico ante cualquier cambio en el período menstrual

En Yucatán, cada vez más mujeres jóvenes acuden al consultorio con una preocupación común: la ausencia inesperada de la menstruación y la sospecha de que algo no anda bien con su cuerpo.

Algunas, incluso, temen haber entrado en la menopausia antes de tiempo. Pero la realidad es mucho más compleja, advierte la doctora Darinela Yunuent Borges Márquez, ginecoobstetra materno fetal, especialista en tratamientos del tracto genital y láser urogenital, y coordinadora de Enseñanza e Investigación del Hospital Regional Mérida del Issste.

“La menopausia precoz sí existe, pero antes de diagnosticarla es necesario descartar otras causas que pueden simularla”, dice la especialista, quien ha dedicado años al estudio de la salud femenina en el Sureste.

El término médico correcto —explica— es insuficiencia ovárica prematura y se refiere a la pérdida de función de los ovarios antes de los 40 años. En México, según datos de la Secretaría de Salud federal, esta condición afecta al 1% de las mujeres en ese rango de edad.

No obstante, no toda alteración del ciclo menstrual equivale a una menopausia temprana. La doctora Borges subraya la importancia de un diagnóstico cuidadoso. “Primero hay que seguir un protocolo de estudio que permita identificar si se trata de una verdadera falla ovárica o de un trastorno metabólico o endocrino reversible”.

Muchas veces, lo que aparenta ser una menopausia anticipada es en realidad consecuencia del hipotiroidismo, de resistencia a la insulina, del estrés crónico o incluso de dietas extremas que alteran el funcionamiento del eje hormonal.

Después de la pandemia aumentaron los casos de mujeres que presentan irregularidades hormonales asociadas al estilo de vida. “El confinamiento redujo la actividad física y aumentó los niveles de estrés; eso se tradujo en sobrepeso, resistencia a la insulina y desajustes en la producción de hormonas que pueden causar una falla ovárica funcional”.

En regiones como Yucatán, donde las comidas son tradicionalmente sustanciosas y las temperaturas elevadas invitan al sedentarismo, este tipo de alteraciones metabólicas son frecuentes.

“La combinación de una dieta calórica con estrés y poca movilidad puede alterar la ovulación y dar síntomas muy parecidos a los de la menopausia”.

¿Cómo confirmarlo?

Para confirmar el diagnóstico se requiere un estudio hormonal completo que incluya la medición de FSH (hormona folículo estimulante), LH (hormona luteinizante), estradiol y, en algunos casos, hormona antimülleriana, que ayuda a determinar la reserva ovárica. Si los niveles de FSH son persistentemente elevados, se considera que hay una falla ovárica prematura.

“No es un estudio que se haga al azar, debe ser interpretado en el contexto clínico y acompañado de una exploración física y una historia médica detallada”.

El impacto de la menopausia precoz en mujeres jóvenes puede ser profundo. Además de los síntomas clásicos —sofocos, insomnio, cambios de humor y sequedad vaginal—, la deficiencia de estrógenos afecta la densidad ósea y la salud cardiovascular. “Una mujer que deja de producir estrógenos antes de tiempo puede desarrollar osteoporosis o presentar alteraciones en sus lípidos a edades tempranas”, explica Borges Márquez.

Pero también hay un componente emocional importante. “Son mujeres que muchas veces no se sienten comprendidas; piensan que sus síntomas son exagerados o que ‘no puede ser menopausia a los 35’. Esa falta de reconocimiento genera ansiedad, depresión y afecta su autoestima”, alerta.

A nivel social, el impacto se multiplica, las alteraciones hormonales pueden repercutir en la relación de pareja, en el desempeño laboral y en la vida familiar. “Se alteran las emociones, se interrumpe el sueño, hay disminución del deseo sexual, y muchas veces estas mujeres se enfrentan a juicios o incomprensión”, agrega.

El tratamiento, afirma, depende de cada caso, pero en la mayoría se recomienda terapia hormonal de reemplazo, indicada por un especialista y vigilada cuidadosamente. Esta terapia no solo alivia los síntomas, sino que también protege la salud de los huesos, corazón y mente, y debe mantenerse, en promedio, hasta la edad de la menopausia natural, alrededor de los 50 años.

Además, puede complementarse con tratamientos locales para aliviar la sequedad vaginal, suplementos de calcio y vitamina D y, en casos indicados, técnicas de rehabilitación del suelo pélvico o incluso terapia láser urogenital, un procedimiento no invasivo que en Mérida comienza a aplicarse con éxito en mujeres jóvenes con síntomas asociados.

“También debemos hablar del autocuidado”, enfatiza la doctora Borges. “Mantener un peso saludable, hacer ejercicio regular, evitar el tabaco y acudir al médico cuando algo cambia en el cuerpo es fundamental”.

Una falla ovárica sin tratar puede derivar en complicaciones graves a largo plazo, como fracturas tempranas o problemas cardiovasculares. “La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa que tenemos”, insiste.

La doctora Borges también advierte que la menopausia prematura no solo es consecuencia del desequilibrio hormonal, sino también una causa potencial de sobrepeso, debido a las alteraciones metabólicas que provoca la disminución de estrógenos.

Este incremento de tejido adiposo no es un fenómeno menor: el exceso de grasa corporal actúa como una fuente de estrógenos exógenos —hormonas producidas fuera de los ovarios—, lo que a largo plazo puede elevar el riesgo de desarrollar cáncer de mama. “Cuando el organismo pierde la producción natural de estrógenos por los ovarios, el tejido adiposo intenta compensarlo, pero esa producción irregular y sostenida puede tener efectos dañinos, especialmente en mujeres con antecedentes familiares o predisposición”, explica la especialista. Por ello, mantener un peso adecuado y un control médico constante es esencial en todas las etapas del tratamiento.

En Yucatán, donde la doctora Borges Márquez coordina la investigación ginecológica del Issste, su trabajo ha permitido no solo detectar más casos, sino también orientar a las pacientes sobre el valor del diagnóstico temprano. “La menopausia precoz no debe verse como una sentencia, sino como una condición que puede manejarse con acompañamiento médico, apoyo emocional y hábitos saludables”.

Insta a las mujeres de la región: “Si notas que tus períodos se alteran, si tienes sofocos, insomnio o cambios emocionales, no lo ignores. No es normal a los treinta y tantos años. Acude al médico, pide tus estudios hormonales y no te automediques. Atenderlo a tiempo puede cambiar tu vida”.

La menopausia precoz, concluye la especialista, no distingue entre profesiones, contextos ni estilos de vida. Pero sí distingue entre quienes se informan, se cuidan y buscan ayuda. En ello, la doctora Darinela Borges desde su consultorio y con su equipo en el Hospital Regional del Issste continúa siendo un faro de orientación médica y humana para las mujeres que, a cualquier edad, deciden tomar el control de su salud.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

La combinación de una dieta calórica con estrés y poca movilidad puede alterar la ovulación y dar síntomas muy parecidos a los de la menopausia —doctora Darinela Borges

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