Entre los registros históricos de Yucatán figura el caso de una niña que resucitó a los pies de la Virgen de Izamal en la fiesta de la Inmaculada Concepción.
En la fe católica hay un milagro que refulge sobre los demás: la resurrección. Cristo resucitó a Lázaro, nos dice la Biblia, y Nuestra Señora de Izamal resucitó cuando menos a una joven española y a una niña maya, nos dicen testimonios registrados en documentos históricos.
El caso de la niña que resucitó por la Virgen de Izamal destaca porque ocurrió exactamente en el día de la fiesta de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre, en un día como hoy martes.
Sucedió en el siglo XVII, en la época colonial de México y Yucatán, cuando el santuario de Izamal recibía a peregrinos no solo de estas tierras sino también de España, a donde llegaban noticias de los milagros de la Virgen de Izamal por los viajeros.
La niña que ”resucitó” por la Virgen de Izamal
A continuación transcribimos el testimonio sobre la niña maya que resucitó por intercesión de la Virgen de Izamal; el fraile franciscano Bernardo de Lizana lo recabó y registró en su “Historia de Yvcatán. Devocionario de Nvestra Señora de Izmal, y conquilta elpiritual”, que fue publicado por primera vez en Valladolid, España, en 1633, hace 387 años:
“A este convento de Itzamal vinieron unos indios, marido y muger, naturales del pueblo de Itzamal, a tener novenas en esta imagen. Traían consigo una niña hija suya, de edad de cinco años, enferma. Y, a dos días de como llegaron a este pueblo de Itzamal, murió la niña, y sus padres, que la estimavan mucho, sintieron su muerte como padres. Estando para amortajarla, se les puso en el corazón que sería bien traerla delante de la imagen santíssima de nuestra Señora, y, ansí, dixeron llenos de fe:
“–Llevemos a nuestra hija muerta a la Virgen. Que nos la dé vida, pues venimos a traérsela, enferma, para que nos la diesse salud. Y, pues se ha muerto, nos la resucitará.
“Y, assí, la truxeron y pusieron en medio de la capilla mayor, delante de la imagen santíssima que, al presente, estava en medio de la capilla sobre un trono por ser en tiempo de su fiesta de la Concepción. Y allí, arrodillados, pidieron con grandes lágrimas a la Reyna del Cielo resucitasse (a) su hija. Y fue cosa maravillosa, que la niña muerta comenzó a sudar y a quexarse. Y, reparando en ello los padres, viendo que su hija se movía, dieron vozes dando gracias a Dios nuestro señor.
Hasta el gobernador fue testigo del milagro de la niña que “resucitó” ante la Virgen de Izamal
“Y (assí) las gentes que presentes estavan, que passavan de mil personas, y assí mesmo el Governador destas provincias, don Antonio de Figueroa (y Bravo, gobernador entre 1612 y 1617), con su muger y familia, y otras muchas personas nobles que estuvieron presentes, vieron la niña muerta y resucitar. Y el mismo Governador, arrodillado ante la imagen, y assí mesmo su muger, tenían la niña de las manos. Y, estando en pie la niña, le preguntavan que quién la havía resucitado y, con ser de edad de cinco años, respondió estas palabras siguientes en su lengua:
“–Mi señora la virgen María, que está allí arriba, puesta en alto, me resucitó.
Otro milagro: la niña rezaba el Ave María
“Y otra maravilla sucedió en esta ocasión en esta niña. (Y es) que, no haviéndole enseñado la doctrina cristiana, dizía el Ave María, muy bien pronunciada, en presencia de toda la gente referida. Que para el Governador y gente española, aunque el milagro fue tal, no les causó mucha admiración por estar ciertos en que Dios y señor nuestro es Señor de la vida, y que otras tales maravillas sabía hazer Dios, y ha hecho., como omnipotente que es. Y ellos, como tan fáciles y cathólicos, davan al Señor gracias, y a su santíssima Madre, por haver hecho un tan gran milagro en ocasión donde concurren tantas gentes a la celebración de la festividad de la limpia Concepción.
“Y, como la muchedumbre sea de indios de todas las partes de la tierra, se admiraron mucho y afirmaron tanto en la fe en Christo y en la devoción de su santíssima Madre, que se puede tener por cierto que, si antes havía muchos de poca fe o tibios en el servicio de Dios, este milagro y maravilla les afirmó en la fe y (les hizo) ciertos de que sólo Dios señor nuestro es el verdadero Dios, en quien devían poner su confianza en vida y muerte.
“Y ansí lo ivan publicando por toda la tierra, moviendo a otros muchos indios a que vengan a visitar este santo templo, pidiendo cada qual el remedio de sus necesidades…”.
Lizana, fraile mayahablante y cronista
Según sus biógrafos, fray Lizana llegó de España a Yucatán en 1606, aprendió el idioma maya, fue cronista, fue definidor del convento de Izamal de 1623 a 1626 y escribió la mencionada obra entre 1623-24 y 1629. En su “Devocionario…” consigna varios milagros de la Virgen de Izamal, de los cuales dice que se dispuso a averiguar con “testigos de vista que testifiquen lo que passó” y admite que “ni el tiempo ni ocasión se podrá poner fixo todas (las) vezes, ya por haver (pasado) mucho tiempo, bien por no haver de ello entera memoria. Y assí, lo más cierto que se pudiere, se referirá cada cosa, que, por lo menos, será muy cierta en la tradición devota que estos indios naturales y españoles tienen de los milagros desta Reyna del Cielo”.
Los testimonios sobre los milagros de la Virgen de Izamal registrados por fray Lizana se pueden leer, ya en el español del siglo XX, en “Devocionario de Nuestra Señora de Izamal y conquista espiritual de Yucatán”, que fue editado por René Acuña Sandoval (UNAM, 1995) e incluye el facsímil de la obra de fray Lizana y una crítica al mismo.
La catalepsia o muerte aparente
La medicina del siglo XXI puede dar cuando menos una explicación científica para los casos de los enfermos dados por muertos y resucitados: la catalepsia o muerte aparente.
“Las catalepsias son muy variables, hay personas que pueden oír pero no pueden reaccionar y, en otros grados más profundos, por más que estimules no se produce una respuesta aunque la persona esté viva”, dice el médico Andrés Santiago Sáez, subdirector de la Escuela Profesional de Medicina Legal y Forense de la Universidad Complutense de Madrid, citado por EFESalud.
La muerte aparente, destaca EFE Salud, es un término médico-legal que ya en el siglo XIX dio origen, en algunos países, a establecer el periodo de 24 horas para mantener al cadáver en condiciones compatibles con la vida antes de enterrarlo o incinerarlo.— Flor Estrella Santana
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