Habitantes de Izamal, Hunucmá y Motul expresaron un rotundo rechazo a la clonación de personas. Con motivo de los 20 años de que se firmó el primer texto jurídico internacional que prohíbe la clonación humana, el 12 de enero de 1998 en París, el Diario preguntó a varios jóvenes de esas ciudades lo siguiente: ¿Estás a favor o contra la clonación humana?, ¿consideras que es ética?, ¿autorizarías que te clonen a ti o a un familiar?, ¿por qué?, ¿consideras que la clonación es un peligro para la humanidad? ¿crees que existe la ciencia y tecnología para clonar a una persona o en cuántos años calculas que se podría hacer?
—Estoy contra la clonación, atenta contra el mismo ser; no es ético porque el ser es único —contestó Yesenia García, en Izamal.
—No autorizaría mi clonación porque fuimos creados como únicos por un padre y una madre; no me gustaría, porque yo tengo una vida propia y no deseo que alguien la comparta.
—Sí es un peligro, y grave, porque el ser humano se reproduce, crece y muere.
—Sí existe la tecnología, no se puede negar —agrega.
—Pues mis cálculos —indica— para la clonación científica es de unos tres años para que se pueda clonar al ser humano.
El también joven izamaleño Francisco Pedro, a su vez, contesta que “simplemente estoy en contra, así de seco; no es ética porque el ser humano es único con virtudes y deficiencias”.
—No autorizaría mi clonación ni por todo el dinero del mundo —dice categórico—, porque no me gustaría tener a una persona parecida a mí, yo soy único.
—Es demasiado peligrosa la clonación de la raza humana —afirma.
—Sí existe (la ciencia y tecnología para clonar humanos), no se puede tapar al Sol con un dedo.
—No tengo idea de cuándo sería posible la clonación —admite—, pero hay gente que está en esos trabajos.
—Estoy en contra de eso de la clonación; cada persona en el mundo es única —coincide Yuselli Elena Maldonado Estrada, joven de Izamal.
—No tiene ética eso de que existan personas que se dedican científicamente a experimentar con la clonación —considera.
—No autorizaría que me clonaran, soy única, porque el ser humano nace se reproduce y muere.
—En el mundo existe gente dedicada a esas cosas de la clonación, como en China.—Calculo que en 10 años ya habría un ser (humano) ya clonado —indica Yuselli.
—Es un método que está contra la naturaleza y, aunque seguramente despertará comentarios diversos, yo estoy en contra —expresa enfático David Quintal Medina, técnico agrónomo jubilado vecino de Hunucmá.
—Precisamente fue tema de una reunión con intelectuales que tuvimos en días pasados y todos los presentes externaron su desacuerdo, pues lo consideran una aberración, va contra las leyes naturales —sostiene.
—No autorizaría ser clonado, ni que algún familiar mío lo sea —precisa—. Considero que la naturaleza nos ha dotado de órganos propios para la reproducción.
—Incluso, considero que la clonación resulta un peligro, sobre todo si se trata de reproducir personas con tendencias criminales y perversas, o seres negativos.
—Oficialmente no se reconoce que exista ya el método para la reproducción humana, pero sí he leído que es más fácil clonar a un ser humano que a un animal irracional —señala.
—Lamentablemente consideramos que se trata de un peligro latente al que se enfrenta la humanidad —concluye Quintal Medina.
—Para qué recurrir a la clonación, si somos parte de la creación de Dios, que nos hace únicos —dice a su vez Mirley Sevilla Díaz, ama de casa de 35 años de edad, habitante de Hunucmá.
—Yo no permitiría ser clonada, pues soy un ser único, auténtico e inigualable, ni tampoco estaría de acuerdo con que algún ser querido sea clonado —coincide.
—Veo que es un peligro manipular células, y sobre todo que nadie garantiza que (los clones) tengan los buenos sentimientos que traen las personas que son creadas de manera natural.
—Yo creo que si aún no existe el método para la clonación humana, están en eso o, bien, puede que ya exista, pero aún no lo dan a conocer —considera la mujer.
Gilberto Poot Escamilla, habitante de Motul de 35 años de edad, afirma que está contra la clonación humana porque no es ética y atenta contra los designios de Dios.
—No autorizaría la clonación de mi persona porque Dios nos creó con un propósito, a su semejanza, y lo hizo tan bien como somos ahora —agrega—; tampoco autorizaría que se lo practiquen a un ser amado.
—La clonación es un peligro, no está bien que se hagan esas prácticas; delante de Dios, es como que se esté negando que lo que hizo es perfecto —afirma.
—La ciencia y la tecnología han alcanzado los niveles para hacer la clonación humana, pero no deben ponerla a la práctica, y si ya lo están haciendo, quiere decir que los animales deformes que se ven es un experimento que les ha salido mal —dice Poot Escamilla.
Se quiere ser Dios
La motuleña Nayeli Alonzo Aguilar, de 30 años de edad, por su parte señala que está contra la clonación humana por ser una actividad que no es ética y porque se quiere hacer el papel de Dios.
—No autorizaría mi clonación ni de cualquier familiar porque considero que la creación de Dios es perfecta y el hombre no puede igualarse en hacer lo mismo que él —puntualiza.
—Sé que la ciencia y la tecnología han hecho clonaciones con animales y tienen los avances para hacerlo con el ser humano, pero se estará atentando contra los designios de Dios, que son perfectos, sobre todo en sus creaciones como es el hombre —enfatiza.— Flor de Lourdes Estrella Santana/ José Candelario Pech Ku/ José Wílberth Cob Chay/ Mauricio Can Tec
