En contraste con el interior de la escuela

En Tizimín, las escuelas aplican un doble filtro

TIZIMÍN.— Ni el clima lluvioso fue impedimento para que decenas de niños regresaran ayer a las aulas, luego de más de un año sin actividades presenciales a causa del Covid-19.

De manera escalonada, con una diferencia de 15 minutos entre grupo y grupo, y con estrictas medidas sanitarias, fueron ingresando los alumnos a las escuelas para el nuevo ciclo escolar.

Las calles de la ciudad, en las primeras horas de la mañana, tuvieron gran actividad, desde los vehículos particulares dejando niños en los colegios, transportistas reactivando sus sitios y hasta los vendedores ambulantes aprovechando la movilidad en las escuelas.

La mayoría de los planteles manejaron cerca de un 25% de asistencia de su matrícula escolar, en cada salón había de 3 hasta 10 niños.

Algunos colegios aplicaron doble filtro, desde la llegada a la escuela aplicando el protocolo que consistió en la desinfección de los zapatos en los tapetes, la revisión de la temperatura y el gel antibacterial, adicional a eso en cada salón los maestros se encargaban de volver a tomar la temperatura y desinfectar al alumno por completo incluyendo las mochilas escolares.

En los preescolares se marcaron las áreas de entrada con flechas amarillas mientras que las educadoras se encargaban de explicarles a los niños el camino que deben seguir para llegar a las aulas.

Hubo contratiempos para algunos pequeños de nuevo ingreso tanto en la primaria como en los jardines, pues no sabían el nombre de sus maestros y a los padres de familia no se les permitía acceder.

Incluso en los jardines de niños se les exigió a los maestros no tener ningún tipo de contacto con los niños para evitar riesgos.

La gran mayoría de los alumnos llegó a las escuelas con nuevos artículos adicional a las mochilas, desde el cubre bocas, caretas y hasta kits de limpieza para aplicar en sus asientos y cuando vayan a los sanitarios.

Los recreos desaparecieron para el alumnado, además solo irán dos veces por semana y en un corto horario es decir de 2 a 3 horas por día.

Para los padres de familia que eligieron la segunda opción ya sea en línea o el tutoreo iniciaron las clases desde sus casas, algunos se conectaron como de costumbre en sus dispositivos electrónicos otros esperaron hasta que sus padres fueran por sus cuadernillos o las tareas marcadas en las escuelas.

Hay escuelas que ante la falta de internet les han pedido cuotas por arriba de los 100 pesos a cada padre de familia para que los docentes se puedan conectar desde el colegio y estar a la par con los presenciales.

Para los maestros la situación se torna complicada pues tienen que invertir de su bolsillo para artículos de limpieza y desinfección así como para estar en contacto con mensajes o llamadas y ponerle saldo a sus teléfonos celulares pues la gran mayoría de las escuelas carece del servicio de internet.— WENDY UCÁN CHAN

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