MADRID (EFE).— Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España eliminó en ratones el cáncer de páncreas más común, el adenocarcinoma ductal, y lo hizo con una terapia combinada de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y que no tiene efectos secundarios importantes.
La terapia es la primera en lograr la curación completa en modelos experimentales.
El adenocarcinoma ductal de páncreas, el tipo de cáncer de páncreas de peor pronóstico, suele diagnosticarse demasiado tarde y apenas un 5% de los pacientes sobrevive más allá de los cinco años.
La mutación que inicia el cáncer de páncreas es el oncogén KRAS y, aunque ya hay fármacos que bloquean su acción, la eficacia es limitada porque al cabo de unos meses el tumor se vuelve resistente al tratamiento.
La estrategia del grupo de CNIO es atacar tres puntos claves de los mecanismos del tumor: las proteínas RAF1, EGFR y STAT3, que actúan como motores de crecimiento del cáncer y que además causan la resistencia.
Se probó la triple terapia en 18 ratones a los que se les implantaron las células cancerígenas de seis pacientes y 200 días después de finalizar el tratamiento 16 continuaban vivos, libres de enfermedad y sin sufrir efectos secundarios adversos.
Para llegar hasta ahí el camino fue largo. En 2019, el equipo del CNIO logró suprimir el cáncer en ratones eliminando dos dianas EGFR y RAF1 “con varios peros”, entre ellos que “solo la mitad de los tumores respondieron, que eran relativamente pequeños para lo que puede aguantar un ratón y cuando los tumores superaban los 100 m3 ninguno respondió”, recordó Mariano Barbacid, director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO.
Durante seis años más, el equipo buscó dianas adicionales y descubrió STAT3, implicado en múltiples procesos celulares como la proliferación, la supervivencia y la inflamación. El equipo del CNIO probó entonces una terapia triple dirigida contra STAT3, EGFR y RAF1 y logró que durante el tiempo del estudio los ratones estuvieran 300 días libres de tumor, “aproximadamente la mitad de lo que vive un ratón”.
Para ello, se combinó daraxonrasib —un inhibidor de KRAS diseñado por Revolution Medicines que no ha sido aprobado por la FDA—; afatinib, fármaco aprobado para ciertos tipos de cáncer de pulmón, y el degradador de proteínas SD36.
A partir de ahora, dice Barbacid, la hoja de ruta será seguir investigando para mejorar la terapia y ampliarla a otros modelos de ratón con otras alteraciones genéticas, estudiar las metástasis derivadas de estos tumores para identificar con precisión a los pacientes que podrían beneficiarse de la nueva estrategia terapéutica, y analizar con detalle su efecto en el microambiente tumoral.
Barbacid presentó ayer el trabajo junto a Carmen Guerra, la presidenta de la Fundación CRIS contra el Cáncer, Lola Manterola, y la soprano y paciente de cáncer de páncreas Cristina Domínguez.
“Desde 1981, cuando todavía no se conocían las bases moleculares del cáncer, se ha avanzado mucho”, explica Barbacid.
“En el caso del páncreas, lo conocemos muy bien pero todavía no podemos hacer nada más allá de la quimioterapia actual”, que no sirve para muchos pacientes.
