TZUCACAB.— Hormigas arrieras son un dolor de cabeza para pequeños productores que se inician en la actividad y que desconocen cómo controlar la plaga ya que éstas acaban con los árboles frutales en pocos días señalan quienes inician en la producción citrícola.

Manuel Cauich, novel citricultor que se inicia en la producción de árboles frutales en la cabecera municipal, dice que miles de estos insectos cortadores de hojas a diario llegan a los árboles para llevarse las hojas en pedacitos.

“En mi terreno ubicado en la periferia de la colonia San Esteban, cuando me di cuenta los árboles de naranja ya se estaban quedando sin hojas, me di cuenta que por las tardes miles de hormigas arrieras llegaban para llevarse las hojas en pedacitos.

“El problema es que el nido de esta especie está en otros terrenos y están baldíos por lo que es difícil controlar la plaga ya que hay que coordinarse con los vecinos, veteranos productores con experiencia ya me informaron cómo acabar con esa plaga.

“Tras investigar un poco sobre estas especie de hormigas me entere que éstas hormigas obreras tras introducir a sus nidos el material forrajeado, otros insectos limpian, cortan, y trituran el material recolectado hasta volverlo una pasta, pero no para alimentarse, sino para cultivar un hongo (Leucoagaricus gongylophorus), el cual es su fuente principal de alimentación.

Este hongo pertenece al mismo grupo de los champiñones, algunos de los cuales los seres humanos cultivamos y utilizamos también como alimento.

Son expertas en la selección y recolección del material vegetal apropiado para ser utilizado como substrato para el crecimiento de esta especie de hongos.

Las hormigas, como todos los insectos sociales, están organizadas y dividen las labores entre los miembros de la colonia: mientras algunos recolectan las hojas, otras las seleccionan y procesan, las obreras forrajeras, son las encargadas de colectar el material vegetal, son las únicas que salen del nido.

Estas pequeñas hormigas son capaces de recorrer distancias de hasta 200 metros a lo largo de senderos, conocidos como ‘trochas’, que ellas mismas mantienen limpios con el fin de poder desplazarse con facilidad y rapidez, a la manera de autopistas de transporte del material vegetal requerido.

Para encontrar las hojas adecuadas, son incluso capaces de trepar árboles muy altos (algunos de hasta 50 metros) para alcanzar las hojas que necesitan, que son preferentemente hojas tiernas.

En lengua maya, a las hormigas arrieras se las llaman saay o chacsay, y si bien no se comen las hojas que cortan, pueden devastar a un árbol y dejarlo sin follaje y susceptible al ataque de otras plagas. No atacan al humano en tanto no sean molestadas.— MARTÍN CHAC BACAB / Megamedia

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