María Eusebia Pomol Hau

Pide que la dejen regresar a vender tras ser expulsada

VALLADOLID.— Sin poder aguantar que las lágrimas se le salgan por la impotencia que siente, María Eusebia Pomol Hau, quien hace un mes fue expulsada de uno de los pasillos del mercado municipal, expuso que su situación es complicada.

La mujer relató que padece una enfermedad degenerativa llamada coxartrosis de la cadera, que le dificulta caminar, además de la pobreza en la que vive ya que no tiene forma de obtener recursos.

Hace casi un mes publicamos que personal del departamento de Espacios Públicos y Mercados, encabezados por el director José Antonio Cocom Castillo y apoyados por agentes de la Policía Municipal, expulsaron del centro de abasto a María Pomol debido a que le dio dos bofetadas al cobratario Gaspar Perera Dzul.

Posteriormente se asignó a la Policía Municipal la comisión de vigilar que la locataria no regrese, según la quejosa intentó instalarse de nuevo pero se lo impidieron, de modo que hace un mes que no tiene fuente de ingresos.

La mujer, que tiene su domicilio en la colonia San Carlos, es apoyada por su prima Virginia Hau Chan, quien junto otros familiares le proporcionan comida.

Recuerda lo ocurrido

María Pomol recordó que el 14 de febrero el cobratario pasó y “pateó sus cajas”, luego midió el espacio que ocupaba, incluso “la tocó”, lo cual fue la gota que derramó el vaso y le dio dos cachetas “por mañoso”, lo que ocasionó que la expulsen.

La afectada aseguró que Cocom Castillo, el inspector Luis Medina Alcocer y Perera Dzul se confabularon para expulsarla del lugar y no permitir que regrese.

Ahora la situación es complicada para la locataria por la enfermedad que padece, tiene programada una cirugía para el 28 de noviembre, por la que le están cobrando alrededor de $50,000, y no tiene el dinero.

La mujer expresó que “la insensibilidad de las autoridades” originó su expulsión sin pensar el daño que le hacían, y ahora no tiene dinero ni para comer y aunque algunos familiares la están ayudando aseguró que no será toda su vida, por lo tanto tiene que trabajar.

Recordó que perdió todo el producto que vendía debido a que se descompuso, tenía una inversión de $5,000, cuando vendía obtenía entre $50 y $100 diarios.

Pidió a las autoridades “que se toquen el corazón” y le permitan regresar a trabajar al mercado.

Declaró que hasta el momento no saber cómo obtendrá el dinero que necesita para su cirugía.— Juan Antonio Osorio Osorno

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