El debate sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial ha crecido con la misma velocidad con la que lo ha hecho su uso.

Uno de los aspectos menos visibles pero más relevantes es el consumo de agua para enfriar los centros de datos que la hacen posible.

Por ejemplo, generar una imagen con IA puede requerir hasta 4 a 5 litros de agua, según un estudio de la Universidad de California Riverside.

Pero, ¿es eso realmente mucho comparado con otras cosas que usamos cada día?